Archive for May, 2010

Según los investigadores, fue casi tan efectivo como las sesiones personalizadas

MIÉRCOLES, 19 de mayo (HealthDay News/DrTango) — ¿Necesita reunirse con un terapeuta en persona cuando está deprimido? Probablemente no, según sugiere un nuevo estudio de tamaño reducido, que halla que la terapia telefónica es casi tan efectiva como la personalizada.

Los investigadores de la Universidad Brigham Young le pidieron a treinta personas a las que se había diagnosticado depresión recientemente que hablaran con un terapeuta por teléfono entre 21 y 52 minutos. Lo hicieron en lugar de hacer ocho visitas a un consultorio.

Ninguno de los participantes recibió medicamentos antidepresivos.

Seis meses después, 42 por ciento de los participantes se había recuperado de la depresión. Cerca de 50 por ciento de los pacientes se recupera de la depresión con terapia personalizada, dijeron los investigadores.

“Ofrecer la opción de psicoterapia por teléfono o con una cámara web parece justificado desde el punto de vista de la eficacia”, señaló en una declaración Diana Spangler, coautora del estudio y profesora de psicología. “Es más fácil de hacer, no hay que desplazarse a otro lado, hay más flexibilidad de tiempo y lugar y no hay efectos secundarios”.

Sin embargo, no todos están dispuestos a probar la terapia telefónica. La tercera parte de los participantes elegibles se negó.

El estudio aparece en la edición de junio de Behavior Therapy.

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Un estudio encuentra salarios más bajos y menos matrimonios entre los que sufrieron de depresión y abuso de sustancias en la juventud

LUNES, 17 de mayo (HealthDay News/DrTango) — Los niños que experimentan trastornos psicológicos como la depresión y el abuso de sustancias parecen dirigirse a una adultez con depresión financiera, sugiere una investigación reciente.

Los que experimentan dificultades de salud mental en la niñez también son menos propensos a contraer matrimonio o a aprovechar al máximo sus oportunidades educativas. Además, también es más probable que sus ingresos de por vida se reduzcan en hasta veinte por ciento, encontraron los autores del estudio.

La investigación, publicada en línea como avance de una próxima edición impresa de la revista Social Science & Medicine, es la primera de su tipo, anotaron los autores.

“Este estudio demuestra que los trastornos psicológicos en la niñez pueden causar un daño significativo y duradero, y que pueden tener impactos de largo alcance en los individuos durante su vida”, afirmó en un comunicado de prensa el autor del estudio James P. Smith, director corporativo de economía de Rand Corp., una institución sin fines de lucro.

Las observaciones del equipo de investigación provienen de datos generales y de una encuesta de 2007 llevada a cabo en un estudio continuo de gran tamaño que dio seguimiento a 5,000 familias estadounidenses durante cuatro décadas.

En el estudio participaron hermanos de la misma familia, lo que permitió una observación comparativa de hermanos y/o hermanas con y sin problemas psicológicos durante la niñez.

El estudio reveló que seis por ciento de los participantes habían sufrido problemas psicológicos durante la infancia. Cuatro por ciento dijeron haber experimentado depresión, y dos por ciento abusaron del alcohol o las drogas. Otro dos por ciento afirmó haberse enfrentado a otros problemas psicológicos.

Los que tenían antecedentes de dificultades psicológicas en la juventud ganaban en promedio $10,000 menos al año en la adultez en comparación con sus hermanos sin problemas.

Mediante una extrapolación de esta cifra, los autores sugirieron que si se supone que uno de cada veinte adultos ha sufrido de alguna forma de dificultad psicológica en la juventud, entonces el costo de por vida para todos los estadounidenses es de más de $2.1 billones (trillion).

Se encontró que los que habían sufrido problemas en la niñez tenían once por ciento menos probabilidades de casarse y estaban un año y medio por detrás de la curva de educación total, encontraron los investigadores.

Los autores sugirieron que los problemas mentales recurrentes podrían explicar sus hallazgos, dado que más de un tercio de los niños que sufren problemas psicológicos también los padecen en la adultez.

