Psicologia - Psiquiatria ***

 

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lunes, febrero 27, 2006

Fobia Social o Trastorno por Ansiedad Social

Los Criterios Internacionales de Diagnóstico son los que a continuación se detallan:

Temor intenso y persistente a una o más situaciones sociales o actuaciones en público en las que el sujeto se ve expuesto a personas que no pertenecen a su ámbito familiar o a la posible evaluación por parte de los demás.

La persona teme actuar de un modo (o mostrar síntomas de ansiedad, angustia o miedo) que sea humillante o avergonzante.

Las situaciones más comúnmente fobígenas son: hablar o comer en público, asistir a reuniones sociales, dictar clases, dar exposiciones, aparecer en televisión o en espectáculos públicos, asistir a una cita amorosa, mirar directamente a los ojos, miedo a vomitar en público, etc.

La persona reconoce que este miedo es excesivo e irracional pero no puede controlarlo experimentado en forma asociada ruboración (ponerse colorado), dificultad para hablar, temblor de manos o en la voz, nauseas, necesidad urgente de orinar, etc.

Las situaciones que provocan fobia se evitan o se soportan a costa de una intensa ansiedad, angustia o malestar.

Esta fobia interfiere marcadamente con la rutina normal de la persona, con las relaciones laborales (o académicas), familiares o sociales.

La fobia social es un miedo intenso de llegar a sentirse humillado en situaciones sociales, especialmente de actuar de tal modo que se coloque uno en una situación vergonzosa frente a las demás personas.

Puede estar acompañada de depresión o de abuso de sustancias (alcoholismo por ej.).

Si usted sufre de fobia social seguramente tiene la idea que las otras personas son muy competentes en público y que usted no lo es.

Pequeños errores que usted cometa pueden parecerle mucho más exagerados de lo que en realidad son.

Puede parecerle muy vergonzoso ruborizarse y siente que todas las personas lo están mirando.

Puede tener miedo de estar con personas que no sean las más allegadas a usted. O su miedo puede ser más específico, como el sentir ansiedad o angustia si tiene que dar un discurso, hablar con un jefe o alguna otra persona con autoridad, o bien aceptar una invitación.

La fobia social más común es el miedo de hablar en público. En ocasiones, la fobia social involucra un miedo general a situaciones sociales tales como fiestas.

Menos frecuente es el miedo de usar un baño público, comer fuera de casa, hablar por teléfono o escribir en presencia de otras personas, como por ejemplo, escribir un cheque.

Aunque este trastorno frecuentemente se confunde con timidez, no son lo mismo. Las personas tímidas pueden sentirse muy incómodas cuando están con otras personas, pero no experimentan la extrema ansiedad al anticipar una situación social y no necesariamente evitan circunstancias que las haga sentirse cohibidas.

En cambio, las personas con una fobia social no necesariamente son tímidas. Pueden sentirse totalmente cómodas con otras personas la mayor parte del tiempo, pero en situaciones especiales, como caminar en un pasillo con personas a los lados o dando un discurso, pueden sentir intensa ansiedad.

La fobia social trastorna la vida normal, interfiriendo con una carrera o con una relación social.

Por ejemplo: un trabajador puede dejar de aceptar un ascenso en su trabajo por no poder hacer presentaciones en público.

El miedo a un evento social puede comenzar semanas antes y los síntomas pueden ser muy agotadores.

Las personas con fobia social no necesariamente son tímidas. Pueden sentirse totalmente cómodas con otras personas la mayor parte del tiempo, pero en situaciones especiales pueden sentir intensa ansiedad/angustia.

Las personas con fobia social comprenden que sus sensaciones son irracionales. Sin embargo, experimentan una gran aprensión antes de enfrentarse a la situación que temen y harán todo lo posible para evitarla.

Aún cuando puedan enfrentarse a lo que temen, generalmente sienten gran ansiedad o angustia desde antes y están muy incómodas todo el tiempo.

Posteriormente, las sensaciones desagradables pueden continuar con la preocupación de haber sido juzgados o con lo que los demás hayan pensado u observado respecto a ellos.

Caso Clínico

"Yo no podía aceptar invitaciones ni ir a fiestas. Por un tiempo ni siquiera podía ir a mis clases.

En mi segundo año de facultad tuve que quedarme en mi casa durante un semestre. Mi miedo podía presentarse en cualquier situación social.

Sentía angustia aún antes de salir de mi casa y aumentaba al irme aproximando a mi clase, a la fiesta o adonde quiera que iba.

Sentía el estómago descompuesto y casi creía tener gripe. Mi corazón latía fuertemente, las palmas de las manos se me llenaban de sudor y tenía la sensación de estar separada de mí misma y de todos los demás.

Cuando entraba a un salón lleno de gente, me ruborizaba y sentía que todos los ojos estaban puestos en mí.

Me daba vergüenza pararme en un rincón yo sola pero no podía pensar en qué decir a nadie.

Me sentía tan torpe que me quería ir inmediatamente."

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Tratamiento:

Aproximadamente el 80 por ciento de las personas que sufren de fobia social encuentran alivio a sus síntomas cuando se les brinda tratamiento basado en psicoterapia, medicamentos, o una combinación de ambos.

La terapia puede involucrar aprender a ver los eventos sociales en forma diferente; exponerse a una situación social aparentemente amenazadora de tal manera que les sea más fácil enfrentarse a ella; además, aprender técnicas para reducir la ansiedad, adquirir habilidades sociales y practicar técnicas de relajamiento.

Entre los medicamentos que han probado ser efectivos están ciertos Antidepresivos.

Las personas que padecen de una forma específica de fobia social llamada fobia de actuación han recibido ayuda de unos medicamentos llamados Beta Bloqueantes.

Por ejemplo, se puede recetar Beta Bloqueantes a músicos y otras personas con este tipo de ansiedad para que los tomen el día en que van a actuar.

Síntomas dependientes de la cultura, la edad y el sexo

La presentación clínica y sus consecuencias en las actividades diarias del individuo pueden mostrar una considerable variación a través de las diferentes culturas, dependiendo fundamentalmente de las exigencias sociales del lugar.

En algunas culturas (p.ej., Japón y Corea) los individuos con fobia social pueden presentar un temor permanente y excesivo a ofender a los demás en las situaciones sociales, en vez del habitual miedo a pasar apuros.

Estos temores adquieren a veces la forma de una extrema ansiedad por el hecho de que el enrojecimiento, las miradas directas y los efluvios corporales puedan ser ofensivos para los demás (taijin kyofusho en Japón).

En los niños las fobias sociales pueden tomar forma de lloros, tartamudez, parálisis, abrazos o aferramiento a familiares cercanos y abstención de mantener relaciones con los demás hasta llegar incluso al mutismo.

Los niños mayores pueden mostrarse excesivamente tímidos en los ambientes sociales alejados de la familia, eludir los contactos con los demás, rehusar participar en juegos de equipo y mantenerse típicamente en una posición de segunda línea en las actividades sociales, procurando aferrarse siempre a sus familiares de mayor edad.

