Psicologia - Psiquiatria ***

 

Volver al Indice

jueves, julio 27, 2006

Descubren una proteína cerebral con propiedades antidepresivas

Una proteína denominada p11 parece estar directamente relacionada con los síntomas depresivos. En la investigación que se publica en 'Science' se ha localizado también el gen responsable de esta molécula que podría marcar la susceptibilidad de un individuo a padecer depresión a lo largo de su vida. El hallazgo abre nuevas posibilidades terapéuticas para esta enfermedad.


Las células del cerebro (neuronas) se comunican entre sí mediante la secreción de sustancias (neurotransmisores) que se unen a receptores en la superficie de las células. Uno de estos neurotransmisores es la serotonina, para la que existen nada menos que 14 receptores diferentes en la superficie celular. Uno de ellos en particular, denominado 5-HT1B ha sido relacionado en estudios previos con la depresión y otros trastornos como ansiedad o los problemas obsesivos—compulsivos.

El trabajo que ahora se publica ha sido realizado por un grupo de investigadores entre los que se encuentra el doctor Paul Greengard, premio Nobel de Medicina en el año 2000, precisamente por sus trabajos sobre serotonina.

Los investigadores han conseguido identificar una proteína relacionada con este receptor, a la que han denominado p11 y al gen que controla su producción que ha recibido el mismo nombre. Esta molécula es capaz de regular los receptores para serotonina existentes en la superficie de las células.

Efectos antidepresivos en humanos y ratones

Para comprobar su hipótesis los investigadores analizaron muestras de cerebro de pacientes depresivos que habían fallecido y de ratones genéticamente modificados para padecer depresión. En ambos casos identificaron niveles más bajos de proteína p11 que en sujetos y animales sanos utilizados como control.

Por otro lado, los ratones tratados con antidepresivos de diferentes clases o incluso con terapia anti-convulsiva mostraban en todos los casos una elevación de los niveles de p11 independientemente del tipo de terapia antidepresiva que hubiesen recibido.

Al comprobar que tanto humanos como ratones deprimidos tenían niveles bajos de p11 en sus neuronas, los investigadores se plantearon demostrar si los cambios en la cantidad de p11 producirían efectos sobre el estado de ánimo.

La hipótesis pudo ser comprobada mediante ratones genéticamente modificados. Los animales en los que se eliminaba el gen p11 tenían un comportamiento claramente depresivo mientras que aquellos con un funcionamiento excesivo de este gen eran diferentes a los roedores normales y similares a los tratados con antidepresivos. Exhibían además un mayor número de receptores B1 en la superficie de sus neuronas.

Tomados en su conjunto, todos estos hallazgos apuntan a que la proteína p11 puede ser un nuevo objetivo para las terapias antidepresivas. "Además de investigar sobre maneras de incrementar la p11 en pacientes deprimidos, podría ser posible llegar a fabricar proteínas que simularan la acción de este compuesto obteniendo así una nueva clase de fármacos antidepresivos", concluyen los autores.


http://elmundosalud.elmundo.es/

 

Volver al Indice

Bookmark and Share

 

Si quieres recibir por mail publicaciones de esta pagina " click aqui

 

 

domingo, julio 23, 2006

Depresión, Prozac y publicidad engañosa

La manipulación en el desarrollo y validación científica de fármacos confunde a médicos, perjudica a pacientes y prostituye el proceso de creación científica


En el frívolo y apresurado mundo actual en que vivimos existe una preocupante distorsión entre la información que ofrecen las compañías farmacéuticas sobre sus productos y los efectos reales de éstos. Se trata de vender a toda costa, incluso a costa de nuestra salud, escondiendo en algunos casos tanto los resultados de estudios que no son favorables al fármaco como la escasa –o nula– validez científica de las investigaciones realizadas para su desarrollo y comercialización. Acaba de publicarse en PLoS Medicine un revelador artículo sobre la desconexión que existe entre los anuncios de medicamentos antidepresivos y la realidad científica que los ampara. Por Xurxo Mariño.

La investigación científica da pie a la fabricación y venta de muchos medicamentos que son útiles, e incluso esenciales, para la salud de todos. Las vacunas, por ejemplo, son prácticamente indispensables para mantener la esperanza de vida actual. Pero hay algunos casos en que los productos que se venden no están apoyados por el rigor de la ciencia, sino más bien por la información engañosa y la voracidad capitalista.