“No todas las personas que tienen problemas psicológicos en la infancia los llevarán a la adultez. Pero tienen entre diez y veces por ciento más probabilidades que los demás a sufrir de estos problemas en la adultez”, señaló Smith.

“Nuestros hallazgos ejemplifican lo que podría ser el enorme potencial de identificar y tratar estos problemas a principios de la vida”, añadió.

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Cómo elegir psicoterapeuta

Written by post on Wednesday, May 12th, 2010 in Sicologia - Siquiatria.


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Ante sensaciones de tristeza, indefensión o sufrimiento que sobrepasan la capacidad de sobrellevarlas, conviene buscar ayuda especializada

Uno de cada cinco españoles sufre síntomas relacionados con trastornos mentales, mientras que otros problemas de inseguridad, timidez o sueño, sin llegar a ser trastornos, conllevan sufrimiento para las personas afectadas. Muchas de ellas toman conciencia de que este sufrimiento psicológico no tiene por qué ser una condena para toda la vida, ya que hay especialistas que les pueden brindar tratamiento. El primer paso es elegir el psicoterapeuta adecuado, que atine con el modelo de tratamiento. Estos son distintos y se basan en diferentes teorías sobre los problemas psicológicos. La psicoterapia es más efectiva y consigue cambios más rápidos que los experimentados por los pacientes sin tratamiento, aunque no se ha demostrado que ciertos modelos sean más eficaces que otros.

* Autor: Por JOSÉ ANDRÉS RODRÍGUEZ
* Fecha de publicación: 9 de mayo de 2010

Un psicoterapeuta es un profesional de la salud mental (psicólogo o psiquiatra) que está preparado para realizar un tratamiento psicológico. Pero la primera pregunta que muchas personas no saben responder es: ¿Necesito acudir a su consulta? La Asociación Americana de Psicología (APA) recomienda hacerlo si se tiene la sensación abrumadora y prolongada de indefensión y tristeza, de que los problemas no mejoran a pesar de los esfuerzos, si resulta complicado realizar las actividades cotidianas, se está nervioso de manera constante o se cometen acciones nocivas para uno mismo o para los demás.

Se entiende como un tratamiento psicoterapéutico la intervención profesional basada en técnicas psicológicas. Éstas buscan eliminar el sufrimiento del afectado y enseñarle las habilidades adecuadas para hacer frente a los diversos problemas de la vida cotidiana. Un individuo (niño, adolescente o adulto) acude al psicoterapeuta por depresión, ansiedad, obsesiones, falta de habilidades sociales o problemas sexuales. Pero también solicita ayuda una pareja con altibajos en su relación o unos padres que necesitan consejo o tratamiento para su hijo. La terapia puede ser individual, de pareja, en grupo o familiar.

La primera visita

En la primera visita, conviene plantear todas las dudas al especialista. Es necesario tener claro qué se puede esperar de la terapia, cuánto puede durar e, incluso, cuál es el precio. En la actualidad, numerosas mutuas de servicios y seguros médicos de salud contemplan varias consultas gratuitas o a un precio rebajado. Elegir un psicoterapeuta entre los profesionales que colaboran con la mutua es una posibilidad de contactar a un precio módico. Otra opción es acudir a los servicios sanitarios de la Seguridad Social. Las sesiones de psicoterapia dirigidas por psicólogos son un servicio más, siempre que las prescriba un psiquiatra.

El afectado debe saber que el psicoterapeuta le ayudará a superar los problemas, pero la terapia se basa en el trabajo conjunto. Gracias al asesoramiento del experto, el paciente aprenderá a conocerse mejor, a cambiar los aspectos de su vida que no le gustan y a sentirse más autónomo. En principio, todos los modelos de tratamiento son adecuados para cualquier persona, aunque ante algunos trastornos muy concretos es preferible buscar a un profesional especializado en ese ámbito, que conozca el tratamiento más apropiado.

