Psicologia - Psiquiatria ***

 

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martes, febrero 20, 2007

La resiliencia: La escuela de la adversidad

Hay personas que, a pesar de nacer y vivir en situaciones adversas, se desarrollan psicológicamente sanas, e incluso salen reforzadas. Es lo que se conoce como resiliencia

La psicología y la ingeniería de materiales, aunque pueda parecer extraño, tienen algo en común: el término resiliencia. Esta palabra hace referencia al fenómeno por el que los cuerpos retornan a su forma inicial después de haber sido sometidos a una presión que los deforma.

La creatividad , el sentido del humor y la independencia ayudan a superar contratiempos

El concepto se ha aplicado a la psicología para descubrir por qué niños y niñas que viven en la miseria, o personas que experimentan situaciones límites son capaces, no sólo de superar las dificultades, sino incluso de salir fortalecidas de ellas. Logran resistir, sobrevivir y acceder a una vida productiva para sí y para su sociedad.

La resiliencia es una capacidad que se manifiesta:

  • Frente a la destrucción, mostrando una gran facultad de proteger la propia integridad bajo presión.
  • Frente a la adversidad, estableciendo una actitud vital positiva pese a circunstancias difíciles.
Rasgos que potencian la resiliencia de las personas

La vida diaria está sujeta a acontecimientos duros: la muerte de un ser querido, una enfermedad complicada, experiencias laborales difíciles, problemas serios de relación de pareja, la soledad, el aislamiento social, la competitividad por ocupar un puesto, el desempleo, los problemas económicos... Ante estas situaciones las personas reaccionan de distinta manera según su grado de vulnerabilidad, o dicho de una manera más actual: según su grado de resiliencia.

Hay rasgos que potencian esa habilidad.

  • La introspección: Faculta a la persona a entrar dentro de sí misma, a observarse, reflexionar y hacerse preguntas. Ayuda a preguntarse a sí mismo y darse una respuesta honesta.
  • La independencia: Ayuda a establecer límites entre uno mismo y los ambientes adversos. Potencia el establecimiento de una distancia emocional y física ante determinadas situaciones, sin llegar a aislarse.
  • La iniciativa: Capacita para afrontar los problemas y ejercer control sobre ellos.
  • El humor: Conduce a encontrar el lado cómico en las situaciones adversas.
  • La creatividad: Lleva a crear orden y belleza a partir del caos y el desorden. En la infancia se expresa en la creación y los juegos que son las vías para disfrazar la soledad, el miedo, la rabia y la desesperanza.
  • La moralidad: Invita a desear una vida personal satisfactoria, amplia y con riqueza interior. Incluye la conciencia moral, el compromiso con valores y la separación entre lo bueno y lo malo.
  • La habilidad para establecer lazos íntimos y satisfactorios con otras personas. Capacita a brindarse a otros y aceptarlos en la propia vida.

Factores que favorecen la resiliencia

  • Apego parental. Los estudios realizados destacan que una relación cálida, nutritiva y de apoyo, aunque no tiene por qué ser omnipresente, con al menos uno de los padres, protege o mitiga los efectos nocivos de vivir en un medio adverso. Es decir, se precisa una relación emocional estable con al menos uno de los padres, o bien alguna otra persona significativa.
  • Desarrollo de intereses y vínculos afectivos externos. Las personas significativas fuera de la familia favorecen la manifestación de comportamientos resilientes cuando, por ejemplo, en la propia familia se viven circunstancias adversas. Se trata de que haya algún tipo de apoyo social desde fuera del grupo familiar.
  • Clima educacional sincero y capaz de establecer límites claros en la conducta.
  • Modelos sociales que motiven poder enfrentarse de manera constructiva a las adversidades.
  • Vivir experiencias de autoeficacia, autoconfianza y contar con una autoimagen positiva.
  • Tener posibilidad de responder de manera activa a situaciones o factores estresantes.
  • Asignar significados subjetivos y positivos al estrés, describiendo a las crisis como la oportunidad de ofrecer respuesta a las circunstancias adversas.

A cualquier edad se puede cambiar

Las habilidades y los factores que potencia la resiliencia se muestran de una manera desigual en los distintos tipos de personalidades, pero se puede trabajar para lograr potenciar los rasgos que conducen a gozar de esta capacidad de superarse. La mayor dificultad a la que nos enfrentamos cuando se busca esa mejora es la convicción de que no se puede cambiar. Nos escudamos en afirmaciones como "es que yo soy así", "cada cual es como es", "a mis años yo ya no puedo cambiar". Éste es el gran error. Más o menos, a cualquier edad se puede cambiar si uno se lo propone.

