Psicologia - Psiquiatria ***

 

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domingo, febrero 15, 2009

La Fisioterapia en Psiquiatría ayuda a las personas con enfermedad mental a mantener su autonomía

El 66% de los centros europeos de tratamiento de trastornos alimentarios aplican tratamientos fisioterapéuticos a sus pacientes

Madrid, 13 febrero 2009 (mpg/AZprensa.com)

La Fisioterapia en Psiquiatría ayuda a los pacientes con enfermedad mental a recuperar sus capacidades y su nivel de funcionamiento psicosocial. Así lo afirma Antonio Martín, miembro del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid.

Aunque en la actualidad existen pocos estudios acerca de los tratamientos y la evolución de las intervenciones fisioterápicas en salud mental, los fisioterapeutas forman parte del equipo multidisciplinar del hospital psiquiátrico.

“Hay pacientes que por la gravedad de su estado psicopatológico, necesitan establecimientos con asistencia las 24 horas”, asegura Martín. Ante la escasez de otro tipo de recursos residenciales, estas personas prolongan los ingresos en hospitales psiquiátricos de corta y media estancia. Es en estos centros donde el fisioterapeuta desarrolla su labor.

Según Martín, el objetivo de estos profesionales es, sobre todo, “mejorar la calidad de vida de las personas con enfermedad mental y desarrollar o mantener el mayor nivel de autonomía posible”. Además persiguen evitar o retrasar el deterioro físico e intervenir en la prevención y tratamiento de patologías respiratorias.

Asimismo, el tratamiento fisioterápico también va dirigido a reducir los síntomas derivados de los fármacos antipsicóticos. Estos fármacos alivian los síntomas de trastornos como la esquizofrenia, pero provocan un gran número de efectos secundarios como rigidez, temblores, tics, etc. que pueden ser corregidos con Fisioterapia.

Por otra parte, según el último trabajo de investigación sobre Fisioterapia Psiquiátrica, elaborado por un miembro del Colegio de Fisioterapeutas de Castilla la Mancha, esta especialidad es aplicada en el 66% de las clínicas europeas para tratar trastornos alimentarios.

Según datos extraídos de este estudio, denominado “Fisioterapia en Psiquiatría y Salud Mental: intervención en trastornos alimentarios”, los objetivos de las terapias corporales aplicados en pacientes con anorexia o bulimia son: reconstruir una auto-imagen realista, normalizar la hiperactividad, impulsos y tensiones, desarrollar habilidades sociales y aprender cómo disfrutar del cuerpo.

Esta especialidad de la Fisioterapia ofrece ejercicios de respiración, que ayudan a las pacientes con este tipo de trastornos a sentir su propio cuerpo. Además, la movilización de los miembros del cuerpo, a través de las articulaciones, ayuda a la relajación y a la conciencia corporal.

Sin embargo, según informa el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, la figura del fisioterapeuta en los equipos españoles para el tratamiento de trastornos alimentarios es inexistente.

La investigación del Colegio de Castilla la Mancha pone de manifiesto que la distorsión de la imagen corporal, las experiencias corporales negativas y la agresión continua hacia el cuerpo que sufren pacientes con estas patologías, forman un conjunto de síntomas que requiere, a parte de los tratamientos tradicionales que se aplican en España, un tratamiento terapéutico más amplio también orientado al cuerpo.

Por este motivo el Colegio de los fisioterapeutas madrileños plantea la necesidad de crear en España un tratamiento multidimensional para estos problemas, ya que se trata de trastornos también multidimensionales que afectan tanto a la mente como al cuerpo.

Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid

El Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid es una organización que representa a nivel autonómico a 6.300 fisioterapeutas. Sus objetivos son la salvaguardia de los principios deontológicos y ético-sociales de la Fisioterapia, la defensa y la promoción de la salud y el bienestar de los ciudadanos de la Comunidad de Madrid, en colaboración con los poderes públicos, así como la promoción a nivel científico, cultural, económico y social de los colegiados.

http://www.azprensa.com/

 

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lunes, febrero 09, 2009

Trastorno dismórfico corporal

Esta percepción distorsionada de la propia imagen mejora con una combinación de tratamiento farmacológico y psicoterapia

Todos nos hemos preocupado por llevar el pelo mal peinado, por alguna espinilla en la piel, por ser demasiado blancos o pelirrojos, o hemos deseado de forma espontánea una cara, un perfil o un cuerpo más "perfectos". Cuando estos deseos no interrumpen nuestra vida cotidiana no pasa nada. Sin embargo, las personas que padecen trastorno dismórfico corporal van mucho más allá. Se obsesionan, exageran e, incluso, imaginan defectos físicos hasta el punto que estas creencias afectan a su trabajo, los estudios o a sus relaciones sociales. Nuevas investigaciones apuntan, ahora, que la psicoterapia, sola o combinada con fármacos, es el mejor método para tratar la enfermedad.

* Autor: Por NÚRIA LLAVINA RUBIO
* Fecha de publicación: 9 de febrero de 2009

El trastorno dismórfico corporal (TDC), declarado en 1997 como trastorno mental en EE. UU., afecta a cerca de un 2% de la población. Tiende a circular dentro de algunas familias y es especialmente común en personas con trastorno obsesivo compulsivo (TOC). Quien lo padece siente a menudo vergüenza de sí mismo, depresión y ansiedad, y vive angustiado tratando de ocultar su "grave defecto". Algunos pueden exhibir una severa conducta evasiva (no salir del hogar, camuflarse en público o no mirarse al espejo).

El 30% de las personas con TDC sufren también trastornos alimentarios, como la anorexia, también vinculada a una percepción distorsionada de la propia imagen. Aunque se halla con igual frecuencia en hombres y mujeres, a menudo los primeros sufren una versión particular de la enfermedad conocida como dismorfofobia muscular. Al verse a sí mismos débiles y en baja forma, recurren al entrenamiento físico extremo y al uso de sustancias esteroides.

De forma primordial, las personas que padecen este trastorno dismórfico centran su obsesión en la cara, el cuerpo y el olor corporal, aunque no es raro que afecte a cualquier parte del organismo. Los pacientes recurren a menudo a la cirugía plástica, a veces en repetidas ocasiones, para cambiar la percepción de este defecto. El problema es que, dado que la condición es principalmente psicológica, estos procedimientos no acostumbran a ayudar, más bien al contrario, agravan los síntomas anteriores. Ahora, un grupo de investigadores de la Universidad surafricana de Stellenbosch ha publicado en "The Cochrane Library" una revisión que tratar de hallar el verdadero valor de la psicoterapia en el tratamiento de la enfermedad.

Psicoterapia y medicamentos

Los investigadores analizaron en total cinco estudios, dos sobre farmacoterapia y tres sobre psicoterapia. En el primer tipo se hicieron exámenes comparativos entre distintos medicamentos y llegaron a la conclusión que algunos de ellos, sobre todo Prozac y Anafranil, mejoraban de manera significativa los síntomas del trastorno. En dos de los tres estudios psicoterapéuticos, los investigadores compararon la evolución de los pacientes durante 12 semanas de terapia cognitivo-conductual con un grupo control que no recibió este tratamiento.

Ambos estudios mostraron mejoras significativas en los síntomas de los pacientes tratados. En uno de estos dos estudios se realizó un seguimiento posterior de cinco meses, en los que se detectó que esta mejoría se conservaba en la mayoría de los participantes. Según Jonathan Ipser, uno de los investigadores, "estos resultados constatan la importancia de la psicoterapia en la prevención de la remisión del TDC".

El tercer estudio psicoterapéutico observó el efecto de seis meses de psicoterapia seguida de otro medio año de curso de terapia de conducta. Si bien los síntomas generales de los que recibieron el curso no fueron diferentes entre los dos grupos, sí que se detectaron reducciones significativas en la ansiedad y la depresión en aquellas personas en tratamiento de mantenimiento, pero no en las que participaron en el curso. "La revisión refuerza la idea del valor de la psicoterapia, junto con medicamentos, para tratar a personas con trastornos psiquiátricos", asegura Eric Plakun, de la American Psychiatric Association, a propósito del estudio.