Principales tratamientos

Una vez que se ha tomado la decisión de acudir al psicoterapeuta, llega la pregunta: ¿Cuál es más conveniente? Muchas personas optan por preguntar a algún amigo o conocido, pero es importante tener en cuenta que, aparte de las aptitudes del especialista, hay diferentes modelos psicoterapéuticos. Cada terapia parte de distintas teorías sobre los problemas psicológicos. Según la Asociación Americana de Psicología, la psicoterapia es más efectiva, rápida y duradera que los cambios naturales de los pacientes sin tratamiento, aunque no se ha demostrado que haya modelos más eficaces que otros.

En la actualidad, los tratamientos más relevantes son los cognitivo-conductuales, psicoanalíticos, las terapias humanistas y las sistémicas, con sus diferentes orientaciones. Los colegios oficiales de psicólogos disponen a menudo de un servicio de asesoramiento para resolver dudas sobre las diferentes psicoterapias. Los precios de las sesiones oscilan de 40 a 90 euros.

Terapia cognitivo-conductual

El principal objetivo de las terapias cognitivo-conductuales es identificar los pensamientos distorsionadores para contrastarlos con la realidad y sustituirlos por ideas más adaptativas. También se conoce como reestructuración cognitiva y se centra en crear habilidades para que el paciente pueda interpretar de manera más racional su realidad y sea capaz de enfrentarse a sus problemas. En esta terapia, tras la entrevista clínica, se decide el plan de trabajo.

Por norma general, se realiza una sesión por semana y todo el tratamiento dura entre seis y siete meses. Este modelo está considerado como uno de los más directivos: es el psicoterapeuta quien marca las pautas de acción que debe seguir el paciente.

Terapia psicoanalítica

Este tratamiento persigue hacer consciente lo inconsciente. ¿Y qué es el inconsciente? Todos los factores que influyen en los sentimientos, pensamientos y conductas sin que la persona sea consciente de ello. Lola López Mondéjar, psicoanalista, asegura que la persona que inicia un psicoanálisis encuentra una relación con el especialista, que le permitirá explorar sus conflictos para sentirse mejor y cambiar las conductas que crea necesario modificar.

Este modelo es muy poco directivo y numerosas personas creen que los beneficios de esta terapia llegan tras años de tratamiento. Sin embargo, “los efectos se perciben pronto. Disminuye la angustia, mejoran otros síntomas… Pero es necesario, como mínimo, un año de tratamiento para que la mejora se estabilice y el paciente se independice del psicoanalista”, explica la experta. La frecuencia habitual es una sesión por semana de 40-50 minutos. Además, López insiste en que “no es una terapia para gente culta, no se trata de aprender la jerga del psicoanálisis, sino que se busca lograr un aprendizaje vivido para modificar formas de sentir y de actuar”.

Terapia sistémica

Las terapias sistémicas parten de la base de que los problemas psicológicos están muy influidos por la relación del individuo con las personas significativas de su entorno. Por eso se trabaja en dos planos: uno interrelacional y otro intrapsíquico, explica Eduardo Brik, director del Instituto de Formación y Tratamiento en Terapia Familiar Sistémica. En estas terapias se intenta convocar a los allegados más significativos, como los padres, los amigos, la pareja, etc.

No obstante, no es necesario que acudan. Si no es posible, se trabaja de un modo simbólico con técnicas como la silla vacía, que consiste en que el paciente imagine que en una silla está sentada la persona con quien tiene un conflicto para que le verbalice éste. Las terapias, adecuadas para cualquier problema, están indicadas de manera especial para problemas, actuales o pasados, de pareja o de familia.

Terapia humanista

La psicología humanista surgió en la década de 1960 como reacción al conductismo y el psicoanálisis, los dos grandes modelos imperantes en esa época. Varias terapias o técnicas forman parte de este modelo. José Zurita, psicoterapeuta humanista integrativo, explica que una de las más conocidas es la Gestalt, que tiene como objetivo la satisfacción de la necesidad no resuelta mediante la identificación de los “autosabotajes” que se provoca una persona para alejarse de su objetivo.

Pero no es la única. También destacan el análisis transaccional, la bioenergética -en la que se trabaja mucho el cuerpo- y la terapia humanista integrativa, cuyo objetivo es que el paciente elabore un duelo terapéutico de su conflicto, que puede ser una ruptura, una relación enfermiza con el trabajo, etc. Esta terapia dura, como mínimo, un año.