Nunca es tarde para hacer el correspondiente cambio de las propias actitudes, entrenándose en técnicas de modificación del pensamiento, aprender a interpretar los acontecimientos de otra manera, recuperando la capacidad de reflexionar sobre sí mismo, trabajándose la valoración de la propia personalidad, adquiriendo habilidades sociales como la asertividad, aprendiendo a hablar positivamente... Para todo ello se puede contar con profesionales de la psicología a los que se debe acudir no sólo cuando se padecen crisis emocionales o psicopatologías, sino cuando alguien quiere entrenarse para vivir adecuadamente cada acontecimiento vital.

La resiliencia, la capacidad para resistir y no venirse abajo, para salir airosamente de los baches, si es posible con más bríos aún, también se aprende.

El aprendizaje es posible

La resiliencia la podemos favorecer en nosotros mismos y, en especial, en la educación de las personas sobre las que tenemos influencia, sobre todo si son niños o niñas.

Es cierto que hay condiciones personales que tienen mucho que ver con los factores hereditarios, pero no cabe ninguna duda de que la personalidad se educa. Los hijos no se improvisan. Es un error decir "este niño ha salido en el genio a su padre" o "esta niña tiene el carácter de su abuela" a quien no conoció. Los niños y niñas que viven en condiciones de marginalidad y gozan de las características que les hacen ricos en resiliencia no la "heredaron" genéticamente. La vida, las circunstancias, el entorno les educaron.

Por eso, es importante afirmar que es posible educarse y educar en la resiliencia. Es posible cambiar actitudes en sí mismo y en otras personas.

Saludos Cordiales

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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lunes, febrero 19, 2007

Ataque de Pánico


Trastorno de Pánico - Trastorno de Angustia

El Ataque de Pánico

"Intempestivamente sentí una oleada de miedo sin que hubiera razón alguna.

El corazón me latía apresuradamente, me dolía el pecho y se me dificultaba cada vez más respirar. Llegué a creer que me iba a morir."

Frente al Ataque de Pánico, un buen día las cosas pueden cambiar y enviarnos repentinas señales de funcionamiento corporal anómalo, como si el cuerpo ya no tolerara el mismo ritmo de agobio que tenía hasta el día anterior.

"¡Siento tanto miedo! Cada vez que voy a salir tengo esa horrible sensación en la boca del estómago y me aterroriza pensar que puedo sufrir otro ataque de pánico."


Qué es el Ataque de Pánico o Trastorno de Pánico?

Este trastorno es bastante diferente a otros tipos de ansiedad en cuanto a que los ataques de pánico se presentan inesperadamente, aparentemente sin causa alguna y frecuentemente causan incapacidad.

Una vez que una persona sufre un ataque de pánico, por ejemplo mientras maneja un vehículo, hace compras en un lugar donde hay muchas personas o se encuentra dentro de un ascensor, puede crearse miedos irracionales llamados fobias, relacionados con esas situaciones, y comenzará a tratar de evitarlas. Con el tiempo, la necesidad de evitar esas situaciones y el grado de ansiedad por miedo a otro ataque puede llegar al punto en que esa persona que sufre trastorno causado por pánico no podrá volver a manejar un vehículo, ni siquiera dar un paso fuera de su casa. Cuando llega a este punto, se dice que la persona sufre trastorno causado por pánico o ataque de pánico con agorafobia. Es así como el ataque de pánico puede tener un serio impacto en la vida diaria de una persona, tanto como cualquier otra enfermedad seria, a menos que la persona reciba tratamiento efectivo.

El trastorno o ataque de pánico es una enfermedad real. Se puede tratar con medicamentos y/o terapia.

Si tiene trastorno de pánico, usted se siente súbitamente aterrorizado sin razón alguna. Estos episodios frecuentes de terror se llaman ataques de pánico. Durante un ataque de pánico, tiene también síntomas físicos como latidos rápidos del corazón, dificultad de respirar o mareos.

Los ataques de pánico pueden ocurrir en cualquier momento o lugar sin previo aviso. A menudo ocurren en el supermercado, centros comerciales, grupos de gente o mientras viaja.

Puede vivir con constante miedo de sufrir otro ataque y se aleja de los lugares en los que ha sufrido un ataque anteriormente. A algunas personas, el miedo les controla la vida y no pueden salir de sus hogares.

Los ataques de pánico no duran mucho, pero son tan terribles que parecen durar una eternidad.

Es el Ataque de Pánico una enfermedad?

Sí. El trastorno causado por pánico es una enfermedad real con posibilidades de causar invalidez, que puede controlarse por medio de tratamiento específicamente diseñado para este mal. Desafortunadamente, debido a los síntomas molestos que se presentan con el trastorno causado por pánico, frecuentemente se confunde este mal con afección cardiaca o cualquier otra enfermedad que amenaza la vida. Frecuentemente, las personas acuden a las salas de emergencia de los hospitales cuando son presas de un ataque de pánico donde posiblemente se les hagan pruebas exhaustivas para eliminar la existencia de estos otros males.