También neuronal

Una investigación de 2008, llevada a cabo en la Universidad de California (EE.UU.) mediante visualización por escáner cerebral, ponía de manifiesto que el cerebro de las personas con trastorno dismórfico corporal, aunque en principio parece que tenga una estructura normal, no lo es en el momento de procesar los detalles visuales. Era la primera investigación que trataba de mostrar una razón biológica a esta visión tan distorsionada del propio cuerpo. Según los científicos, el "disco duro" o "hardware" de las personas con TDC funciona correctamente, pero hay fallos en el soporte lógico o "software", que impide que los pacientes puedan verse con los criterios con los que lo hacen otros.

Concretamente, los pacientes con este trastorno parecen utilizar más a menudo su hemisferio cerebral izquierdo, es decir, la parte analítica, la mejor preparada para procesar detalles complejos. Los resultados sugirieron a los investigadores, por tanto, que los cerebros con TDC están programados para extraer los detalles e incluso "completarlos" donde no existen. Esta causa física abría la puerta a nuevas maneras de "entrenar" a los cerebros de estos pacientes para que puedan aprender, en el futuro, a percibir sus rostros de modo más fidedigno.

Relación con el TOC

La nueva revisión surafricana sugiere, según los expertos, que los clínicos están identificando de manera correcta el TDC con el trastorno obsesivo compulsivo, TOC, puesto que parece que este segundo también responde mejor a terapias combinadas de medicamento y tratamiento psicoterapéutico. No es la primera vez que se relacionan ambas enfermedades. En algún estudio ya se había considerado el TDC como un tipo de TOC, pero aún son necesarias más investigaciones.

Un artículo publicado en la revista "European Psychiatry" ya apuntaba la posibilidad de esta dependencia, sin embargo, remarcaba que el TDC parece también estar relacionado con la fobia social y los trastornos del estado del ánimo, alimentarios y del control de los impulsos. De todas maneras, los investigadores de la Universidad de Stellenbosch quieren centrarse ahora en futuros estudios que se focalicen en los adolescentes. Es en esta franja de edad cuando a menudo aparece por primera vez el trastorno. Quieren, además, examinar otros medicamentos más recientes (no usados en este estudio) y otros tipos de psicoterapia.

EL ERROR DE LA CIRUGÍA ESTÉTICA

Una gran proporción de afectados por trastorno dismórfico corporal acaba por someterse a cirugía estética o a tratamiento dermatológico. Sin embargo, pocos quedan contentos. Estas conductas que muchos asociarían con el narcisismo esconden una enfermedad que, seguro, empeorará tras la operación. Según la Fundación norteamericana del TDC, las principales áreas de preocupación son la cara, la nariz, el pelo, los ojos, los párpados, la barbilla, los labios, la piel, el olor corporal, el acné, las arrugas, las cicatrices y las varices. Hoy por hoy, todo tan operable que facilita el hecho de acudir al recurso fácil.

Es un error común el pensar que la enfermedad es la causa de la ansiedad y las creencias negativas. En realidad, es la ansiedad la que provoca que la persona se obsesione con sus características físicas. La solución no pasa, por tanto, por decirle al enfermo que no necesita cirugía estética porque en realidad no tiene los defectos que dice tener; el paciente seguirá obsesionado. La solución está en hacerle consciente de su enfermedad y solucionar su problema con psicoterapia y, si conviene, con tratamiento farmacológico.

Si finalmente el paciente decide operarse, hay muchas probabilidades de que no quede contento con el resultado y vuelva a requerir una nueva operación. Un estudio confirmaba en este sentido cómo la preocupación "imaginaria" aumentaba en la mayoría de personas que se sometían a cirugía estética, tratamientos cutáneos o trabajos dentales.

http://www.consumer.es/



 

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domingo, febrero 08, 2009

Los antidepresivos SSRI podrían reducir el riesgo de suicidio entre adultos

Pero su efecto sobre los individuos depresivos menores de 25 no está claro, informan los investigadores

(FUENTE: Canadian Medical Association Journal, news release, Feb. 2, 2009)

MARTES, 3 de febrero (HealthDay News/Dr. Tango) -- Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (SSRI) podrían reducir de forma significativa el riesgo de intentar o cometer un suicidio en adultos depresivos, de acuerdo con una revisión de ocho estudios observacionales a gran escala.