ENTRE PSIQUIATRAS Y PSICÓLOGOS

Al empezar un tratamiento, es necesario tener claras las diferencias entre un psiquiatra y un psicólogo. Estos son los dos profesionales que ejercen como psicoterapeutas. El psiquiatra es un médico que se he especializado en esta rama de la medicina, mientras que el psicólogo ha cursado la carrera de psicología. Sólo el psiquiatra puede recetar psicofármacos. La psiquiatría pone el énfasis en las causas orgánicas de los trastornos mentales, mientras que la psicología da importancia a factores psicológicos, como la educación recibida, las relaciones sociales, cómo se percibe la persona a sí misma, cómo influyen los sentimientos y emociones, entre otros. A menudo, el psicólogo se encarga del tratamiento psicoterapéutico y el psiquiatra controla la medicación en el caso de que fuera necesaria.

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Investigadores apuntan que el tratamiento, que ha sido llamada una forma más suave del electrochoque, arrojó resultados ‘históricos’

Por Jenifer Goodwin
Reportera de Healthday

LUNES, 3 de mayo (HealthDay News/DrTango) — Usar imanes para estimular el cerebro podría aliviar la depresión en personas que no han encontrado alivio en los antidepresivos, según encuentra una investigación reciente.

“Hemos contestado una pregunta fundamental sobre la terapia [de estimulación magnética transcraniana, o EMT], que si realmente funcionaba”, planteó el Dr. Mark George, autor principal del estudio, y profesor de psiquiatría, radiología y neurociencias de la Universidad de Medicina de Carolina del Sur. “La respuesta es sí”.

Los investigadores administraron terapia magnética a la mitad de un grupo de 190 adultos que habían estado deprimidos por al menos tres meses, pero no más de cinco años, y que habían tomado fármacos para la depresión, pero no habían obtenido resultados. A los demás se les dio un tratamiento placebo, es decir, una terapia simulada con imanes que era casi indistinguible de la verdadera, apuntaron los investigadores.

Luego de tres semanas, alrededor de catorce por ciento de los que recibieron la terapia magnética ya no estaban deprimidos, frente al cinco por ciento de los que recibieron el tratamiento placebo.

Los investigadores continuaron con el tratamiento con imanes durante tres semanas más entre los que aún estaban deprimidos, y también ofrecieron el tratamiento real a los participantes que habían recibido el falso.

Después de ese periodo, alrededor de 30 por ciento ya no estaba deprimido, dijeron los investigadores.

“En un ensayo riguroso, libre de influencias del sector y en múltiples lugares, con un placebo convincente, encontramos sin ambigüedad que la EMT funcionaba mejor que el tratamiento falso. Es un hito”, aseguró George.

Los hallazgos aparecen en la edición de mayo de Archives of General Psychiatry.

Los psiquiatras han estado interesados en las posibilidades de tratar la depresión con terapia con imanes durante más de una década, señalaron los expertos. Se cree que los que los imanes hacen es crear corrientes eléctricas en las células nerviosas de la corteza prefrontal izquierda, una región del cerebro que tiene que ver con la regulación del estado de ánimo. La corriente podría activar el área, que se ha mostrado tiene poca actividad en personas deprimidas, explicó George.

Pero evaluar la terapia con imanes ha sido difícil. Ha sido difícil llevar a cabo estudios doble ciego, en los que ni investigadores ni participantes saben quién recibe el tratamiento real y quién uno falso.

El estudio actual venció ese obstáculo creando un elaborado tratamiento falso. Durante la terapia magnética, los participantes recibieron corriente de forma indolora mediante una bobina electromagnética 3,000 veces durante 37 minutos. La corriente creaba una sensación de golpeteo con la cabeza que algunas personas dijeron que les recordaba a un pájaro carpintero, dijo George.

La bobina, que se dirige al área cerebral a ser estimulada, crea un campo magnético que pasa a través de la piel y el cráneo, y crea una corriente eléctrica en el cerebro.