Por regla general, el personal médico trata de asegurar al paciente de que no está en grave peligro. Sin embargo, estos intentos de calmar al paciente pueden hacer más daño de lo que uno se imagina. Si el doctor usa expresiones tales como "no es algo serio", "es cosa de su imaginación" o "no es algo por qué preocuparse" puede dar al paciente la impresión equivocada de que el tratamiento no es posible o no es necesario. .

Que ocasiona un Ataque de Pánico ?

De acuerdo con una teoría existente sobre trastorno causado por pánico, el "sistema de alarma" normal de un cuerpo, o sea el conjunto de mecanismos mentales y físicos que le permiten a una persona hacer frente a una amenaza, entra en acción sin que sea necesario o sea cuando no hay peligro. Los científicos dedicados a esta clase de estudios no han podido saber exactamente cómo sucede o por qué algunas personas son más susceptibles que otras a este problema. Se ha llegado a determinar que el trastorno causado por pánico se extiende en la familia, lo que puede sugerir que es congénito o sea que los genes juegan un papel muy decisivo al determinar quién lo va a heredar. Sin embargo, algunas personas sin antecedentes familiares de este mal llegan a sufrirlo. Frecuentemente los ataques se provocan por una enfermedad física, una seria tensión emocional en la vida o posiblemente por medicamentos que aumentan la actividad de la parte del cerebro responsable de las reacciones de miedo.

¿Cuándo comienza el trastorno de pánico y cuánto dura la enfermedad?

Usualmente comienza cuando las personas son jóvenes adultos. A veces comienza cuando una persona se encuentra bajo una cantidad enorme de estrés, como por ejemplo luego de la muerte de un familiar o ser querido o después de tener un bebé.

Cualquier persona puede tener trastorno de pánico, pero es más común en las mujeres que en los hombres. A veces es hereditario.

El trastorno de pánico puede durar por unos cuantos meses o por muchos años.


Cuales son los síntomas de un Ataque de Pánico?

Los síntomas de un ataque de pánico se presentan intempestivamente sin causa alguna aparente. Los síntomas pueden incluir:

· Palpitaciones rápidas o violentas

· Dolores en el pecho

· Vértigo, mareo, náusea

· Dificultad para respirar

· Cosquilleo o entumecimiento en las manos

· Sofoco o escalofrío

· Sensación de estar soñando o deformación de percepción

· Terror -- sentir que algo horrible va a pasar y que no puede uno evitarlo

· Miedo de perder el control y hacer algo que le cause a uno vergüenza

· Miedo de morir

Por lo general, un ataque de pánico dura varios minutos y se considera una de las situaciones más penosas que pueda experimentar una persona. Casi todos los que sufren un ataque sufrirán otros más. Cuando una persona sufre continuos ataques o siente una fuerte ansiedad por miedo a tener otro ataque, se dice que sufre trastorno causado por pánico.


Que Sucede si no se atiende un Trastorno causado por Pánico

El trastorno causado por pánico puede durar meses o años. Aunque por lo general éste comienza en la pubertad, en algunas personas los síntomas se presentan más tarde en su vida. Si no se atiende, puede empeorar al punto de que la vida de esa persona se afecte seriamente. De hecho, muchas personas han tenido problemas con sus amistades o con sus familiares o aún en sus trabajos debido al trastorno causado por pánico. Es posible que se presente cierta mejoría ocasionalmente pero por lo general no desaparece el mal a menos de que la persona reciba los tratamientos adecuados, diseñados para ayudar a quienes padecen trastornos causados por pánico.


Cual es el Tratamiento para un Trastorno o Ataque de Pánico?

Gracias a la investigación que se ha llevado a cabo en este campo, existen varios tratamientos disponibles incluyendo diferentes medicamentos eficaces y distintas clases de psicoterapia. Frecuentemente, una combinación de psicoterapia y medicamentos da buen resultado en más o menos corto tiempo.

La psicoterapia que incorpora aspectos cognitivos conductuales e incluye hipnoterapia, hipnosis clínica, estrategias ericksonianas, técnicas de relajación y desensibilización sistemática, facilitan el desarrollo de nuevas formas de resolver las situaciones temidas.

Se llama terapia cognitiva ya que consiste en entrenar al paciente, detectando sus pensamientos y reemplazando o modificando aquellos que no resultan útiles para mejorar su calidad de vida.

Por lo tanto, un tratamiento adecuado para el trastorno causado por pánico puede prevenir ataques posteriores o hacer éstos menos severos y frecuentes, lo que trae consigo un gran alivio al setenta o noventa por ciento de las personas que padecen trastornos causados por pánico.