Desde hace tiempo se sabe que algunos de los medicamentos que nos recetan los discípulos de Hipócrates no hacen el efecto deseado o, al menos, con la eficacia que proclaman los poseedores de las patentes. Esta poco saludable noticia puede extraerse, por ejemplo, de un trabajo publicado en 2003 en el British Medical Journal (BMJ) por un equipo de investigación de la Universidad de Toronto.

La principal conclusión de este trabajo es que si un estudio científico para el desarrollo de un fármaco está financiado por una compañía farmacéutica, el resultado tiende a favorecer al producto fabricado por esa misma compañía (con una probabilidad de 4 a 1). Este desequilibrio no existe en los estudios financiados por otras fuentes. O sea, existe una presión económica, una mano fantasma, que puede dirigir experimentos en principio puramente científicos, y por lo tanto objetivos, y convertirlos en ciencia mal hecha para favorecer los intereses de unos pocos.

Un proceso bajo sospecha

La manipulación es sutil y supera alegremente los severos filtros que tiene la ciencia para la investigación y publicación de resultados. Según los autores del estudio publicado en el BMJ, el sesgo puede producirse en la raíz misma del proceso de desarrollo del fármaco, en el que existen dos etapas importantes: por un lado está la investigación en el laboratorio y por otro el proceso de validación de los resultados.

Los experimentos de laboratorio financiados por empresas farmacéuticas son de igual o mejor calidad que el resto, pero puede ocurrir que el diseño experimental sea erróneo, lo cual lleva a una interpretación errónea de los resultados (en este caso erróneo quiere decir favorable a los intereses de la compañía).

Todos los científicos sabemos, o deberíamos saber, que tan importante como un experimento en sí es el diseño teórico de éste. A la hora de comprobar si un nuevo fármaco es potente y eficaz, lo correcto es cotejar sus efectos con las mejores drogas ya existentes en el mercado. Sin embargo, lo que se hace en muchos casos es comparar al candidato simplemente con un placebo, o utilizar dosis no apropiadas del producto en investigación.

A pesar de que la realización física de los experimentos puede ser inmaculada, la interpretación de los resultados no lo es. El paso siguiente, una vez que se tienen los resultados experimentales, es la validación de éstos por la comunidad científica. Un descubrimiento o avance científico no se considera tal hasta que no se publica en una revista que posea un proceso de selección por revisión por pares (la aceptación o rechazo de los trabajos se hace sobre la base de informes realizados por evaluadores externos, imparciales y anónimos).

Ningún científico serio puede fiarse de resultados no publicados de esta forma. Sin embargo, muchos de los resultados de los experimentos financiados por compañías farmaceuticas no se publican nunca en este tipo de revistas, sino que lo hacen en congresos o simposios. A pesar de esto, los medicamentos son finalmente aceptados por las agencias oficiales correspondientes y puestos a la venta.

Soluciones difíciles

En este juego los médicos pueden hacer poco o nada. A pesar de que, con su mejor voluntad, receten los fármacos que crean realmente ser los mejores, pueden estar confundidos. Pero no confundidos por los visitadores médicos, sino por la letra pequeña de los informes científicos.

Según lo anterior, la única manera que tendría un médico para estar seguro de que una medicina es más efectiva que otra, o por lo menos para tener una opinión crítica independiente, sería acercarse a la biblioteca de una universidad próxima y revisar todas las publicaciones científicas relacionadas con el descubrimiento y desarrollo de una determinada sustancia, algo que es muy difícil de llevar a la práctica.

Pero es que, además, otro estudio publicado en el mismo número del BMJ analiza la fiabilidad de la bibliografía cuando se trata de trabajos financiados por la industria farmacéutica, e indica que es virtualmente imposible elegir un fármaco adecuado sumergiéndose en la biblioteca, ya que incluso las publicaciones en revistas con evaluadores externos están sesgadas por factores diversos.

Por ejemplo, existe una tendencia de las compañías privadas para publicar sólo los resultados que les resultan favorables, escondiendo otros resultados que pueden ser científicamente correctos, y muy interesantes, pero que no les conviene airear. Esto no ocurre, sin embargo, con la investigación financiada por otras fuentes.