Los participantes que recibieron el tratamiento falso sintieron el mismo golpeteo en el cerebro, pero un metal introducido debajo del imán impidió que el campo magnético entrara al cerebro, mientras que electrodos en el cuero cabelludo provocaban la sensación de golpeteo.

El uso de corriente eléctrica para tratar trastornos cerebrales ha existido en alguna forma desde los 40 y los 50, aseguró Tony Tang, profesor adjunto del departamento de psicología de la Universidad Northwestern. Sin embargo, la terapia electroconvulsiva o de electrochoque puede inducir convulsiones, y algunos estudios han mostrado que puede provocar pérdida de memoria y daño cerebral. Aunque es eficaz en algunas personas, el electrochoque era considerado sospechoso por el público, y hoy en día sólo se utiliza como último recurso, apuntó Tang.

La terapia magnética es esencialmente una forma mucho más suave y menos invasiva de la terapia de choque eléctrico, explicó Tang.

“La terapia magnética transcraniana es uno de los nuevos adelantos más emocionales de nuestro campo”, dijo Tang. “Todos los años salen nuevos medicamentos, pero todos son bastante similares entre sí, y no vemos gran diferencia en la eficacia. Con la EMT, el mecanismo es completamente distinto. Es una forma muy segura, muy suave y no invasiva de administrar terapia de electrochoque”.

En 2008, la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos aprobó el mercadeo de un dispositivo utilizado para la terapia magnética para tratar la depresión que se considera levemente resistente al tratamiento, según la información de respaldo del estudio provista por el Instituto Nacional de Salud Mental de EE. UU., que financió el estudio.

El próximo paso, afirmaron los investigadores, es refinar el tratamiento para determinar si niveles más altos de estimulación magnética, o cambiar el lugar de la bobina magnética, podría ser incluso más eficaz, o si la terapia magnética podría funcionar mejor en conjunto con medicamentos.

En el estudio, los únicos efectos secundarios significativos fueron dolores de cabeza y una incomodidad leve en el lugar de la estimulación. La mayoría de participantes permanecieron libres de depresión durante varios meses tras la finalización del tratamiento, según el estudio.

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Crece el uso de antidepresivos

Written by post on Saturday, May 1st, 2010 in Depresion, Sicologia - Siquiatria.

  • La crisis modifica el perfil de los enfermos: hombres de mediana edad con cuadros de ansiedad
  • La crisis dispara el consumo de estos fármacos y aumenta las consultas de salud mental del SES

La crisis perjudica seriamente la salud mental de los extremeños. Al menos es lo que se deduce del aumento en los últimos meses de la demanda de consultas de especialistas y el consumo de psicofármacos por habitante. El Servicio Extremeño de Salud admite que ha detectado un aumento «por encima de lo esperable» en la prescripción de antidepresivos y ansiolíticos. «Desde 2004 se ha registrado una tendencia al alza que oscila entre un 7 y un 7,5% anual y este último año se ha situado en 8,5%», explica el subdirector de Salud Mental del SES, Leopoldo Elvira.

Este psiquiatra señala que no se puede establecer una relación causa efecto del repunte con la coyuntura económica. Apunta, sin embargo, que la Organización Mundial de la Salud y la Unión Europea consideran que el estrés psicosocial, venga del paro, de la inestabilidad laboral, de la pérdida de estatus social o económico o de la desvalorización social que supone el no acceder a un nivel de renta, es un factor de riesgo o un desencadenan de cuadros ansioso depresivos. Este experto considera que si la crisis se prolonga va a tener un impacto en la salud mental de la población.

Desde las consultas de Atención Primaria confirman la tesis de Leopoldo Elvira. El doctor Paco Carramiñana, de la Sociedad Extremeña de Medicina Rural y Generalista (Semergen-Ex) explica que se ha producido un cambio de perfil en los pacientes que acuden a su consulta con problemas de salud mental.