Por desgracia muchas personas que sufren trastornos causados por pánico no reciben tratamiento alguno. Con objeto de estimular el reconocimiento y tratamiento de los trastornos causados por pánico, el Instituto Nacional de Salud Mental en Estados Unidos, (National Institute of Mental Health NIMH) está patrocinando una gran campaña de información para familiarizar al público y a los profesionales de salud mental sobre este padecimiento.

¿Soy yo la única persona con esta enfermedad?

No. No es la única. En un año, solo en los Estados Unidos, casi tres millones de personas padecen de pánico.

¿Qué puedo hacer para ayudarme?

§ Hable con su médico o terapeuta sobre su temor y sus ataques de pánico.

Dígale a su médico si los ataques de pánico le dificultan o impiden cumplir con sus responsabilidades diarias y vivir su vida. Si lo desea, muéstrele esta síntesis o esta pagina, pues le puede ayudar a explicar cómo se siente. Pídale a su médico que lo examine para asegurarse de que no tiene otra enfermedad diferente.

§ Evitar todo tipo de anticipación, profecías o pensamientos sobre la ansiedad: esta es la causa más importante del mantenimiento y crecimiento de la ansiedad.

Quién puede ayudarme?

Muchas personas con trastorno de pánico encuentran ayuda hablando con un médico o un psicoterapeuta especializado.

Esto se conoce como terapia o psicoterapia. La terapia ayuda y enseña maneras para sentirte con menos temor y ansiedad.

El médico puede indicarte medicamentos y psicoterapia.

Enviado por Graciela E. Prepelitchi

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sábado, febrero 17, 2007

Jack el Destripador era un asesino adelantado a su tiempo

El asesino padecía picqueirismo, síndrome por el que la persona que lo padece sólo obtiene placer sexual usando armas blancas para cortar.

Madrid, 17 febrero 2007 (mpg/AZprensa.com)

Varón de entre 25 y 45 años, corpulento, de apariencia “correcta” aunque “algo desaliñada”, hábil mentiroso, con una “mente organizada” para planificar crímenes” y muy habilidoso con el cuchillo. Este es el perfil de Jack ‘El destripador’ que dibuja el internista Antonio Domínguez-Muñoz en su estudio Jack el Destripador: Mito y realidad tras 120 años, publicado en la web psiquiatría.com.

Domínguez-Muñoz ha llevado a cabo una minuciosa revisión de toda la bibliografía y el material audiovisual disponible acerca de los hechos que sucedieron en Londres entre el verano y el otoño de 1888, cuando una serie de prostitutas murieron a manos de un sádico que convirtió la mutilación de sus víctimas -a las que arrancó útero, riñones y corazón- en una seña de identidad.

Estos datos son interpretados por el médico a la luz de los últimos estudios sobre psicología criminal. La conclusión: Jack' El Destripador' fue sin duda "un asesino adelantado a su tiempo", que consiguió ocultar su identidad por matar a desconocidas y no ser descubierto nunca en el lugar de los hechos. El autor del estudio se atreve incluso a considerarlo "un caso único" por ser 'Jack' aún hoy, el asesino sin nombre y sin móvil conocido.

Más grande que el mito que envuelve al asesino son, desde el punto de vista de este internista, las incógnitas que aún existen sobre el personaje que se escondía tras este alias, sobre el verdadero número de prostitutas que mató -unos autores consideran que fueron 11 los crímenes cometidos, mientras que otros ciñen la acción del verdadero 'Destripador' sólo a cinco-- y sobre el motivo que le llevó a cometer unos asesinatos de los que, según el estudioso, lo placentero "no era matar, sino mutilar a la víctima" y conseguir los 'trofeos' que forma de víscera que le "excitaban" e impulsaban a cometer nuevos crímenes y que incluso, pudo llegar a comerse.

Y es que 'Jack' no violaba a sus víctimas, ni vivas ni muertas. Acababa con ellas "de forma rápida, silenciosa y eficaz" asfixiándolas por la espalda para después degollarlas y dedicarse el resto del tiempo a despedazar sus cuerpos con 'encarnizamiento', señal que constituía una "firma" inconfundible en sus asesinatos y que, a juicio del experto, era clara muestra de que el criminal sufría un síndrome conocido como picquerismo, por el que el enfermo sólo obtiene placer sexual a través del uso de un arma blanca para apuñalar o cortar.