El ejemplo de la publicidad de antidepresivos

La tergiversación o el ocultamiento de información alcanza de manera escandalosa a muchos ciudadanos a través de las campañas de publicidad de algo tan delicado como los fármacos para tratar la depresión. Esta dolencia afecta a millones de personas en todo el mundo y su tratamiento habitual es el farmacológico, principalmente con sustancias que actúan sobre los niveles de serotonina, una molécula muy común en el sistema nervioso.

Aunque funcionan, no está demostrado científicamente que la serotonina tenga algo que ver con la/s causa/s de la enfermedad. Este hecho, ignorado por muchos médicos, es hábilmente tapado por las todopoderosas industrias farmacéuticas, que venden millones de esos medicamentos cada año.

En la página web española de Lilly, fabricante del Prozac, puedo leer esto sobre la depresión: se ha comprobado que existen alteraciones de unas sustancias químicas presentes en el cerebro. (…) En los pacientes depresivos, los niveles de estas sustancias están disminuidos. Los medicamentos antidepresivos se encargan de regularlas y de que vuelvan a sus niveles normales . Según parece son todas afirmaciones incorrectas (ver más abajo). Frases similares pueden encontrarse en la publicidad de otras compañías.

En un artículo recién publicado en PLoS Medicine, se revela el uso despiadado que hacen las empresas farmacéuticas de los preparados antidepresivos de tipo ISRS (Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina). A este grupo pertenecen medicamentos como la fluoxetina (Prozac), sertralina (Vestiran, Aremis), paroxetina (Seroxat, Motivan) y otros.

Esos medicamentos alivian la depresión pero, curiosamente, no se sabe cómo. El éxito que tienen en todo el mundo se debe en gran medida a la publicidad engañosa de las compañías que los venden, con la complicidad de las agencias estatales de turno y también del desconocimiento y/o frivolidad de algunos médicos.



Serotonina y depresión

El funcionamiento de los ISRS es, en principio, sencillo. La mayoría de las neuronas (células principales del sistema nervioso) se comunican entre sí mediante una sustancia química o neurotransmisor: en los lugares llamados sinapsis estas sustancias son liberadas por una neurona –la que envía información– y captadas por la superficie de otra –la que recibe la información–.

La liberación del neurotransmisor está siempre acompañada de la casi inmediata eliminación del mismo, de tal manera que tiene muy poco tiempo para actuar sobre la célula receptora. Si esta eliminación falla o se bloquea, el neurotransmisor tiene más tiempo para actuar, por lo que aumentan sus efectos.

La serotonina es una de estas sustancias transmisoras de información. Actúa en muchísimas sinapsis del sistema nervisoso y está siendo eliminada continuamente por un proceso de re-captación: es absorbida, captada de nuevo por la neurona que la liberó. Los fármacos ISRS impiden esta recaptación, de tal manera que la serotonina permanece más tiempo de lo normal en las sinapsis, aumentando su efecto sobre las células receptoras.

La teoría inexistente

Por razones todavía desconocidas, esta estrategia de aumentar los niveles de serotonina en las sinapsis ayuda a mejorar los síntomas en la mayoría de las depresiones. Este hecho dio lugar hace años a la teoría de que la depresión es un desequilibrio químico en el cerebro consistente en una disminución en los niveles de algunos neurotransmisores.

En la actualidad, instituciones, médicos y el gran público tienen asimilado que esa relación (menos serotonina = depresión) es una teoría científicamete válida, pero no es así: no hay absolutamente ninguna evidencia científica seria que demuestre la existencia de una deficiencia de serotonina en la depresión, ni en ningún otro desorden psiquiátrico.

Esta es al menos la tajante conclusión de Jeffrey R. Lacasse y Jonathan Leo, los dos autores del artículo de PLoS Medicine (del Florida State University College of Social Work y el Lake Erie College of Osteopathic Medicine repectivamente). El hecho de que los fármacos ISRS funcionen relativamente bien –el Prozac es el antidepresivo más recetado de la historia– dio lugar a la citada teoría, pero esto de buscar la causa de una enfermedad sobre la base de la respuesta a un tratamiento es un mal argumento; es algo así como decir que, ya que el Frenadol o la Couldina alivian los síntomas del catarro, éste se debe a la existencia de niveles bajos de esos compuestos en el cuerpo.

La confusión está en todos los niveles: en el portal tecnociencia, gestionado por el Ministerio de Educación y Ciencia español, y con el apoyo técnico del CSIC (Centro Superior de Investigaciones Científicas), puede leerse algo similar a lo que aparece en la publicidad de las campañas farmacéuticas se ha demostrado que la bioquímica del cerebro juega un papel significativo en los trastornos depresivos. Se sabe que las personas con depresión grave tienen desequilibrios de ciertas sustancias químicas en el cerebro, conocidas como neurotransmisores . Pues no, no hay nada demostrado en la literatura científica.