A diferencia de los adultos, los niños con fobia social no suelen tener la oportunidad de evitar la totalidad de situaciones temidas, y es posible que se muestren incapaces de identificar la naturaleza de su ansiedad.

También es posible que exista una disminución de su participación en clase, negativa a asistir a la escuela o evitación de las actividades y citas adecuadas para su edad.

Para realizar el diagnóstico de fobia social en un niño, es necesario haber demostrado que sus capacidades para relacionarse socialmente con sus familiares son normales y han existido siempre, y que la ansiedad social aparece en las reuniones con individuos de su misma edad y no sólo en cualquier interrelación con un adulto.

Es decir, en el niño, y como resultado de esta fobia social, que se inicia tempranamente y presenta un curso crónico, lo que va a ponerse de relieve, más que un empeoramiento respecto a un nivel previo de actividad, es una falta de consecución de las expectativas que se habían creado con arreglo a su edad.

En cambio, cuando el trastorno se inicia en la adolescencia, puede conducir a un empeoramiento del rendimiento social y académico.

Los estudios epidemiológicos sugieren que la fobia social es más frecuente en las mujeres; sin embargo, cuando se estudian poblaciones clínicas, ambos sexos se muestran igualmente propensos, o bien se constata que el trastorno incide más frecuentemente en los varones.

Prevalencia

Los estudios epidemiológicos han puesto de relieve una prevalencia global para la fobia social que oscila entre el 3 y el 13%.

Estas cifras pueden variar dependiendo de los umbrales definidos para cuantificar el malestar clínico o la afectación de la actividad global del individuo y los tipos de situaciones sociales objeto de estudio.

En uno de estos trabajos el 20% de los casos manifestaba un miedo excesivo a hablar o actuar en público, pero sólo un 2% aproximadamente parecía experimentar suficiente malestar o afectación general como para poder asegurar que se trataba de una fobia social.

En la población general la mayoría de los individuos con fobia social temen hablar en público, mientras que un poco menos de la mitad de estos casos confesaba tener miedo de hablar con extraños o conocer gente nueva.

Otros temores relacionados con las actuaciones en público (p.ej., comer, beber o escribir delante de los demás, o permanecer en una sala de espera) parecen menos frecuentes.

En los centros asistenciales la gran mayoría de las personas con fobia social sienten temor por más de un tipo de situación social.

La fobia social rara vez constituye un motivo de ingreso hospitalario. Entre los pacientes con trastorno de ansiedad en régimen ambulatorio, un 10-20% presentan igualmente algún tipo de fobia social, si bien estas cifras varían ampliamente de unos estudios a otros.

Evolución

La fobia social suele aparecer típicamente a mediados de la edad adulta, a veces con el antecedente infantil de timidez o inhibición social.

Algunos individuos sitúan el inicio del cuadro al principio de la segunda infancia.

La aparición del trastorno puede seguir bruscamente a una experiencia estresante o humillante, o bien puede hacerlo de forma lenta e insidiosa.

El curso de la fobia social suele ser crónico o continuo. A menudo persiste durante toda la vida, si bien a veces remite total o parcialmente en el transcurso de la edad adulta.

La intensidad del trastorno y sus consecuencias en la actividad diaria del individuo dependen principalmente de los acontecimientos vitales estresantes y de las exigencias sociales del lugar o la profesión.

Por ejemplo, la fobia social puede disminuir cuando el individuo que siente temor por la citas con las chicas logra casarse y volver a aparecer con toda su intensidad si queda viudo.

A veces la fobia social aparece por primera vez cuando el individuo obtiene un ascenso en el trabajo que le obliga, por ejemplo, a hablar a menudo ante el público, cuando nunca antes se había visto en la necesidad de tener que hacerlo.

Patrón familiar

Comparados con la población general, los parientes de primer grado de los individuos con fobia social parecen tener más probabilidades de sufrir este trastorno.

Es decir, tendría un componente hereditario.

http://www.elporvenir.com.mx

Saludos Cordiales


Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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Nicotina benéfica

Luego de llevar a cabo diversos estudios que incluyeron experimentos con el sueño MOR (Movimientos Oculares Rápidos), investigadores del Instituto de Fisiología Celular encontraron que la nicotina, responsable de la adicción al tabaco, puede ser una alternativa en los tratamientos contra la depresión, una enfermedad siquiátrica (“tormenta de tinie Blas” la llama el escritor estadounidense William Styron) que afecta a millones de personas en el mundo.
Al trabajar con pacientes depresivos y con fumadores que buscaban ayuda contra su adicción, los especialistas universitarios confirmaron lo que durante años se había sospechado: que la nicotina puede actuar como un eficaz antidepresivo y que muchos fumadores son depresivos encubiertos.

A dosis relativamente bajas y administradas mediante un sistema de liberación lenta (parches), la nicotina resultaría benéfica en pacientes depresivos.

“Esto no significa que la nicotina le sir va a todas las personas, ni que todos los pacientes sean sujetos de este beneficio, ni que todos los fumadores sean depresivos”, aclara René Drucker Colín, quien encabezó la investigación.

Los primeros experimentos


Como el sueño se altera con la depresión, los científicos estaban interesados en ver cómo influye la nicotina en el sueño de los animales y crear un modelo para estudiar las diferencias con respecto al de los seres humanos.

Sin embargo, observaron que, al colocar los parches de nicotina en gatos, desaparecían de éstos las ondas Ponto Genículo Occipitales (PGO), las cuales se registran en la parte lateral del tallo cerebral durante el sueño MOR, y que, al retirarlos, inmediatamente aparecían.

Como no pudieron comprender la ra zón de esto, efectuaron algunos experimentos en ratas, dado que en el Núcleo Dorsal del Raphé (NDR), una estructura ubicada en la parte central del tallo cerebral, se produce la mayor cantidad de serotonina. En ellos participó el doctor Stefan Mihailescu.

“En el NDR —dice Drucker Colín— hay también receptores nicotínicos que reconocen la nicotina y la capturan, estimulándolo para que induzca la liberación de serotonina. Como se sabía que la actividad del NDR inhibía las PGO, entendimos la razón de que, al aplicar nicotina, aquéllas desaparecieran.”

Parches transdérmicos

El equipo llegó así a la conclusión de que el sistema serotoninérgico está involucrado en algunas de las características finas del sueño.

Debido a que determinados aspectos del sueño MOR se alteran en los pacientes con depresión, decidieron estudiar los efectos de la nicotina en ellos.

El primer estudio se hizo con seis pacientes con depresión mayor no fumado res, con una calificación alta en la escala de Hamilton (la prueba más aceptada por los siquiatras) y seis voluntarios normales no fumadores. Durante cuatro noches les aplicaron parches transdérmicos de 17.5 miligramos de nicotina, y una noche les retiraron el parche.

“El sueño MOR (es decir, la fase onírica del sueño, cuando la gente sueña) se incrementó en los dos grupos, incluso durante la noche en que se les retiró el parche, y al mismo tiempo la escala de Hamilton mostró una reducción de 44% en los pacientes depresivos, lo que sugiere que la nicotina tuvo un efecto antidepresivo”, ex plica el especialista.