A juicio del autor de estudio, el personaje que aterrorizó Londres durante los últimos años del siglo XIX fue un asesino sádico que bien podría presentar en su personalidad trastornos disociativos que hicieran de el un sujeto con varias 'caras' o 'personalidades', que pudo llegar a practicar el canibalismo y que, a juzgar por el brusco cese de sus actos tras su asesinato más brutal, el de Mary Jeanette Kelly, podría haber acabado suicidándose, una posibilidad que, según el doctor Domínguez-Muñoz, fue "muy valorada" por la Policía de la época para señalar a un sospechoso, Montague Joh Druitt, un cirujano de buena familia que acabó sus días en ahogándose en el Támesis y que, pese a los indicios en su contra, contaba "con una buena coartada" para uno de los principales crímenes, el de Annie Chapman.

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jueves, febrero 15, 2007

Por qué engordan los antipsicóticos

Los antipsicóticos de nueva generación han supuesto un avance en el tratamiento de patologías psiquiátricas, sobre todo la esquizofrenia. Estos fármacos no tienen entre sus efectos secundarios los molestos temblores que provocan los clásicos. Sin embargo, aumentan mucho el apetito y, por lo tanto, el peso de los pacientes. Un estudio en ratones da pistas relevantes sobre las razones fisiológicas de este fenómeno.

Solomon Snyder y Sangwon Kim -de la Universidad Johns Hopkins-, han dirigido la investigación cuya idea era observar la influencia de los antipsicóticos en el funcionamiento de la enzima AMP quinasa (AMPK) en el hipotálamo, región del cerebro que, entre otras funciones, regula el apetito.

Los científicos advirtieron que los antipsicóticos atípicos aumentaban significativamente la actividad de la enzima en el hipotálamo. En el experimento, los ratones tratados con clozapina (uno de los antipsicóticos atípicos que más aumentan el peso) cuatriplicaron la actividad de esta enzima. Observaron que esto ocurría porque los antipsicóticos bloqueaban los receptores de la histamina H1. Estos dos elementos bioquímicos -el receptor de la histamina H1 y la enzima AMP quinasa- están relacionados con la regulación de la ingesta de comida.

Cuando inyectaron leptina a los ratones -una hormona que suprime el apetito-, los niveles de la enzima AMP quinasa disminuyeron. También comprobaron la conexión entre la enzima AMP quinasa (y por lo tanto el receptor de la histamina H1), el apetito y la clozapina utilizando ratones transgénicos que no tenían receptor de la histamina H1. Cuando inyectaron clozapina a los animales no se produjo ninguna alteración en el apetito.

De esta forma, se deduce un vínculo entre la ganancia de peso y los antipsicóticos atípicos (que son los que se han tenido en cuenta en este estudio, los clásicos también provocan este efecto secundario), aunque aún no se haya descubierto con exactitud el mecanismo.

Futuros fármacos sin estos efectos secundarios

Según explican los autores en el texto del estudio, publicado por la revista 'Proceedings of the National Academy of Science', la identificación de las alteraciones metabólicas que provocan el aumento de peso es un gran paso hacia el desarrollo de antipsicóticos sin estos efectos dañinos.

Los antipsicóticos atípicos más utilizados para el tratamiento de la esquizofrenia son la olanzapina, quetiapina y la risperidona. Tanto los clásicos como los atípicos provocan, en su mayoría, aumento de peso. Sin embargo, en los últimos años los neurolépticos atípicos han desplazado a los clásicos, como el haloperidol o la clorpromazina.

La principal ventaja de los antipsicóticos atípicos sobre los clásicos es la ausencia de efectos extrapiramidales (como temblores...). Algunos de estos fármacos han supuesto una opción satisfactoria para tratar la psicosis que produce la medicación con levodopa en algunos enfermos de Parkinson.

Sin embargo, el antipsicótico atípico más prescrito (la olanzapina) es el que más aumento de peso provoca. Este efecto se ve agravado por el incremento de lípidos en sangre, sobre todo de triglicéridos, y la alteración de los niveles de glucosa, lo que contribuye al desarrollo de diabetes tipo 2. De hecho, este ha sido el motivo de múltiples demandas a la compañía fabricante.

Además, estudios anteriores sobre población estadounidense han concluido que como consecuencia de lo anterior, aumentan bastante las posibilidades de infarto cerebral y disminuye la esperanza de vida unos 25 años en personas con esquizofrenia.

Otro de los antipsicóticos atípicos que provocan gran aumento de peso es la clozapina. Es menos utilizada por el riesgo de agranulocitosis (déficit de glóbulos blancos). Pero la inmensa mayoría de estos fármacos no produce un incremento de peso tan pronunciado. Entre ellos se incluye el aripiprazol, paliperidona, quetiapina, risperidona y ziprasidona.

Saludos Cordiales

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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Cambia el perfil del suicida, ahora más joven


Aunque tradicionalmente las tasas más elevadas de suicidio se han dado entre personas de edad avanzada, hoy ha pasado a ser la tercera causa de muerte entre las personas de 15 a 44 años, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). También es preocupante el aumento de tentativas entre jóvenes, actualmente la población con más riesgo de suicidio en uno de cada tres países.