Hay instituciones –como la británica National Institute for Clinical Excellence– que, tomando los datos científicos con rigor, aconsejan tratar la depresión moderada con métodos no farmacológicos (por ejemplo la psicoterapia).

¿De dónde viene la confusión? Los autores del artículo comentado creen que de la publicidad de las empresas farmacéuticas, que no dudan en utilizar frases científicamente inexactas para distribuir sus productos por el mundo. Esto –aseguran Lacasse y Leo– lleva a una sociedad hiper-medicalizada, con pacientes que acuden a las consultas influídos por lo que escuchan en los medios de comunicación y que pueden ser escépticos con los médicos que les dicen que es mejor una terapia alternativa a la farmacológica.

Además de la intoxicación mediática, también entra en juego muchas veces el interés por la no-información, ya que estas compañías no sacan a la luz los datos de los estudios que no le son favorables –hay por ejemplo estudios que demuestran que sustancias placebo u otras como el extracto de hipérico (Hipericum perforatum) son tan eficaces en el tratamiento de la depresión como los ISRS–.

Todos, o casi todos, perdemos

Con esta prostitución del proceso de creación científica todos perdemos, empezando por los pacientes. Estas medias verdades son financiadas por las grandes compañías, distribuídas por los visitadores médicos y dispensadas por los médicos a todos nosotros. Unos pierden credibilidad y otros la salud.

Muchos laboratorios universitarios no tienen más remedio que aceptar suculentas ofertas de las grandes compañías para seguir investigando, ya que los gobiernos son extremadamente inútiles para comprender que la investigación científica es algo que beneficia a toda la sociedad. La mejor solución sería convencer a los políticos de la necesidad de invertir en el desarrollo científico y tecnológico. El problema es que las ciencias funcionan a largo plazo, pero los políticos no.


Xurxo Mariño pertenece al Grupo de Neurociencia y Control Motor de la Universidade da Coruña, Neurocom, y colabora con el laboratorio del Dr. Sur del MIT (Massachusetts Institute of Technology, EEUU). Realiza investigación básica acerca de aspectos muy concretos del funcionamiento de una estructura maravillosa: el sistema nervioso.


http://www.tendencias21.net/

Saludos Cordiales

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

Volver al Indice

Bookmark and Share

 

Si quieres recibir por mail publicaciones de esta pagina " click aqui

 

 

jueves, julio 20, 2006

20% de adolescentes en unidades psiquiatricas sufren trastorno bipolar

(Journal of Child and Adolescent Psychopharmacology 2005;15:918-930 )
Los científicos han descubierto durante su investigación que el trastorno bipolar es más común de lo esperado entre adolescentes ingresados en clínicas psiquiátricas.

“En el pasado, los profesionales de la enfermedad mental pensaban que aproximadamente un 1% de los adolescentes presentaba un trastorno bipolar. Los datos de nuestra investigación muestran que hasta un 20% de los adolescentes en unidades psiquiátricas podrían presentar este trastorno", han manifestado los autores del estudio.

Los expertos explican que el trastorno bipolar, también conocido como depresión maniaca, está caracterizado por cambios de humor drásticos. Existen a menudo periodos de humor normal entre los cambios pero siempre están acompañados de graves defectos de funcionamiento.

Según los científicos, la investigación es importante debido a que el diagnóstico de la enfermedad en los adolescentes es controvertida, ya que la impulsividad, irritabilidad e hiperactividad se producen en la mayoría de estos menores. Si estos síntomas están presentes, el reto es determinar si son síntomas del trastorno bipolar o simplemente forman parte del desarrollo normal que se produce durante la adolescencia.

Los autores evaluaron un total de 391 admisiones consecutivas a la unidad de ingreso psiquiátrico del Bradley Hospital utilizando una escala de medición de la manía derivada de una entrevista de investigación estándar, el Kiddie Schedule for Affective Disorders and Schizophrenia (K-SADS) Mania Rating Scale (MRS), así como los antecedentes de padres y de los propios adolescentes.