«Son hombres de mediana edad que han perdido el trabajo y que pueden pertenecer a cualquier clase social, porque en contra de lo que se pueda pensar la crisis está afectando a todas las clases sociales», apunta Carramiñana. Resume que entre las dolencias más habituales de las que se quejan los pacientes están la ansiedad, los problemas de sueño y las somatizaciones.

Algunas de estas consultas se derivan al servicio de psiquiatría porque necesitan de un especialista, pero otras muchas se resuelven con la receta de un ansiolítico o de antidepresivos de base, según explica Carramiñana, que opina que no siempre es necesario «psiquiatrizar».

Desde la Atención Primaria, recomiendan utilizar el apoyo de la familia y, una vez agotada esa vía, buscar ayudas de los especialistas, si es necesario. Apuntan que el sistema sanitario extremeño tiene algunas carencias: «Hay una lista de espera larga. El personal es insuficiente… Así que no podemos derivar a tantos pacientes como nos gustaría», reconoce. Desde la subdirección de salud mental, Elvira admite que existen retrasos. Apunta que en sus consultas también hay más pacientes. En 2009 se atendieron 115.000 consultas de psiquiatría y psicología en Extremadura, mientras que en 2008 fueron 112.500. También hubo un incremento de nuevos pacientes. Mientras que en 2009 hubo 18.500, el año anterior se registraron 16.800.

Más psicoterapia

El tratamiento indicado no es el mismo en todos los casos y los expertos critican que se opte por la opción más fácil: los psicofármacos en detrimento de la terapia. «En muchos de estos trastornos adaptativos la indicación no siempre va a ser un psicofármaco, algunas veces es más recomendable una psicoterapia. Su uso en la región, sin embargo, está por debajo de lo que se considera aconsejable», considera el psiquiatra Leopoldo Elvira.

El resultado se refleja en el incremento de los psicofármacos en Extremadura. Según la farmacéutica Pfizer, el ratio por extremeño al año se sitúa en 0,88 envases, en el caso de los antidepresivos, y en 1,22, para los tranquilizantes. Los colegios oficiales de farmacéuticos de Cáceres y Badajoz confirman que en los últimos doce meses el uso de estos fármacos se ha incrementado hasta en un 16% con respecto al año anterior. Los más vendidos son Orfidal, Lexatin y Trankimazin.

Los psicólogos argumentan que el consumo de estos medicamentos obedece a la búsqueda de soluciones inmediatas. «Cuando se produce un malestar económico asociado a una posibilidad de pérdida de un estatus muchos de los afectados buscan una salida rápida, sobre todo los hombres, por lo que es más normal que acudan a su psiquiatra o a su médico de cabecera para que les recete un psicofármaco, que es mucho más rápido que la psicoterapia. Buscan el alivio del síntoma, pero es difícil que la gente se pase toda la vida tomando química, eso no es bueno», valora Rosa María Redondo, decana del colegio oficial de psicólogos de Extremadura.

Ella también señala a la situación económica como la causa del incremento. «Viene mucha gente que busca soluciones para afrontar el cambio. Muchos de ellos ni siquiera han llegado a perder su empleo pero sólo el miedo a que suceda hace que acaben con ataques de ansiedad. Esto es algo muy tangible en los varones y se acrecienta si su pareja también ha perdido su trabajo», señala Redondo. La ansiedad se materializa en falta de concentración, dificultades para conciliar el sueño, fatiga continuada, problemas a la hora de trabajar… Ante esta situación la tendencia, es buscar soluciones en la química. «El optar por el medicamento para encontrar una solución a este problema significa elegir el camino corto. Buscan una solución a los problemas de sueño y cuando lo solucionan con los fármacos se sienten mejor, pero no se dan cuenta que eso no acaba con el miedo». «Estas sustancias les ayudan a pensar que vuelven a tener el control, su autoconfianza crece. Por lo tanto, puede ser necesaria en el inicio, pero después hay que disminuirlos en función que la terapia avanza.

Útiles en su justa medida los psicofármacos se pueden convertir en aliados, pero también en el peor enemigo. Los farmaceúticos recuerdan que muchos de ellos son altamente «adictivos». Encontrar el equilibrio entre su uso y la terapia es lo más recomendable.

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