La gente es más proclive a quitarse la vida en Rusia, Bielorrusia, Ucrania, países bálticos y Hungría, con tasas de suicidio superiores a 45 por 100.000 habitantes (la media mundial era de 16 por 100.000 en el año 2000); los países menos afectados son los latinoamericanos, los musulmanes y algunos del continente asiático. Poco se sabe de la situación en África, donde la información al respecto es escasa. Las tasas de suicidio más bajas de Europa, inferiores al 10 por 100.000, se dan en los países mediterráneos (Grecia, Italia, Portugal y España) y en Gran Bretaña.

Por regla general, hasta la década de los setenta, la tasa de suicidio aumentaba con la edad y alcanzaba el máximo entre las personas mayores. Ahora ha bajado en este sector de población debido a las mejores condiciones de ingresos, de salud y de calidad de vida; en cambio, ha aumentado en otros tramos de edad.

En Francia, el suicidio ha disminuido un 18% desde 1993 entre los mayores de 60 años, pero ha aumentado un 6% entre los adultos de 30 a 59 años. En España el mayor número de suicidios se produjo entre personas de 40 a 44 años. Una constante es que los suicidios conciernen sobre todo a los hombres (tres de cada cuatro suicidios), mientras que las mujeres son más proclives a expresar su malestar y a demandar ayuda.

Otro dato preocupante es el aumento de intentos de suicidio entre los jóvenes europeos de 15 a 25 años. Según los expertos, los jóvenes son ahora más vulnerables por la ansiedad ante el futuro y la falta de estabilidad afectiva. Investigaciones realizadas en el ámbito escolar confirman que, a primera vista, los jóvenes que intentan suicidarse son como los demás. Sin embargo, aparecen ciertas tendencias entre los jóvenes suicidas: desacuerdos familiares permanentes, haber sufrido abusos, sentimientos depresivos y fugas.

Entre los factores de riesgo de suicidio, tanto en adultos como en jóvenes, se encuentran diversas circunstancias que pueden provocar desesperación: pobreza, desempleo, pérdida de seres queridos, rupturas familiares, violencia doméstica... También tienen un peso importante los antecedentes familiares de suicidio, o de abuso de drogas o alcohol.

Ahora bien, en la mayoría de los casos estos factores no son por sí mismos determinantes. La conducta suicida suele gestarse en personas con trastornos mentales y con un rico historial de impulsividad, agresividad e inestabilidad. Según la OMS, en el 60% de los casos de suicidio se observa un sustrato de enfermedad depresiva y en el 40% restante existen trastornos de la personalidad, esquizofrenia, drogadicción y alcoholismo.

La importancia del fenómeno del suicidio ha llevado a diversos países a tomar medidas preventivas. En Francia, donde acaban de celebrarse las Jornadas nacionales de prevención del suicidio (cfr. "Le Monde", 7-02-2007), existen programas de seguimiento de los grupos de riesgo, como el del Centro Popincourt en París. Este centro intenta trabajar en relación con organismos donde es más probable que haya personas en situación difícil. Allí acuden desempleados con graves problemas, para aprender a combatir los sentimientos de soledad y aislamiento. "La prevención del suicidio –explica Vincent Lapierre, uno de los responsables del centro– pasa por el restablecimiento de la relación social, pero de una relación de aceptación".

Otro modo de aprender a prevenir el suicidio es la "autopsia psicológica", practicada en países anglosajones y en Finlandia. Esta técnica consiste en que, después de un suicidio, se interroga al entorno familiar, social y laboral de la persona que se ha quitado la vida. Con ello se pretende reconstruir las circunstancias que le llevaron al suicidio y acumular experiencia para prevenir casos semejantes.

Saludos Cordiales

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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lunes, febrero 12, 2007

Diferencias entre los antipsicóticos atípicos de primera y segunda generación


Entrevista con la doctora Pilar Saiz con motivo del último simposio del Instituto Europeo de la Salud (European Institute of Healthcare, EiH) dedicado al área de las neurociencias

Madrid, 12 febrero 2007 (AZprensa)

La doctora Pilar Saiz, profesora de psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Oviedo, ha sido entrevistada por AZprensa para conocer sus impresiones sobre el último simposio del Instituto Europeo de la Salud (European Institute of Healthcare, EiH) que, patrocinado por AstraZéneca, estuvo dedicado al área de neurociencias.

En esta entrevista la doctora Saiz comenta las diferencias entre los diferentes antipsicóticos de primera y segunda generación con especial referencia a los efectos adversos relacionados con la prolactina, y destaca el elevado nivel científico de los ponentes del EiH.