Entre los ISRS se encuentran antidepresivos ampliamente usados como Celexa, Paxil, Prozac y Zoloft

Los autores, de la Organización Mundial de la Salud y de la Universidad de Verona en Italia, realizaron la revisión con el fin de evaluar si los SSRI reducían o incrementaban el riesgo de suicidio en personas deprimidas.

Algunas investigaciones previas, incluido un estudio de 2007 de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), concluyeron que el riesgo de suicidio relacionado con los SSRI era neutral en adultos, elevado en pacientes menores de 25 y reducido en personas mayores de 65. En respuesta a los hallazgos, todos los antidepresivos incluyen ahora un recuadro negro que advierte sobre el alto riesgo de síntomas suicidas entre pacientes menores de 25 años.

"Aunque la FDA encontró un efecto neutral de los SSRI (o un efecto estimulador en adultos de 18-25), hallamos un fuerte efecto protector asociado con el tratamiento de SSRI en adultos", escribieron el Dr. Corrado Barbui y colegas.

Los investigadores concluyeron que "los datos de estudios observacionales deberían tranquilizar a los médicos de que recetar inhibidores de la recaptación de serotonina a pacientes con depresión mayor es seguro", pero los niños y adolescentes que toman estos medicamentos deben ser vigilados de cerca debido a la posibilidad de pensamientos e intentos suicidas.

Los hallazgos aparecen en la Canadian Medical Association Journal.

En un comentario relacionado, dos expertos estadounidenses abogaron por ensayos aleatorios para determinar la seguridad y la eficacia de los tratamientos de depresión en adultos jóvenes. Tales estudios deberían ayudar a guiar a los médicos, que se han vuelto extremadamente cautos cuando tratan a este grupo de pacientes.

El Dr. John Mann de la Universidad de Columbia y el Dr. Robert Gibbons de la Universidad de Illinois, señalaron que es alarmante que las "preocupaciones por el riesgo de suicidio entre los jóvenes han conducido no sólo a recetar menos los SSRI sin sustituirlos por medicamentos alternativos o psicoterapias, sino que también han provocado un descenso en las tasas pronosticadas de diagnósticos de trastornos del estado de ánimo".

http://healthfinder.gov/

 

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La enfermedad mental no predice una conducta violenta

Un estudio encuentra que incluso cuando se combina con abuso de sustancias, los problemas psiquiátricos son un factor de riesgo bajo

(FUENTE: University of North Carolina School of Medicine, news release, Feb. 2, 2009)

LUNES, 2 de febrero (HealthDay News/Dr. Tango) -- Por sí sola, la enfermedad mental no es un pronosticador de conducta violenta en el futuro, pero la enfermedad mental combinada con el abuso o dependencia de sustancias sí aumenta el riesgo, según investigadores de EE. UU. que analizaron datos recolectados de casi 35,000 personas.

Las personas que tienen una enfermedad mental grave pero no tienen abuso de sustancias ni antecedentes de violencia no fueron más propensas que otras de la población general a ser violentas durante un periodo de tres años, encontró el estudio. Pero el riesgo de violencia futura alcanzó el nivel de significación estadística cuando se combinaba la enfermedad mental con el abuso de sustancias.

Aún así, la combinación de enfermedad mental y abuso de sustancias apenas calificó como novena en la lista de los diez principales pronosticadores de violencia futura del estudio. Del uno al diez, los pronosticadores fueron la edad (la gente más joven es más propensa a ser violenta); antecedentes de violencia; el sexo (los hombres son más propensos a la violencia); antecedentes de arrestos juveniles; divorcio o separación en el año anterior; antecedentes de abuso físico; padres con antecedentes criminales; desempleo en el año anterior; enfermedad mental junto a abuso de sustancias; y victimización durante el año anterior.

Los hallazgos aparecen en la edición de febrero de Archives of General Psychiatry.