Este estudio fue de corta duración (sólo cuatro días). Por eso, los investigadores hicieron otro con 14 pacientes depresivos no fumadores, que duró dos años. En éste participó el doctor Reyes Haro Valencia.

“En los primeros seis meses les aplicamos el parche cinco días a la semana; en el séptimo mes, tres veces a la semana; y en el octavo y noveno sólo una vez a la semana. A partir del décimo mes sustituimos la nicotina por un placebo (periodo de abstinencia).”

Durante todo el estudio se monitoreó el estado de ánimo y el sueño de los pacientes.

“La nicotina les redujo significativa mente la depresión; incluso, cuando se les retiró, ésta no apareció. Un dato importante fue que la latencia al sueño MOR, la cual se encuentra acortada en pacientes depresivos en alrededor de 30 minutos, casi se normalizó, pues alcanzó una duración de unos 90 minutos”, recuerda Drucker Colín.

Se demostró así que la nicotina tiene efectos antidepresivos importantes.

Depresivos encubiertos

Como consecuencia de este estudio se hizo otro que duró un año. Ana Moreno, estudiante de doctorado, se encargó de conseguir a 85 fumadores adictos a la nicotina que habían acudido a la Clínica del Tabaquismo, del Instituto Nacional de Enfermedades Respíratorias, porque deseaban dejar de fumar.

“Queríamos ver si estos pacientes eran depresivos encubiertos”, apunta Drucker Colín.

Quince de ellos parecían tener una de presión encubierta, y se sometieron al pro ceso de dejar de fumar. Posteriormente se les midió el grado de depresión mediante la escala de Hamilton y se estudió su sueño en general.

“Antes del tratamiento tenían una latencia al sueño MOR similar a la normal. Al superar su adicción a la nicotina, presentaron un acortamiento de esa latencia, como los depresivos. Y al aplicarles la es cala de Hamilton, su calificación aumentó. Esto demostró que al fumar se auto medicaban inconscientemente contra la depresión. Eran depresivos encubiertos por la nicotina.”

Drucker Colín reconoce que hacen falta más estudios antes de utilizar los parches de nicotina como un tratamiento terapéutico contra la depresión.

“Pero ahí están los resultados de nuestra investigación, que, creo, son interesantes.”

http://estadis.eluniversal.com.mx


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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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Cuando el miedo no deja vivir

Son enfermedades comunes en todos los países y causan inmenso sufrimiento.

450 millones de personas sufren algún tipo de trastorno mental como la ansiedad.
Y sin embargo la mayoría de estos desórdenes pocas veces son diagnosticados, y mucho menos tratados.

Se trata de trastornos mentales como la ansiedad o los ataques de pánico, que según los especialistas padecen una de cuatro personas.

Para informar y concienciar a la gente sobre qué son los ataques de pánico y los trastornos de ansiedad, se está llevando a cabo en Argentina una campaña nacional.

"Los trastornos de ansiedad pueden incluir los desórdenes obsesivo-compulsivos, la fobia social y el trastorno producido por estrés post-traumático y fobias", dijo a BBC Mundo el doctor José Luis Amestoy, psiquiatría de la Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad (AATA).


"La idea de la campaña es ayudar a los pacientes a identificar los síntomas de estos desórdenes desde sus inicios, para que los tratamientos puedan ser más eficaces y menos extendidos", afirma.

Miedo excesivo

La preocupación y la ansiedad son parte normal de nuestra vida diaria.

Nos preocupamos en el trabajo, la escuela, los resultados que obtendremos en alguna competición o cualquier otro evento.

El problema es cuando la ansiedad o la preocupación se convierten en algo más que "mariposas en el estómago".


La gente que sufre ansiedad tiende a aislarse socialmente, disminuyendo su calidad de vida.
La ansiedad excesiva es un trastorno mental que puede causar inmenso sufrimiento y que conduce a una pobre calidad de vida de quien lo padece.

La gente que sufre estas enfermedades a menudo se aísla socialmente, y empeora su calidad de vida y aumenta los riesgos de mortalidad.


El problema, dicen los especialistas, es que la ansiedad a menudo puede ser muy difícil de diagnosticar ya que en ocasiones puede carecer de síntomas obvios.

"Cuando las preocupaciones persistentes y no reales se convierten en una forma habitual de enfrentar situaciones de la vida diaria, entonces la persona está sufriendo un ansiedad patológica", dice el doctor Amestoy.

"Esta ansiedad patológica es la que persiste durante días o meses y a veces sin motivo aparente", afirma el experto.

Por lo general la persona se da cuenta que padece este trastorno por varias manifestaciones físicas y mentales.

Estos síntomas pueden ser palpitaciones, taquicardia, hormigueos, atragantamientos por sensación de ahogo o falta de aire, mareos y malestar estomacal.

Pero también pueden incluir, en el caso del ataque de pánico, una sensación de muerte inminente o miedo de volverse loco.

Ayuda


Según la Organización Mundial de la Salud, unos 450 millones de personas padecen algún tipo de trastorno mental en algún momento de su vida.

Hasta ahora no se ha logrado identificar la causa de la ansiedad, pero los expertos sugieren que puede ser desencadenada por diversos factores biológicos, la historia familiar o alguna experiencia negativa.


Generalmente la persona acude al médico cuando comienza a padecer algún síntoma como palpitaciones o taquicardia. Pero antes ya hubo un proceso de ansiedad que pasó sin ser identificado

Dr. José Amestoy, AATA
La gente, sin embargo, tiende a descartar los síntomas y a acostumbrarse a ellos, como si fueran parte normal de la vida.

"Generalmente la persona acude al médico cuando comienza a padecer alguno de los síntomas físicos como palpitaciones o taquicardia", señala el doctor Amestoy.

"Pero antes ya hubo un proceso de ansiedad que pasó sin ser identificado", afirma.

Mejor antes que después

El psiquiatra subraya la importancia de buscar ayuda médica lo más pronto posible.

Yo he atendido a gente que no sale de su casa desde hace cuatro años

José Luis Amestoy, psiquiatra
Indica que con campañas, como la que se realiza actualmente en Argentina, podrán ayudar a la gente a identificar los trastornos de ansiedad desde sus primeras etapas.

"Yo he atendido a gente que no sale de su casa desde hace cuatro años", señala José Luis Amestoy.

"Porque la gente se aísla socialmente, no se da cuenta de lo que está padeciendo o minimiza los síntomas que está teniendo y paulatinamente se va recluyendo, perdiendo calidad de vida y termina no saliendo de su casa", agrega.

Pero afortunadamente, señala el psiquiatra, existen una variedad de terapéuticas que han demostrado tener mucho éxito para tratar la ansiedad.

Estas pueden incluir desde técnicas de relajación, ejercicio físico, hasta la llamada Terapia Cognitiva Conductual, o incluso medicamentos específicos contra la ansiedad.

"Lo importante", señala el especialista "es que la gente sepa de qué se tratan estos trastornos como la ansiedad y los ataques de pánico".