Descubrieron que los síntomas maniacos tales como la irritabilidad grave, impulsividad, depresión e hipersexualidad se encontraban frecuentemente entre los adolescentes hospitalizados. El 20% de estos pacientes fueron diagnosticados con trastorno bipolar infantil cuando la información procedente de todas las fuentes fue integrada con las puntuaciones del inventario Kiddie.

Los resultados del estudio también mostraban que, comparados con pacientes admitidos sólo por depresión, los pacientes bipolares eran más suicidas y agresivos, por ello necesitaban mayores niveles de cuidado. Además, más de la mitad de los pacientes diagnosticados con trastorno bipolar infantil fueron admitidos durante un episodio de depresión.

Webs Relacionadas
Bradley Hospital
Journal of Child and Adolescent Psychopharmacology

http://www.intramed.net/



Saludos Afectuosos
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

Volver al Indice

Bookmark and Share

 

Si quieres recibir por mail publicaciones de esta pagina " click aqui

 

 

domingo, julio 16, 2006

30% de la depresión se recupera con el primer remedio

30% de la depresión se recupera con el primer remedio

Una tercera parte de las personas que sufren de depresión aguda en Estados Unidos se recuperan con el primer remedio antidepresivo que ingieren, y las personas más proclives a beneficiarse son las mujeres blancas bien educadas, indicaron los resultados iniciales de un estudio sobre esas discutidas drogas.
Los antidepresivos han sido muy cuestionados en años recientes, pues existen evidencias de que en ocasiones acentúan las tendencias suicidas en niños y en adolescentes.

En el 2004, la Dirección de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos ordenó que se formularan fuertes advertencias en etiquetas de productos antidepresivos, señalando sus peligros. Al mismo tiempo, se iniciaron estudios acerca de si los adultos corrían riesgos similares.

Además, la agencia federal recomendó que los consumidores de antidepresivos de todas las edades fueran estrechamente vigilados por síntomas de agitación u otras señales que pueden indicar una conducta suicida durante las primeras semanas de terapia.

Uno de los hallazgos del reciente estudio es que pacientes cuyos síntomas depresivos desaparecieron ingirieron dosis superiores a las recomendadas, y recibieron estrecha vigilancia y frecuentes ajustes de las raciones en los tres primeros meses. Pero ese nivel de cuidado es recibido por escasos pacientes en Estados Unidos.

Los psiquiatras saben que para la mayoría de las personas aquejadas de depresión, el primer antidepresivo elegido no será una panacea. El problema es que hasta ahora les resultaba difícil guiar a sus pacientes a través de una miríada de antidepresivos, o determinar cómo acrecentar las posibilidades de los pacientes de beneficiarse del consumo de esas drogas.

Para eso ``hay que ajustar el tratamiento'' a cada paciente, dijo el doctor Madhukar Trivedi del Centro Médico de la Universidad de Texas, quien informó de los primeros resultados del estudio el domingo en la revista especializada The American Journal of Psychiatry.

El estudio creó un sistema de calificación para evaluar con rapidez los síntomas de la depresión e informar de los nocivos efectos secundarios. Ese sistema de calificación permite ajustar las dosis de drogas cada dos o tres semanas hasta que alcancen el equilibrio adecuado, o hasta que quede en claro que se necesitan otros medicamentos.

Es muy raro en la actualidad que las personas que ingieren antidepresivos reciban esa atención basada en la medición de síntomas, dijo el doctor Richard Nakamura, subdirector del Instituto Nacional de Salud Mental, la organización encargada de financiar el estudio, que costó 35 millones de dólares.

Debido a que muchas personas ``no reciben seguimiento, y sus medicamentos no son ajustados'', concluyen ``frustradas, y cualquier efecto secundario negativo, cualquier problema con las dosis, los hace abandonar el tratamiento'', señaló Nakamura.

No hubo suicidios entre los casi 3 mil pacientes que fueron examinados en el estudio liderado por Trivedi, conocido como STAR-D.

En la Internet:

Información sobre el estudio: http://www.star-d.org


Saludos Afectuosos
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

Volver al Indice

Bookmark and Share

 

Si quieres recibir por mail publicaciones de esta pagina " click aqui

 

 

viernes, julio 14, 2006

Programación neurolingüistica

Las técnicas que utilizan algunas de las personas con más éxito e influencia del planeta se deben a la Programación Neurolingüistica (PNL), una forma de desarrollo personal con resultados sorprendentes a nivel personal, familiar o profesional. Técnicas que hoy día pueden aprenderse y ser de gran ayuda en todas las facetas de nuestra vida.