"Nuestro estudio muestra que sí existe una relación entre la enfermedad mental y la violencia, pero no es tan potente como cree la mayoría", afirmó el autor del estudio, Eric B. Elbogen, profesor asistente del programa de psiquiatría forense de la Facultad de medicina de la Universidad de Carolina del Norte (UNC) en Chapel Hill.

"Encontramos que varios factores, como antecedentes de violencia, abuso de sustancias, un divorcio reciente o la pérdida del empleo, predecían mucho más la violencia futura que la enfermedad mental por sí misma. Solo cuando una persona tenía tanto enfermedad mental como abuso de sustancias al mismo tiempo sobrepasa el riesgo de violencia futura de esa persona el de los demás", afirmó Elbogen en un comunicado de prensa de la UNC.

La Dra. Sally C. Johnson, coautora del estudio, dijo que "los hallazgos desafían la percepción de algunas personas, que con frecuencia se ve en la cobertura mediática, de que la enfermedad mental en sí hace que alguien sea más peligroso. Nuestro estudio muestra que esa percepción simplemente no es correcta".

http://healthfinder.gov

 

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sábado, febrero 07, 2009

Un estudio del genoma apunta a un nuevo culpable de la esquizofrenia

Hallazgos muestran que la mayoría de trabajos anteriores obviaron una variante de ADN vital, afirman investigadores

(FUENTE: Duke University, news release, Feb. 5, 2009)

VIERNES, 6 de febrero (HealthDay News/Dr. Tango) -- Unos cambios estructurales grandes y poco comunes en el ADN llamados variantes en el número de copias podrían tener que ver con la esquizofrenia, según investigadores de EE. UU., quienes afirmaron que sus hallazgos respalda un marcado cambio en la dirección de la investigación genética sobre la enfermedad mental.

Durante las dos últimas décadas, los investigadores han identificado docenas de genes y polimorfismos de un solo nucleótido (PSN) que podrían tener que ver con la esquizofrenia. Pero este nuevo estudio los descarta a todos.

"La literatura está repleta de docenas de genes y PSN identificados como asociados con la esquizofrenia. Pero nosotros reevaluamos sistemáticamente a todos los principales candidatos y concluimos que la mayoría, si no todos, son falsos positivos"; aseguró en un comunicado de prensa de la Universidad de Duke la autora principal del estudio, Anna Need, asociada de posdoctorado del Centro para la variación del genoma humano del Instituto Duke de ciencias y políticas genómicas.

La mayoría de los estudios anteriores eran demasiado pequeños para evaluar apropiadamente el papel de los PSN en la esquizofrenia, subrayó Need.

Need y sus colegas analizaron los genomas de pacientes de esquizofrenia y personas sanas en cuanto a los PSN y las variantes en el número de copias (VNC). Ninguno de los PSN anteriormente identificados parecieron ser significativos en la esquizofrenia, pero los investigadores identificaron varios VNC que consideran que podrían estar asociados con el trastorno psiquiátrico.

Los VNC son comunes y por lo general aparecen como omisiones o duplicaciones de trozos significativos de ADN. Pero las mayores omisiones, las que tienen una longitud superior a dos millones de bases, solo aparecen en personas que padecen esquizofrenia, aseguró Need.

El estudio fue publicado en la edición del 6 de febrero de la revista PLoS Genetics.

"Lo que esto significa es que si vamos a hacer adelantos reales en la evaluación de las relaciones genéticas de la esquizofrenia, tendremos que secuenciar el genoma completo de cada paciente de esquizofrenia", señaló Need. "Se trata de una cantidad tremenda de trabajo, pero es la única manera en que podremos encontrar estas variaciones extremadamente poco comunes".

http://healthfinder.gov/

 

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viernes, febrero 06, 2009

El tiempo que se pasa frente a la televisión en la adolescencia se relaciona con la depresión en la adultez

Un estudio encontró que una mayor exposición significaba más síntomas

Por Ed Edelson
Reportero de Healthday
(FUENTES: Brian A. Primack, M.D., assistant professor, medicine and pediatrics, University of Pittsburgh School of Medicine; David S. Bickham, Ph.D, research scientist, Center on Media and Child Health, Children's Hospital, Boston; February 2009 Archives of General Psychiatry)

LUNES, 2 de febrero (HealthDay News/Dr. Tango) -- Los adolescentes que pasan mucho tiempo viendo televisión tienen un mayor riesgo de depresión en la adultez, según un estudio reciente.