"Así podrá buscar ayuda lo más pronto posible para dejar de sufrir de esa manera", concluye el psiquiatra.

http://news8.thdo.bbc.co.uk


Saludos Cordiales


Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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jueves, febrero 23, 2006

La depresión es un mal común y serio que afecta y crece en los últimos tiempos

La Organización Mundial de la Salud indicó que en 2020 esta enfermedad se convertirá en la segunda causa de incapacidad del mundo.

La depresión es uno de los más comunes y más serios problemas de la salud mental que enfrenta la gente hoy en día. Millones de personas en el mundo sobreviven en medio de la depresión. Ricos, pobres, ciudadanos, campesinos, hombres y mujeres, tanto en países desarrollados como en países en vías de desarrollo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que la depresión se convertirá en el año 2020 en la segunda causa de incapacidad en el mundo, detrás de las enfermedades isquémicas (infartos, insuficiencia coronaria, accidente cerebrovascular), mientras que en el año 2000 ocupaba el cuarto lugar. De ahí que desde los distintos estamentos sanitarios se esté potenciando la investigación para intentar atajar este trastorno mental, cuyo índice de prevalencia, lejos de disminuir, amenaza con incrementarse a medida que transcurra el siglo XXI.

La depresión
Nuevo Diario consultó a Ana Cabrera, licenciada en Psicología, quien afirmó que este estado de ánimo provoca que «el paciente se siente hundido, con un peso sobre su existencia».
La profesional sostuvo que se trata de «un trastorno afectivo que varía desde bajas transitorias del estado de ánimo, que son características de la vida misma, hasta el síndrome clínico, de gravedad y duración importante con signos y síntomas asociados, marcadamente distintos a la normalidad».
Cabe destacar que la depresión es una enfermedad tratable, al igual que la diabetes o la hipertensión.
Muchos creen erróneamente que la depresión es normal en personas mayores, adolescentes, mujeres menopáusicas, madres primerizas o en personas que padecen enfermedades crónicas. «Pero éste es un concepto equivocado, no importa la edad, el sexo o la situación de la vida, la depresión nunca es algo normal. Cualquier persona que experimente síntomas depresivos debe ser diagnosticada y tratada para revertir su condición», afirmó.

Tipos de depresión
Al igual que en otras enfermedades, existen varios tipos de trastornos depresivos.
Los tres más comunes son: trastorno depresivo mayor, el trastorno distímico y el trastorno bipolar. En cada uno de estos tres tipos de depresión, el número, la gravedad y la persistencia de los síntomas varían.
- El trastorno depresivo mayor se manifiesta por una combinación de síntomas que interfieren con la capacidad para trabajar, estudiar, dormir, comer y disfrutar de actividades que antes eran placenteras.
- El trastorno distímico es un tipo de depresión menos grave, incluye sintomas crónicos a largo plazo que no incapacitan tanto, pero sin embargo interfieren con el funcionamiento y el bienestar de la persona. La característica esencial de este trastorno es un estado de ánimo crónicamente depresivo, que está presente casi todo el día en la mayoría de los días durante al menos 2 años. Muchas personas con distimia también pueden padecer de episodios depresivos severos en algún momento de su vida.
- Otro tipo de depresión es el trastorno bipolar. Este no es tan frecuente como los otros trastornos depresivos. El trastorno bipolar se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo: fases de ánimo elevado o eufórico (manía) y fases de ánimo bajo (depresión).
Los cambios de estado de ánimo pueden ser dramáticos y rápidos, pero más a menudo son graduales. Cuando una persona está en la fase depresiva puede padecer de uno, varios o todos los síntomas juntos del trastorno del estado depresivo.




Saludos Cordiales

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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lunes, febrero 20, 2006

El suicidio es un tema crudo y recurrente

El suicidio de jóvenes y de niños, que es cada vez más frecuente en nuestros días, no sólo es una tragedia para sus familiares y amigos. Es también estremecedora noticia para todos los padres porque nos enfrenta con la terrible realidad de que niños, con todo para vivir felices, pueden llegar a sentirse tan desdichados que opten por matarse.

Ante un hecho tan desgarrador la pregunta es: ¿qué puede llevar a un niño a buscar la muerte cuando debería amar la vida? No hay respuestas sencillas para un hecho tan complejo. Pero sí es evidente que hoy hay muchas circunstancias que propician que los menores no quieran vivir.

En efecto, mientras los niños se sigan connaturalizando con la muerte como resultado de la violencia y destrucción que a toda hora les muestran algunos medios de comunicación, concluirán que quitarse la vida es sólo una opción para evadir problemas.

Mientras que la industria del entretenimiento se siga lucrando con la producción de juegos que diviertan a los niños a base de destruir, robar y matar, la muerte será para ellos sólo un pasatiempo más. Y mientras que para los padres lo más importante siga siendo trabajar día y noche para darles a sus hijos todas las oportunidades a precio de no darles la más fundamental que es crecer a la luz de su afecto y dedicación personal, seguiremos viendo cada vez más niños agobiados por la tristeza, angustia y desesperanza que los pueden llevar a acabar con su vida.

La culpa de que esto ocurra no es de los padres, ni tampoco de los amigos o los colegios. Es de toda una sociedad de la que todos somos parte. Una sociedad que, con la anuencia de la mayoría y para el lucro de unos cuantos, anima a que los menores se entretengan con la violencia, a que jueguen con la muerte, a que se distraigan con la pornografía y a que se alimenten con historias que glorifican la vileza de algunos seres humanos, no puede esperar que los niños crezcan llenos de entusiasmo y de deseos de vivir.

"Los lugares más ardientes del infierno están reservados para aquellos que, en tiempos de gran crisis moral, mantienen su neutralidad", dijo Dante Alighieri.

Y allá nos está llevando nuestro silencio.

¿Acaso hemos impedido en forma efectiva que a nuestra casa sigan entrando, a través de los medios audiovisuales, depravados o locos que aterrorizan a los niños? ¿O hemos hecho algo contra quienes los animan a entretenerse con la depravación y los pervierten para ganar dinero? ¿O hemos boicoteado a quienes en nombre de la libertad de expresión presentan toda suerte de atrocidades y lo único que condenan es que se les reproche por ello?

Es preciso comprometernos a proteger el amor de los niños por la vida o seguiremos comprometidos con su muerte.

Ángela Marulanda es terapeuta y educadora familiar. Puede visitar su página en www.angelamarulanda.com y escribirle a angela@angelamarulanda.com

http://www.diariosrumbo.com



Saludos afectuosos


Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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domingo, febrero 19, 2006

El abordaje integral de la depresión reduce recaídas

La variedad y multitud de síntomas de la depresión dificulta tanto su diagnóstico como su tratamiento. Una barrera que, si bien es reconocida por los expertos en el abordaje de este desorden del comportamiento, no es óbice para no intentar lo imposible para superarla. Las consecuencias de no hacerlo pueden ser importantes, ya que los pacientes con síntomas residuales tienen un 76 por ciento más de posibilidades de recaer que aquellos que logran eliminarlos completamente, según se puso de manifiesto en el simposio "Depresión, cuerpo y mente", celebrado la semana pasada en Madrid. Pese a estas pesimistas perspectivas y al hecho de que la remisión de los síntomas es el primer objetivo de cualquier abordaje antidepresivo, la realidad es que sólo el 25-35 por ciento de los pacientes en tratamiento por esta patología son adecuadamente tratados, y los expertos estiman que la mitad de los depresivos acabará por sufrir una recaída en un plazo de dos años.