Controlar el estrés y la ansiedad, dominar destrezas para incrementar la efectividad en los negocios, superar aspectos del pasado y utilizarlos como herramientas de crecimiento en el presente, saber cómo hablar en público, o saber cómo influir de forma sana en los demás y ganar su voluntad, son algunos de los beneficios que podemos encontrar en la PNL.

Origen de la Programación Neurolingüistica

La PNL tiene sus orígenes en la década de los 70 en la Universidad de California en Santa Cruz (EE.UU.), donde Richard Bandler (matemático, psicólogo y experto en informática) y John Grinder (lingüista) estudiaron los patrones de conducta de los seres humanos para desarrollar modelos y técnicas que pudieran explicar la magia del comportamiento y la comunicación humana.

Bandler y Grinder indagaron el porqué los tratamientos de los tres terapeutas de gran éxito en Estados Unidos (Virginia Satir, Eric Erickson y Fritz Perls) alcanzaban mayor eficacia que el de sus colegas.

Después de largas investigaciones, apoyándose en la observación sistemática, llegaron a la conclusión de que el procedimiento que empleaban con excelente resultado era la utilización de un patrón de comunicación muy particular, y que se aplicaba a los pacientes la mayoría de las veces de manera inconsciente. Partieron del principio de que las estructuras en que se basan los trabajos de terapeutas eficaces se pueden descubrir y, una vez comprendidas, se pueden reproducir y enseñar.

El conjunto de los patrones que modelaron y sus influencias intelectuales dieron origen a la PNL.

Originariamente fue concebida para los procesos terapéuticos, pero los resultados obtenidos fueron tan extraordinarios que su utilización traspasó esa frontera. Médicos, psicólogos, educadores, profesionales de distintas áreas y empresas de gran envergadura, aplican actualmente la PNL, tanto para el desarrollo individual como para la optimización de cada grupo humano.

¿Qué es la Programación Neurolingüistica (PNL)?

La PNL puede considerarse como la ciencia del software de la mente y el comportamiento, usados con el fin de conseguir un rendimiento óptimo o estado de "excelencia" en cualquier campo de la actividad humana subjetiva: cómo organizamos lo que percibimos y cómo revisamos y filtramos el mundo exterior mediante nuestros sentidos.

Es una aplicación práctica que nos permite, mediante ciertas técnicas, reconocer y desarrollar habilidades para el crecimiento personal y la mejora de las relaciones interpersonales.

El término PNL se refiere a tres sencillas ideas:

Programación, porque supone organizar un sistema de lenguaje a nivel mental y del comportamiento para conseguir objetivos específicos.

Neuro, porque todo comportamiento interior y exterior es el resultado de procesos neurológicos.

Lingüística, porque nuestros procesos neurológicos se expresan mediante el lenguaje verbal, corporal y gestual.

Utilización de la PNL en medicina

Hemos visto que la PNL puede utilizarse en todos los campos humanos, pero lo que ahora nos interesa es la utilización (que es para lo que fue creada) en el ámbito de la medicina y la psicología.

Bandler y Grinder afirman que un terapeuta bien formado puede lograr resultados eficaces en sus pacientes con sólo uno o dos ejercicios. Esta ha sido una de las características que evidencia la PNL: lograr resultados exitosos en poco tiempo, al contrario que otros sistemas psicoterapéuticos, en los cuales se obtiene resultados después de varios años de tratamiento (psicoanálisis).

En medicina se utiliza en patologías relacionadas con el estrés, en las somatizaciones, alergias, como coadyuvante de terapia tradicional, y disfunciones en las que se requiera un especial autocontrol.

En psicología son más que conocidas sus técnicas para la cura de fobias, estrés, conflictos internos, desórdenes de personalidad, esquizofrenia, depresión, ansiedad, control emocional, desórdenes sexuales, adicciones, complejos, ludopatía, falta de confianza y autoestima, etc...

La PNL abre las puertas al autoconocimiento, al encuentro con los niveles más profundos de la persona, llegando a comprender su relación con el marco espiritual o transpersonal, así como la función y misión o sentido de la vida, pilares de la felicidad.

http://www.elsemanaldigital.com

Saludos afectuosos

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

Volver al Indice

Bookmark and Share

 

Si quieres recibir por mail publicaciones de esta pagina " click aqui

 

 

jueves, julio 06, 2006

El suicidio es la primera causa de muerte no natural en China

El suicidio se ha convertido en China en la primera causa de muerte no natural con hasta 350.000 muertos al año, un 35 por ciento del millón que se registran en todo el mundo y principal causa de muerte no natural en China.