¿Cuáles son los efectos adversos más importantes relacionados con la prolactina?

La hiperprolactinemia es un importante efecto adverso relacionado con el uso de fármacos antipsicóticos (ATPs). Este efecto adverso se asocia frecuentemente con el uso de ATPs de primera generación y también con algunos ATPs de segunda generación.

Algunos síntomas derivados de la hiperprolactinemia son el resultado de un efecto directo de la prolactina sobre sus tejidos diana y otros son la consecuencia de una alteración del normal funcionamiento del eje hipotálamo-hipofisario-gonadal inducido por la prolactina. Los síntomas de hiperprolactinemia incluyen: anomalías del ciclo menstrual, tales como amenorrea secundaria, oligomenorrea o polimenorrea, ginecomastia, galactorrea, disfunción sexual, infertilidad, aumento de peso y/o obesidad, alteraciones del humor y acné e hirsutismo en mujeres. Incluso, estudios recientes señalan la posibilidad de tumores hipofisarios asociados al uso de antagonistas potentes de receptores D2. Las posibles consecuencias a largo plazo del hipogonadismo relacionado con ATPs, tales como pérdida prematura de masa ósea y consiguiente osteoporosis, en hombres y mujeres, y cáncer de mama, son más controvertidas y requieren más estudios.

¿Los efectos adversos relacionados con la prolactina son una causa normal de abandono del tratamiento?

Los efectos adversos relacionados con la hiperprolactinemia son una causa frecuente de abandono del tratamiento antipsicótico.

Los clínicos deberían de preguntar activamente a los pacientes sobre posibles efectos adversos relacionados con hiperprolactinemia, especialmente, disfunción sexual, amenorrea o galactorrea.

El manejo de la hiperprolactinemia inducida por APTs, debería de realizarse de modo individualizado, teniendo en cuenta las siguientes opciones terapéuticas: disminución de dosis del ATP utilizado, cambio por otro ATP que no produzca hiperprolactinemia, prescripción de un agonista de receptores DA o prescripción de terapia estrogénica sustitutiva en mujeres hipoestrogénicas. La eficacia y riesgos de las dos últimas opciones no han sido sistemáticamente investigadas.

¿Tienen todos los antipsicóticos atípicos la misma probabilidad de producir efectos adversos relacionados con la prolactina?

No todos los ATPs de segunda generación tienen la misma probabilidad de producir efectos adversos relacionados con la prolactina. En este sentido, los datos de los que se dispone hasta el momento actual permiten establecer tres grupos de fármacos ATPs de segunda generación: ATPs que producen elevación ininterrumpida de los niveles de prolactina, ATPs que no modifican o producen elevaciones transitorias de los niveles de prolactina y ATPs que no modifican o disminuyen ligeramente los niveles de prolactina.

¿Por qué hay estas diferencias de seguridad entre los antipsicóticos atípicos?

El control de la secreción de prolactina por parte de las células lactótrofas de la hipófisis es regulado antagónicamente por dopamina (DA) y serotonina (5-HT). De modo, que la DA inhibe la liberación de prolactina al estimular los receptores D2 y la 5-HT favorece la liberación de prolactina, al estimular a los receptores 5-HT2A, ya que inhibe el efecto DA sobre el tracto tuberoinfundibular. Dicho de otro modo, el sistema 5-HT puede modular la liberación de prolactina inducida por el sistema DA, pero este efecto sólo se manifiesta cuando la influencia DA está presente.

En el caso de los ATPs de segunda generación, simultáneamente se produce un bloqueo de receptores D2 y 5-HT2A, de modo que la 5-HT ya no podría estimular la liberación de prolactina, lo cual tendería a mitigar la hiperprolactinemia asociada al bloqueo de receptores D2. Si bien, en la práctica no todos los antagonistas serotoninérgicos-dopaminérgicos reducen la secreción de prolactina en la misma medida, e incluso, algunos de ellos no la reducen en absoluto. Por ello, se ha postulado que el efecto neto de ambos sistemas sobre la liberación de prolactina podría depender de la intensidad relativa de ambos bloqueos.

Otra posible explicación podría residir en la velocidad a la que el ATP se disocia del receptor D2. De modo que aquellos ATPs con velocidad de disociación rápida del receptor D2 se acompañarían de menor posibilidad de efectos extrapiramidales e hiperprolactinemia. Por otra parte, fármacos con actividad agonista parcial sobre receptores D2, no modifican o incluso disminuyen ligeramente las concentraciones de prolactina.

¿Que destacaría de esta reunión del EiH?