Para evitarlo, los facultativos implicados en el tratamiento de una enfermedad que afecta a 340 millones de personas en todo el mundo y a cerca del 10 por ciento de la población española (la prevalencia entre las mujeres es casi el doble que entre los hombres), abogan por tratar tanto los síntomas físicos como los emocionales. Ello implica luchar contra dolores de cabeza, pérdida de apetito y energía, y problemas gastrointestinales y de sueño, entre los primeros; así como falta de interés, estrés, tristeza, ideas de suicidio —según la Organización Mundial de la Salud, la depresión es una de las enfermedades más incapacitantes, causa problemas laborales y de relación y está asociada a 850.000 casos de suicidio cada año— o de culpabilidad y ansiedad, entre los segundos. Y es que el desequilibrio en el cerebro de los neurotransmisores de la serotonina y la norepinefrina, ambos asociados a la depresión, no sólo predispone a la persona a este desorden del comportamiento, sino que también la hace más proclive a sentir dolor físico asociado. De ahí que si la combinación de efectos emocionales y físicos tiene un tremendo impacto en la calidad de vida del paciente, la remisión de ambos tipos de síntomas puede igualmente multiplicar los resultados positivos del tratamiento.

Actualmente, una de las opciones más esperanzadoras en este sentido es la duloxetina, un inhibidor selectivo de los citados receptores que se ha mostrado eficaz para mejorar tanto los síntomas emocionales de los pacientes como los físicos dolorosos y los somáticos no dolorosos, como la líbido y la disfunción sexual (problema vinculado a los antidepresivos tradicionales, sobre todo en los hombres, y causa frecuente de abandono del tratamiento).




http://www.gacetamedica.com/



Saludos Cordiales

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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Siempre preocupado? Tal vez tiene un Trastorno de Ansiedad Generalizada

Siempre preocupado? Tal vez tiene un Trastorno de Ansiedad Generalizada
El Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) es una enfermedad real que necesita tratamiento. El individuo no tiene la culpa de padecer esta enfermedad y tampoco tiene que sufrirla para siempre. El tratamiento puede conseguir que la vida del pacientes vuelva a estar bien, como antes



Estoy siempre preocupado, por todas las cosas, grandes y pequeñas, importantes y no importantes

Tengo dolores de cabeza y otros dolores en otros lugares del cuerpo, sin razón aparente

Siemrpe estoy tenso y tengo problemas para relajarme

Tengo dificultad para pensar en otra cosa que no sea lo que me preocupa

Siempre estoy de mal humor y refunfuñando

Tengo problermas para conciliar el sueño y para dormir de un tirón

Tengo sudores y sofocos

A veces siento un nudo en la garganta y noto que tengo que suspirar cuando estoy preocupado

¿Le suena todo esto? ¿Está siempre preocupado? Si ha padecido alguno de estos problemas en los últimos seis meses, usted puede padecer un trastorno de ansiedad generalizada (TAG). El TAG es una enferemdad real, un trastorno de ansiedad que precisa tratamiento médico y que puede ser tratada con medicación y psicoterapia..

El TAG hace que quien lo padece esté siempre preocupado, por la familia, por el trabajo, por al salud, incluso cuando no haya un problema real del cual preocuparse. E aveces, el paciente está preocupado por nada en particular, pero se nota tenso y preocuapdo durante todo el día, puede tener dolores y molestias sin razón aparente, sentirse fatigado y cansado. Todo el mundo tiene preocupaciones alguna que otra vez, pero el paciente con TAG, lo está siempre, constantemente, tiene miedo a que le pase lo peor que le pueda pasar y es incapaz de relajarse.

El TAG suele iniciarse durante la infancia o la adolescencia, aunque también puede iniciarse en la edad adulta. Afecta más a las mujeres que a los hombres. El paciente con TAG suele consultar al médico varias veces antes de que sea diagnosticado correctamente de la enfermedad, ya que las consultas suelen ser por dolores de cabeza, malestar general, gran fatiga o cansancio, problemas para dormir, etc.

Si ha identificado algunos síntomas que usted padece de los de la lista anterior, no dude en consultar a su médico sobre estos síntomas y sobre la ausencia de razones y causas para ellos. Su médico deberá descartar antes la presencia de otras enfermedades relacionadas con sus síntomas, por medio de análisis y otras pruebas. Se estima que en España pueden padecer TAG alrededor de medio millón de personas.

El tratamiento del TAG se basa en el empleo de medicación, si bien puede tardar varias semanas en empezar a funcionar. También suele tratarse además con psicoterapia, proporcionada por un psicólogo o psiquiatra entrenado en este tipo de terapias, con objeto de aprender a enfrentarse con estas preocupaciones sin causa.


http://www.medicina21.com


Saludos Cordiales

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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El Estrés y su Salud

Hablando en términos generales, estrés significa presión o tensión nerviosa. La vida constantemente nos está sometiendo a presiones. En las personas, el estrés puede ser físico (por ej., una enfermedad), emocional (por ej., el dolor por la muerte de un ser querido), o psicológico (por ej., el miedo).
Los individuos varían en su capacidad para manejar el estrés. La forma en que usted percibe una situación y su salud física general son los dos factores principales que determinan cómo va a reaccionar a un acontecimiento estresante o al estrés frecuente.

Los genes y las cosas que le ocurrieron en su infancia (por ej., el maltrato o abandono), aún antes de nacer, pueden afectar la forma en que usted maneja las situaciones estresantes - posiblemente haciéndole que reaccione exageradamente. El comer excesivamente, fumar, beber y no hacer ejercicio - todo lo cual puede ocurrir cuando está bajo tensión - también puede aumentar los efectos negativos del estrés.


¿Cuál es la reacción al estrés?

Alostasis es el proceso por el cual el cuerpo reacciona al estrés, bien sea agudo (a corto plazo) o crónico (a largo plazo).

La reacción más conocida al estrés agudo es la de "luchar o huir" que surge cuando se percibe una amenaza. En ese caso, la reacción al estrés hace que el cuerpo envíe varias hormonas (por ejemplo, cortisol y adrenalina) al torrente sanguíneo. Estas hormonas intensifican su concentración, su capacidad de reaccionar y su fuerza. También aumentan el palpitar del corazón y la presión sanguínea, y agudizan su sistema inmune y la memoria. Después de haber enfrentado el estrés a corto plazo, el cuerpo regresa a la normalidad.

Sin embargo, el estrés a largo plazo o crónico presenta un problema. Si usted frecuentemente enfrenta desafíos y el cuerpo está constantemente produciendo niveles más elevados de hormonas, no tiene tiempo de recuperarse. Las hormonas de estrés se acumulan en la sangre y, con el tiempo, pueden causar problemas de salud serios.


¿Cómo le afecta la salud el estrés crónico?