La cifra fue desvelada por el Departamento de Control de Enfermedades del Ministerio de Sanidad, y señala que la mayoría de los suicidios los cometen jóvenes de entre 15 y 35 años.

El suicidio es la quinta causa de muerte en el país asiático.

Aunque sin estadísticas precisas, los datos son superiores a los del Hospital Huilongluan de Pekín, que indican que 287.000 chinos se suicidan al año (diez veces más que en EEUU), una media de 23 por cada 100.000 habitantes, con un 19 por ciento de jóvenes.

Aunque la proporción supera a la media mundial (15/100.000), no está entre las más altas del mundo que, según datos no actualizados de la OMS, está encabezada por Lituania (73,3 por cada 100.000 habitantes), Rusia (72,9) y Estonia (64,3).

Sin embargo, el suicidio en China tiene características propias que lo diferencian de Occidente: un 91 por ciento de los suicidas nunca visitó a un psicólogo y un 58 por ciento se mata mediante ingesta de pesticidas y matarratas.

'El suicidio en China presenta cuatro diferencias con respecto a Occidente. En primer lugar el crecimiento es superior y se registra un mayor número de suicidios en las áreas rurales y entre mujeres', declaró a EFE Michael Phillips, psiquiatra canadiense y director del Centro de Prevención del Suicidio del centro Huilongluan, en Pekín.

Phillips, residente en China desde hace 18 años, atribuye el alto número de suicidios a la falta de diagnosis, (en Occidente un 95 por ciento de los suicidas visitaron a un especialista).

Un 63 por ciento se deben a la depresión y a la esquizofrenia, enfermedades que se ocultan en China por estar consideradas una vergüenza social, mientras que un 47 por cierto de los suicidas tenían familiares o amigos con un historial semejante.

Según Philips, un 10 por ciento de los suicidas consumados sufrían esquizofrenia, un mal que afecta a 4,25 millones de chinos, y sobre todo a mujeres (1,77 por cada hombre) urbanas (1,62).

Por cada hombre intentan suicidarse 2,5 mujeres de un total de 2 millones de intentos al año en China; un 45 por ciento decidieron morir de forma impulsiva, tan sólo 10 minutos antes de matarse; mientras que un 27 por ciento eran reincidentes.

En cuanto a las causas, un 40 por ciento se debe a problemas financieros, un 38 por ciento a enfermedades graves y un 35 por ciento a problemas matrimoniales.

'La mitad de las causas están relacionadas con problemas psicológicos, como en Occidente, aunque los problemas familiares desempeñan un importante papel', señala Phillips.

El consumo de alcohol y drogas, decisivos en otros países, no es relevante en China 'aunque está aumentando'.

El psiquiatra disiente de otros expertos que señalan el suicidio en China como una forma de protesta: 'Existe, pero en pequeña proporción. Más bien tratan de escapar de lo que creen que es una situación sin salida, como las mujeres abandonadas por sus maridos'.

'La sociedad China está en transformación y vive en el caos', declaró a EFE el sociólogo Xia Xueluan, de la Universidad de Pekín.

Xia cree que la mayor causa de suicidio es la desintegración social y la 'perplejidad' ante la competitividad que exigen los nuevos criterios económicos, con la amenaza del desempleo: 'Crean una ansiedad interior'.

El sociólogo coincide con Phillips en que es necesario crear una red de prevención (en China hay un psiquiatra por cada 100.000 habitantes mientras que en Occidente la proporción es 1/5.000) y un sistema laboral justo que reduzca la presión social.

Según Phillips, es difícil establecer la incidencia de dramas colectivos como la Revolución Cultural (1966-76) cuando millones de familias quedaron fragmentadas al enviar a los padres a campos de trabajo; o la Matanza de Tiananmen en 1989, que, a simple vista, parecen haber afectado, ya que sólo hay datos de suicidio en China desde 1990.

http://actualidad.terra.es

 

Volver al Indice

Bookmark and Share

 

Si quieres recibir por mail publicaciones de esta pagina " click aqui

 

 


 
[1] [2] [3] [4] [5] [6] [7] [8] [9] [10]