Los participantes se enfrentaban a probabilidades significativamente más altas de estar deprimidos siete años más tarde, y el riesgo aumentó por cada hora extra de televisión que se veía al día, según un informe sobre más de 4,000 adolescentes.

Se encontró la misma asociación en la exposición a otros medios electrónicos, anotaron los investigadores.

"No podemos estar seguros de que sea un asunto causal", enfatizó el autor del estudio, el Dr. Brian A. Primack, profesor asistente de medicina pediatría de la Facultad de medicina de la Universidad de Pittsburgh. "El motivo por el que este estudio sugiere que se podría tratar de causa y efecto es que la exposición a la televisión ocurrió primero. No incluyó a personas que tenían síntomas de depresión cuando comenzó el estudio".

Su equipo publicó sus hallazgos en la edición de febrero de la revista Archives of General Psychiatry.

A los más de 4,100 adolescentes del estudio se les preguntó por primera vez en 1995 sobre el número de horas que habían pasado en la semana anterior viendo televisión o videos, jugando en la computadora o escuchando la radio. Reportaron una exposición diaria promedio de unas 5.7 horas, lo que incluía 2.3 horas de televisión.

Siete años más tarde, a una edad promedio de casi 22 años, 308 (7.4 por ciento) de los jóvenes había desarrollado síntomas consistentes con la depresión. La incidencia de estos síntomas se relacionó directamente con el número de horas de exposición a la televisión y otros medios electrónicos de comunicación reportados al inicio del estudio, señalaron los investigadores.

Sin embargo, "aunque pudimos controlar muchas variables como el estatus socioeconómico y la educación, en el análisis final no podemos estar seguros de que se tratase de causa y efecto", apuntó Primack.

Es posible especular por qué ver televisión podría llevar a la depresión, afirmó. "Una teoría es que se ven muchos eventos depresivos en la televisión, y es probable que uno los internalice", dijo Primack. "La televisión enfatiza las malas noticias, y se podría internalizar una exposición repetida".

Los anuncios de la televisión también podrían tener una influencia, advirtió. "Uno ve alrededor de 20,000 anuncios de televisión al año, y una gran proporción de ellos enfatizan el hecho de que la vida no es perfecta", señaló Primack.

Ver televisión podría también reemplazar las actividades sociales, intelectuales o atléticas que protegen contra la depresión, y ver televisión tarde en la noche podría trastornar el sueño normal, que es esencial para el desarrollo emocional e intelectual, apuntó.

Sería deseable saber si tipos específicos de exposición a la televisión podrían relacionarse con el desarrollo posterior de la depresión, dijo Primack. "Probablemente haya ciertos tipos de exposición que generen depresión", dijo. "Si aprendiéramos más sobre si ciertas exposiciones aumentan el riesgo, podríamos hacer algo al respecto".

El estudio fue considerado como "un primer buen paso hacia la demostración de este tipo de relación entre la televisión y la depresión", afirmó David S. Bickham, científico investigador del Centro de medios de comunicación y salud infantil del Hospital pediátrico de Boston.

"Demuestra un alto nivel de sofisticación", dijo Bickham. "Aunque no prueba la causalidad, es evidencia en esa dirección. Se necesitan más estudios para explorar más el tema y ver qué está sucediendo".

Otro informe de la misma edición de la revista, sobre un tema distinto pero interesante para los padres, encontró que el uso de marihuana de los adolescentes europeos y norteamericanos parece estar descendiendo.

Datos sobre más de 93,000 adolescentes de quince años analizados por investigadores suizos encontró una reducción en la mayoría de países entre 2002 y 2006.

El equipo encontró que el uso de marihuana es más alto entre los adolescentes que con frecuencia salen con sus amigos, y el número de noches que los adolescentes por lo general pasan con los amigos declinó durante los cuatro años del estudio.

http://healthfinder.gov/

 

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