Los cambios en el cuerpo que ocurren durante los momentos de estrés pueden ser muy beneficiosos cuando ocurren por corto tiempo. Pero cuando esto sucede por mucho tiempo, la sobre producción de las hormonas de estrés puede perjudicar su salud. El efecto a largo plazo del estrés crónico (llamado carga alostática) causa desgaste y deterioro del cuerpo. Las consecuencias a la salud pueden incluir:

Sistema digestivo El dolor de estomago es una reacción común porque se vacía más despacio. También aceleran la actividad del colon, lo cual puede producir diarrea.

Obesidad. Aumentación el apetito, lo cual puede producir una subida de peso. (El exceso de peso o la obesidad conlleva un riesgo de contraer diabetes o enfermedad cardiovascular.)

Sistema inmune. Debilitación del sistema inmune y, por consiguiente, puede sufrir más Resfriados y otras infecciones.

Sistema nervioso. Ansiedad, depresión, pérdida del sueño y falta de interés en actividades físicas. La memoria y la habilidad de decidir pueden verse afectadas negativamente.

Sistema cardiovascular. Aumentación de la presión sanguínea, las palpitaciones del corazón y las grasas en la sangre (el colesterol y los triglicéridos). También, elevación de los niveles de azúcar en la sangre (la glucosa), especialmente en las horas de la noche, aumentación del apetito, lo cual contribuye al aumento de peso. (Todos estos efectos son factores de riesgo para las enfermedades cardiacas, la ateroesclerosis y los derrames, como también lo son la obesidad y la diabetes.)


¿Cómo sabe cuando está bajo estrés?

Los sentimientos comúnmente asociados con el estrés de corta duración son la ansiedad, el nerviosismo, la distracción, preocupación y presión. Si el nivel de estrés aumenta o dura por más tiempo, puede sentir otros efectos físicos o emocionales:

Cansancio excesivo, depresión

Dolor o presión en el pecho, palpitaciones rápidas

Mareos, temblores, dificultad para respirar

Irregularidades del ciclo menstrual, disfunción eréctil (impotencia), pérdida del deseo sexual

Estos síntomas también pueden conducir a la pérdida del apetito, a comer excesivamente, o a tener dificultad para dormir - todo lo cual puede tener serias consecuencias para el cuerpo.

Generalmente estos síntomas son leves y pueden aliviarse por medio de técnicas para sobrellevar la situación, tales como aprender a relajarse, apartarse por un tiempo de las cosas que le causan estrés y haciendo ejercicio. Sin embargo, si los síntomas son severos, es posible que necesite ayuda médica para poder identificar la raíz de su estrés y la mejor forma de manejarlo.


¿Qué debe hacer con esta información?

Hay medidas prácticas que puede tomar para reducir el estrés. El ejercicio moderado en base regular mejora el pensamiento y el estado de ánimo. Como también ayudan el relajarse, dormir bien por la noche y buscar el apoyo emocional de la familia y los amigos. También puede reducir los efectos a largo plazo del estrés crónico si lleva una dieta saludable de poca grasa y evita fumar y beber en exceso. Sin embargo, si sus síntomas continúan o se empeoran, debe consultar a su médico.


Recursos



Encuentre un endocrinólogo: www.hormone.org o llame al 1-800-467-6663

Medline Plus (NIH): http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/stress.html

Departamento de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU. http://www.4woman.gov/faq/stress.htm



Footnotes

Para más información sobre cómo encontrar un endocrinólogo, obtener publicaciones de la Internet, traducir esta hoja de datos a otros idiomas, o hacer una contribución monetaria a la Fundación de Hormonas, visite a www.hormone.org/bilingual o llame al 1-800-HORMONE (1-800-467-6663). La Fundación de Hormonas, la filial de enseñanza pública de la Sociedad de Endocrinología (www.endo-society.org), sirve de recurso al público para promover la prevención, tratamiento y cura de condiciones hormonales. La creación de esta hoja de datos fue apoyada por una donación educacional de sanofi-aventis; la página puede ser reproducida para fines no comerciales por los profesionales médicos y educativos que deseen compartirla con sus pacientes y estudiantes.

http://jcem.endojournals.org/cgi/content/full/91/2/0-a







Saludos Cordiales

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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lunes, febrero 13, 2006

La depresión tambien es una enfermedad

Las causas de la Depresión son variadas, y a fuerza de popularizarse, esta siendo más tolerada socialmente. Cada vez es más conocida por médicos, por psicólogos y por los propios pacientes. Popularmente ya se distingue entre tener un mal día, con la moral baja, o incluso una semana de acontecimientos desafortunados que a uno lo ponen triste y desganado, y tener una depresión. La medicina sigue investigando y va encontrando fármacos con los que luchan contra la ansiedad y el desasosiego (tranquilizantes), para combatir el insomnio (hipnóticos), para disminuir el abatimiento y la apatía (euforizantes), síntomas todos ellos que suelen acompañar a la depresión.

También se va popularizando la figura del psicólogo, y se va entiendo que este profesional, junto con el psiquiatra (que controla la medicación) tiene dentro de su formación, conocimientos adecuados para tratar estas dolencias. La población se da cuenta que cuando tiene problemas afectivos, estos alteran su salud física, al igual que cuando tiene una dolencia física sea altera su estado de ánimo. Nuestro modo de vida actual tan despersonalizado, tan competitivo, tan desarraigado, es un claro de cultivo muy adecuado para que se generen las alteraciones que encuadramos como depresión.

Pero,¿que es en sí la Depresión?; el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, define un episodio depresivo mayordomo una alteración del estado de ánimo que se caracteriza por los criterios que a continuación se indican:

Al menos ha de haber cinco o màs de los siguientes síntomas durante un periodo de dos semanas, y entre ellos ha de figurar: estado de ànimo deprimido o la pèrdida de interés o la capacidad para el placer. Tenemos entonces:

- Estado de ànimo deprimido casi cada dìa y la mayor parte del dìa.
- Disminuciòn acusada del interés o de la capacidad para el placer en todas o casi todas las actividades.
- Pèrdida importante o aumento de peso.
- Insomnio o hipersomnia(incremento de la cantidad del sueño)casi cada dìa.
- Agitación o enlentecimiento psicomotores.
- Fatiga o pèrdida de energía.
- Sentimientos de inutilidad o de culpa inapropiados.
- Indecisión o Disminuciòn de la capacidad de pensar o concentrarse.
- Pensamientos recurrentes de muerte, ideación suicida.

No se consideraràn como tales síntomas depresivos los provocados por medicación o enfermedad mèdica. Tampoco se consideraràn los que sean consecuencia directa, de duración normal, de un duelo o pèrdida familiar.

Otras consideraciones:

Como síntomas derivados de la depresión están la ansiedad, modificaciones del carácter, trastornos psicosomàticos, como dolores de cabeza, en la nuca, espalda, en torno al corazón, estómago, intestinos. El propio paciente, la mayoría de las veces, no sabe lo que le sucede, simplemente se encuentra mal, y son las personas de su entorno las que parecen darse màs cuenta, a veces sin prestarle la atención que la seriedad del caso requiere. El mayor riesgo de la Depresión es el suicidio, pero no se debe restar importancia a los síntomas comentados que afectan a la salud integral del sujeto y le hace sufrir.