Existen diversos aspectos que considero deberían de ser mencionados, que son la idoneidad y actualidad de los temas propuestos y tratados en la misma, la participación de ponentes de elevado nivel científico y prestigio mundial dentro de su campo; la calidad de las aportaciones realizadas por los ponentes y, por último, el formato de reunión que permite una posibilidad de compartir intereses clínicos e investigadores, no sólo con facultativos del propio país, lo cual podría facilitar la creación de grupos de trabajo, sino también de otros países

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martes, febrero 06, 2007

Los antidepresivos combaten la depresión relacionada con la enfermedad cardiaca

Los antidepresivos combaten la depresión relacionada con la enfermedad cardiaca

Un medicamento común resultó superior a la psicoterapia en un ensayo

MARTES 23 de enero (HealthDay News/HispaniCare) -- El tratamiento con medicamentos podría ser superior a la psicoterapia para aliviar la depresión mayor experimentada por muchos pacientes de enfermedad cardiaca grave, según encuentra un estudio canadiense.

El estudio de tres meses de 284 personas que ya habían sufrido ataques cardiacos o tenido otros problemas, como obstrucciones de arterias cardiacas, encontró que el tratamiento con el antidepresivo citalopram (Celexa) era más efectivo que las sesiones semanales de psicoterapia para disminuir los síntomas de depresión, según un informe publicado en la edición del 24 al 31 de enero del Journal of the American Medical Association.

Celexa es un antidepresivo que pertenece a la familia de medicamentos conocidos como inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS), entre los que también se encuentran Paxil, Prozac y Zoloft.

"Varios estudios más han encontrado que el tratamiento combinado de la depresión funciona bien en estos pacientes", afirmó el Dr. Francois Lesperance, investigador principal y profesor asociado de psiquiatría de la Universidad de Montreal. Sin embargo, "encontramos que para los pacientes de enfermedad cardiaca, la psicoterapia no es superior. No está mal, pero no es mejor que la terapia con medicamentos", señaló.

Los expertos calculan que alrededor del 20 por ciento de las personas que tienen enfermedad cardiaca grave sufren de depresión mayor. El problema no es sólo mental. Varios estudios han indicado que la depresión puede empeorar los resultados cardiovasculares.

El Dr. Alexander H. Glassman es profesor de psiquiatría del Colegio de médicos y cirujanos de la Universidad de Columbia y coautor de un editorial acompañante sobre los hallazgos. Anotó que en el estudio sólo participaron pacientes a los que se les había diagnosticado depresión mayor.

"Si hay depresión mayor, lo mejor es inclinarse por el tratamiento", afirmó Glassman. "Pero no se incluyeron los casos leves" en el estudio, de manera que los médicos tienen poca guía para el tratamiento de la depresión menos grave, apuntó.

Glassman señaló que su propio equipo informó sobre resultados similares en un estudio ligeramente más grande. "El medicamento [Celexa] realmente parece funcionar" para reducir la depresión, dijo. "El problema real es si reduce el riesgo médico. Y nadie conoce esa respuesta. Hay indicaciones de que es así, provenientes de otros estudios, pero los aseguradores médicos y el gobierno no diseñan políticas basándose en indicaciones".

Lo que sucede en el mundo real es que las personas que han sufrido ataques cardiacos o tienen otros problemas cardiacos importantes por lo general son tratados por el médico familiar, quien con frecuencia no está al tanto del peligro de depresión, apuntó Glassman. "Si no se quejan de depresión, no son tratados por depresión", afirmó.

Aunque la evidencia del beneficio cardiovascular de un tratamiento así está lejos de ser concluyente, tratar la depresión simultánea "es probablemente mejor para la salud médica, por lo menos de manera modesta", enfatizó Glassman.

El Dr. J. Thomas Bigger Jr., un cardiólogo que también es profesor de medicina en Columbia y es coautor del editorial, estuvo de acuerdo en que "no está claro si usar ISRS mejora el índice de mortalidad o reduce los ataques cardiacos recurrentes". Pero apuntó que hay buenos motivos para ofrecerle estos medicamentos a los pacientes cardiacos deprimidos.

"La depresión es una afección dolorosa y triste, y añadirla a un ataque cardiaco crea una situación muy mala", afirmó Bigger. "Los ISRS funcionan para la depresión, son seguros en ese ambiente porque no causan problemas en la enfermedad cardiovascular, y no hay motivo para no usarlos para que el paciente se sienta mejor. Es como tomar aspirina para el dolor de cabeza para que alguien se sienta mejor".

La seguridad de los ISRS después de un ataque cardiaco o problema similar es un punto importante, porque "los médicos son un poco cautos para añadir medicamentos durante ese periodo de tiempo", explicó Bigger. "Ciertamente, no hay pruebas contra su uso seguro en el periodo inicial después de un ataque cardiaco".

http://healthfinder.gov/news/newsstory.asp?docID=601279

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