¿Cuáles son las Causas de la Depresión?

No se pueden asegurar a ciencia cierta. Se encuentran afirmaciones de la consideración endógena (es decir, la depresión debida a factores constitucionales, internos, de origen biológico y de predisposición hereditaria)Otro punto de vista es la consideración exógena de la depresión, (se refiere a factores que se encuentran en el medio ambiente del paciente, como estrés, acontecimientos laborales, profesionales, familiares, situaciones de pérdida, como la muerte de un ser querido, una ruptura, etc)

Realmente, parece que no serian los factores ambientales propiamente dichos los que desencadenasen la depresión. Mas bien seria la forma en que lo vive y el cómo reacciona el paciente, lo que puede hacer que se precipite una depresión.

Un tercer punto de vista, es el que considera que en una depresión pueden estar implicados ambos factores, tanto endógenos como exógenos, en distintas proporciones, en los distintos pacientes.

En Artículo próximo se hablará acerca de si se puede prevenir la Depresión, cómo debe tratar tanto la familia, como los amigos a un paciente deprimido y el tratamiento para la Depresión.

http://www.noticiastrujillo.com



Saludos afectuosos

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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sábado, febrero 11, 2006

Tratamiento psiquiátrico a través de internet

Los avances tecnológicos, como la videoconferencia o Internet, han supuesto una revolución en muchos ámbitos de la medicina, incluyendo la salud mental. La mayoría de las intervenciones de Internet en este campo se basan en programas de detección y evaluación de diferentes perfiles psiquiátricos y en programas de autoayuda.

Diferentes estudios han avalado estas conclusiones. Un trabajo publicado recientemente evaluó los beneficios de la aplicación de un programa informático, asociado a entrevistas telefónicas con el psiquiatra, comparándolo con la terapia convencional. Los pacientes mostraban un alto grado de satisfacción con la intervención y no se detectaron diferencias significativas en los resultados de ambos grupos.

Otros estudios han demostrado la continuidad de la terapia a largo plazo, lo que demuestra la viabilidad de las terapias a través de Internet en el control de los cuadros psiquiátricos, especialmente los trastornos por ansiedad y las fobias.

Resultados interesantes


Más de 12.000 pacientes diagnosticados de depresión participaron en una investigación que quería determinar la eficacia de las opciones terapéuticas a través de la red. Para ello, los pacientes fueron distribuidos en tres grupos: en el primer grupo se realizó el tratamiento a través de Internet, otro de los grupos realizó programas mediante tests enviados por vía postal convencional y un tercer grupo siguió un tratamiento convencional. Los resultados fueron satisfactorios en los tres grupos, sobre todo en los casos de pacientes con depresión severa. Se prestó un interés especial a las patologías de adicción, como alcoholismo o drogadicción y el posible beneficio que se conseguiría con métodos electrónicos.

Recientemente, se ha evaluado la respuesta de 168 alumnos universitarios consumidores compulsivos de alcohol en fines de semana a una intervención vía Internet. Los participantes del estudio recibieron mensajes diarios en su correo electrónico que informaban sobre las consecuencias del consumo patológico de alcohol. Tras 4 semanas, su consumo disminuyó de manera significativa los fines de semana.

A día de hoy, no existen datos para evaluar la eficacia de las intervenciones a través de la red en fumadores, pero los resultados iniciales de estudios realizados en pequeños grupos, no son alentadores. La mayoría de las personas optaron por abandonar la terapia antes de que ésta concluyera.

En cualquier caso, los resultados de los trabajos publicados deben ser tomados con cautela hasta disponer de suficiente casuística como para sacar conclusiones definitivas.

http://www.websalud.com


Saludos afectuosos

José Manuel Ferrer Guerra

 

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martes, febrero 07, 2006

Eficacia y seguridad del Aripiprazol en el tratamiento de la Mania aguda en bipolares

Para muchos pacientes la efectividad de los tratamientos actuales para el trastorno bipolar no es óptima. Aunque el litio, el ácido valproico y la olanzapina –los tratamientos comprobados para la manía aguda– muestran eficacia similar, los ensayos clínicos informan un índice de no respuesta de hasta 50% con estos agentes.
Los antipsicóticos son usados comúnmente para el tratamiento inicial de la manía aguda, tanto en monoterapia como junto a los estabilizadores del estado de ánimo. En la manía aguda, los antipsicóticos típicos muestran eficacia similar al litio, pero tienen un comienzo de acción mas rápido y parecen más efectivos en el tratamiento de la agitación psicomotriz. Los antipsicóticos atípicos disponibles están asociados con efectos adversos no deseables, como aumento de peso, hiperprolactinemia, prolongación del intervalo QTc, hiperglucemia y dislipidemia.

El aripiprazol es un antipsicótico nuevo; es un agonista parcial de los receptores D2 de la dopamina y de los receptores 5-HT1a de la serotonina y antagonista de los receptores 5-HT2a de la serotonina. En estudios aleatorizados controlados con placebo, los pacientes que experimentaban recurrencia aguda de esquizofrenia o de trastorno esquizoafectivo, el aripiprazol mejoró los síntomas positivos y negativos y demostró un perfil favorable de seguridad y tolerabilidad. El objetivo de este estudio fue evaluar la eficacia, seguridad y tolerabilidad del aripiprazol para el tratamiento de pacientes con episodio de manía o mixto del trastorno bipolar tipo 1.

Métodos

Para este estudio multicéntrico, aleatorizado, a doble ciego, de 3 semanas de duración se reclutaron 262 pacientes con trastorno bipolar tipo 1 en fase maníaca o mixta, los cuales recibieron 30 mg/d de aripiprazol (con posibilidad de reducirlos a 15 mg/d si era necesario para que lo tolerasen) o placebo. Los pacientes permanecieron internados en un hospital por dos semanas. La medida de eficacia primaria fue el cambio promedio desde el comienzo en el resultado total de la escala de manía de Young, la respuesta fue definida como un descenso en el puntaje final de más de 50%.

Resultados

De los 262 pacientes incorporados, 130 recibieron aripiprazol y 132 placebo. Del total, 8 (3, aripiprazol, y 5, placebo) fueron excluidos debido a que no tomaron la medicación. Del total, 82 (31%) pacientes completaron las 3 semanas de tratamiento. El índice de cumplimiento fue significativamente mayor con aripiprazol que con placebo (41% versus 21%, respectivamente). La dosis media de aripiprazol al final del ensayo fue de 27.9 mg diarios. El número de pacientes que necesitaron tratamiento adicional con lorazepam fue comparable en los dos grupos de tratamiento.

El aripiprazol produjo mejoramiento significativo en los resultados finales de la escala de manía de Young desde el comienzo hasta el final del tratamiento, en comparación con el placebo. Los índices de respuesta fueron significativamente mayores con aripiprazol que con placebo. El aripiprazol produjo mejorías significativamente mayores en el puntaje de gravedad de la enfermedad (manía) comparado con el placebo.
En total, 27 (11%) de los 254 pacientes disponibles para el análisis de seguridad interrumpieron el tratamiento por efectos adversos, 13 en el grupo placebo y 14 en el de aripiprazol. De todos, sólo hubo 11 efectos adversos serios experimentados por 8 pacientes (3%). Los efectos adversos informados en el grupo de pacientes tratados con aripiprazol fueron reacciones maníacas (n = 3), descompensación psiquiátrica, sobredosis de sedantes, hipertensión. En el grupo placebo se informó agitación, lesiones accidentales, dolor de pecho, síncope y urticaria. La mayoría de los efectos adversos tuvieron lugar durante la primera semana.

Los síntomas extrapiramidales más comunes fueron acatisia y temblor, con el aripiprazol, y temblor y síndrome extrapiramidal con el placebo.
Todos los pacientes presentaron una leve reducción en el peso corporal a lo largo del estudio. No hubo diferencias significativas con respecto al peso corporal entre los dos grupos.

Los valores medios de prolactina estaban dentro de los límites normales para todos los pacientes que recibían tratamiento con placebo y para los pacientes de sexo masculino que recibieron tratamiento con aripiprazol. Sin embargo, las pacientes de sexo femenino que recibieron tratamiento con aripiprazol tuvieron valores de prolactina por arriba del límite normal. Durante el curso del estudio, los niveles medios de prolactina sérica disminuyeron a 12.7 ng/ml (DS: 29.0) en el grupo con aripiprazol, y a 7.2 ng/ml (DS: 28.1) en el grupo placebo.
Un paciente que recibió placebo experimentó una prolongación clínicamente significativa en el intervalo QTc. Ninguno de los pacientes tratados con aripiprazol presentó prolongación significativa en el intervalo QTc.

Signos vitales y análisis de laboratorio

Ningún paciente tratado con aripiprazol tuvo que interrumpir el estudio por presentar valores anormales de laboratorio. La proporción de pacientes que tuvieron niveles clínicamente significativos de glucemia (> 110 mg/dl) o colesterol total (> 200 mg/dl) fue similar para ambos grupos.

Discusión

Los resultados del estudio sugieren que el aripiprazol fue eficaz, seguro y bien tolerado para pacientes con trastorno bipolar tipo 1 que experimentaban un episodio maníaco o mixto. El aripiprazol produjo una disminución estadísticamente significativa en el puntaje total de la escala de Young para la manía desde el cuarto día de tratamiento y esta disminución se mantuvo a lo largo de todo el estudio. Se observó mejor respuesta al tratamiento con aripiprazol en comparación al tratamiento con placebo.
Los pacientes que recibieron tratamiento con aripiprazol tuvieron menor índice de interrupción del tratamiento por falta de eficacia, en comparación con los pacientes que recibieron tratamiento con placebo.

El índice de interrupción debida a falta de eficacia o a efectos adversos que presentaron los pacientes en tratamiento con aripiprazol (22%) fue comparable a los índices de 29% y 31% observados con la olanzapina en estudios controlados con placebo y también al estudio de 3 semanas realizado con ziprasidona (26%).
El tratamiento con aripiprazol fue bien tolerado durante el estudio. Los efectos adversos fueron generalmente de leves a moderados y tendieron a no ser factores limitantes del tratamiento. La mayoría de los pacientes (86%) permanecieron con dosis de 30 mg por día de aripirazol durante el estudio. El índice de interrupción debida a efectos adversos fue de 10% a 11% en los grupos placebo y aripiprazol, respectivamente. La incidencia de los efectos adversos fue similar en ambos grupos, excepto por náuseas, dispepsia, vómitos, constipación, somnolencia, lesiones accidentales y acatisia que se produjeron con una incidencia mayor del 10% en el grupo de pacientes con aripiprazol. La mayoría de los efectos adversos tuvieron lugar durante la primera semana de tratamiento y fueron de duración limitada.

La mayoría de los efectos adversos extrapiramidales fueron de leves a moderados. La reducción de la dosis debida a acatisia (3%) y la interrupción del tratamiento debida a acatisia fue infrecuente en el grupo de pacientes que recibía aripiprazol. El síndrome extrapiramidal y el temblor fueron los únicos otros efectos adversos de tipo extrapiramidal que llevaron a la interrupción del tratamiento (0.8% en el grupo con aripiprazol).
Dos estudios recientes concluyeron señalando que la obesidad era más prevalente en pacientes con trastorno bipolar que en la población general. En este trabajo tanto el grupo con placebo como el grupo con aripiprazol experimentaron pequeños descensos en el peso corporal durante el estudio. Los niveles promedio de prolactina sérica disminuyeron significativamente más en el grupo de pacientes que recibió tratamiento con aripiprazol que en el grupo de pacientes con placebo. Ninguno de los pacientes que recibió aripiprazol experimentó un cambio clinicamente significativo en el intervalo QTc en el ECG.

En resumen, el aripiprazol en dosis de 30 mg/d fue efectivo, seguro y bien tolerado en pacientes con trastorno bipolar tipo 1 que experimentaban una fase de manía aguda o mixta. El aripiprazol tuvo comienzo de acción rápido y mayor eficacia que el placebo. El tratamiento con aripiprazol no se asoció con aumento de peso, elevación de los niveles séricos de prolactina ni cambios en el intervalo QTc del ECG. La seguridad y tolerabilidad favorable del aripiprazol quizá se deban a su mecanismo de acción (estabilizador del sistema serotonina-dopamina).

http://www.intramed.net


Saludos afectuosos

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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viernes, febrero 03, 2006

Sufren de depresión 540 millones en el mundo

En el mundo, al menos 540 millones de personas viven con depresión. De acuerdo con un estudio realizado por la Federación Mundial de Salud Mental, más del 75% de ellas nunca recibe tratamiento.

“Es un problema químico en el cerebro, es un problema que ocurre tanto en niños como en adolescentes, como en adultos o en ancianos. Es más frecuente en las mujeres que en los hombres”, comentó Ricardo Colín, psiquiatra.

El sector más vulnerable a la depresión son las mujeres.

“De cada 100 mujeres mexicanas, 12 presentan un episodio de depresión mayor en algún momento de su vida, y los hombres tenemos el riesgo del 8%, 8 de cada 100 hombres pasarán por un episodio de depresión mayor”, informó el psiquiatra.

El problema de la depresión se hace más grave si no se trata como un padecimiento crónico, porque en la mayoría de las ocasiones lleva al suicidio.

Y un ejemplo muy claro es que en el mundo ocurre un suicidio cada 40 segundos. Esto significa que alrededor de un millón de personas que se quitan la vida cada año.

La principal causa es la depresión. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre los países que registran el mayor índice están:

La República de Lituania con 44 casos por cada 100 mil habitantes; Rusia con 38; Japón, con 24; Estados Unidos 10 y en el Reino Unido se registran 7 suicidios por cada 100 mil personas.

México se ubica en el cuarto lugar de suicidios en Latinoamérica después de Argentina, Brasil y Colombia.
http://oncetv-ipn.net/noticias/index.php?modulo=despliegue&dt_fecha=2005-08-10&numnota=48



Saludos afectuosos


Dr. José Manuel Ferrer

 

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