Archive for April, 2010


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  • Puede llevar a periódos de disociación
  • Todos los pacientes TLP son distintos

Por Claudia Bermúdez, psicoterapeuta

El Trastorno Límite de la Personalidad, abreviado como TLP, también es conocido como limítrofe, borderline o fronterizo.

Actualmente, el TLP es definido como un trastorno de la personalidad que se caracteriza primordialmente por la desregulación emocional, el pensamiento extremadamente polarizado y las relaciones interpersonales caóticas. El perfil inconfundible y distintivo del TLP incluye inestabilidad y fluctuación generalizada del estado de ánimo, de la autoimagen y de la conducta, así como del sentido de identidad, que puede llevar a períodos de disociación.

“Esta es mi historia, casi no recuerdo cuándo ni cómo inició, pero definitivamente es la historia de mi vida, o al menos, es lo que creo. Nunca he sido una persona normal o, por lo menos, nunca me he sentido así, ni me han tratado como si lo fuera.  Mi infancia creo que no fue normal, mi adolescencia menos; ahora con 29 años de edad, puedo decir que rozo la normalidad pero tengo mis crisis, ¡vaya que las tengo! Después de una etapa de tranquilidad, viene una crisis, una de tantas… una de tantas que he vivido y una de tantas que me falta por vivir; estas crisis llegan de repente, son muy distintas entre sí y al mismo tiempo son tan parecidas; vienen de repente, cuando menos lo espero, surgen de muchas causas; casi nunca es la misma, creo que dependen más del momento que de otra cosa”. Paciente TLP

La primera vez que aparece el término “borderline” (frontera) es en 1884. En ese año, Hughes designa así a las “personas que pasaron toda su vida de uno u otro lado de la línea” de la locura. Fenichel, en 1945, fue uno de los primeros psicoanalistas en proponer la existencia de estas patologías: “Hay personalidades neuróticas que, sin desarrollar una psicosis, tienen predisposiciones psicóticas o, incluso, manifiestan aptitudes para emplear mecanismos propios de la esquizofrenia en casos de frustración”. Otros psicoanalistas, como Kohut y Kernberg (quien la llamó organización límite, para indicar que es un estado estable y duradero, sin posibilidad de desembocar en una psicosis), contribuyeron a su difusión.

“Mis locuras han ido variando dependiendo de la situación emocional en la que me encuentro, traté de suicidarme metiéndome una caja de pastillas casi sin darme cuenta,  dicen que sufrí un coma profundo, lo superé sin enterarme tampoco. He cruzado ebria una y otra vez por una calle intentando que me atropellen, no quería morirme, sólo se me antojó hacerlo y, al no conseguirlo, me sentí desesperada y con gran amargura en el corazón, esta sensación me acompaña frecuentemente, o mejor dicho casi siempre. En una ocasión, de repente, así como de la nada, se me ocurrió romper con el codo un cristal enorme de la puerta de un centro comercial, el chiste me costó pagarlo, obvio, y además esta horrible cicatriz por el ‘buen’ de puntos (de sutura) y, además, una visita al psiquiatra ‘con todo incluido’, te juro que no quería hacerme daño, sólo quería admirar cómo se rompía y caía en miles de pequeños cristales, eran tan brillantes”. Paciente TLP

Schmideberg enfatiza la inestabilidad constante de estos pacientes; resalta la falta de sentimientos ‘normales’ y el profundo trastorno de la personalidad.

Kernberg habla de organización borderline de la personalidad, pone énfasis en que no es un período transitorio; por el contrario, se trata de una constante estacionaria, con apariencia neurótica polisintomática y con identidad difusa caracterizada por la intolerancia a la ansiedad, regresión defensiva y control inadecuado de los impulsos así como operaciones defensivas específicas como idealización, negación, omnipotencia, devaluación, proyección e identificación proyectiva.

A su vez, Gunderson explora cinco áreas:

  1. Déficit en la adaptación social.
  2. Impulsos y acciones desbordadas, autoagresión, promiscuidad y trastornos alimenticios.
  3. Rabia, ansiedad y desesperación.
  4. Episodios psicóticos breves.
  5. No soportan estar solos, necesitan del otro constantemente, son muy dependientes, aparentan ser manipuladores y desvalúan a los demás.

Y Paz, dentro de la experiencia psicoanalítica, encuentra:

  1. Trastornos en la relación con la realidad, en la cual hay alteraciones burdas aunque transitorias, sin pérdida del juicio de la realidad, auto-referencia, irrupción del proceso primario y de las ecuaciones simbólicas.
  2. Perturbaciones defensivas: represión defectuosa, alteraciones en la regulación de la agresión, rabia que puede originar violencia, falta de autocontrol.
  3. Trastornos de la sexualidad; promiscuidad, impotencia, inactividad.
  4. Expresiones y movimientos corporales típicos.
  5. Presencia de ansiedades confusas.

“He consumido algunas drogas, pocas, de verdad; lo que sí he consumido mucho es alcohol, mucho alcohol, más del que te imaginas, de hecho, si pudiera vomitarlo todo, podría poner un ‘antro’. Muchas de mis tonterías las patrocinó alguna marca de bebida… ja,ja; a veces, hasta sin marca he bebido, pero, en fin. Una vez les aposté a unos cuates a que no se atrevían a desnudarse en público y… los detuvo la policía;  yo me libré por mi cara de niña buena, ¡qué le voy a hacer, me salvé por un pelito!” Paciente TLP.

Todos los pacientes TLP son distintos

La personalidad TLP es un tópico muy discutido, ya que aunque los profesionales emplean manuales y protocolos oficiales, todos los pacientes TLP son distintos. Incluso a lo largo del historial del propio paciente varían las manifestaciones de la afección.

El diagnóstico, por lo tanto, es un proceso largo y complejo. Para establecerlo, el psicólogo cualificado se basa tanto en las experiencias declaradas por el paciente, así como por los indicadores del trastorno observados a través de la evaluación clínica. Este perfil puede ser corroborado o no por pautas de conducta a largo plazo, informes de familiares, amigos o compañeros de trabajo. De ahí su dificultosa determinación.

El concepto formal del TLP en el campo de la Psicopatología apareció en el DSM (Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales por sus siglas en inglés) hasta el 1980. La nomenclatura oficial y criterios diagnósticos se acordaron atendiendo a datos descriptivos de los diferentes modelos. Con esta definición se abandonó definitivamente la idea anterior de que la afección constituía un fenómeno fluctuante entre la neurosis y la psicosis para constituir un cuadro con entidad propia y no un límite de un continuum entre otros dos.

“En una ocasión dije que me habían asaltado en la calle y por eso llevaba un corte profundo en el brazo, cosa que por supuesto no era verdad… en realidad, me corté a propósito con un vaso, para ver qué se sentía y sin querer, descubrí que al hacerme daño, podía aliviar el vacío interno que padezco con frecuencia. Cuando creí que ésa era la solución, ya no funcionó y tuve que buscar otras formas para calmarme, ahora sé que es una locura, pero antes no.  Otra locura, fue cuando me tatué el nombre de mi novio con un cutter; qué mal ¿verdad?, pero a mí en ese momento me alivió el dolor… Bueno, eso creía en aquel entonces, pero por un momento desapareció ese sufrimiento, era un dolor interno que una herida podía ocultar, aunque ahora sé, que nunca se cura así”. Paciente TLP

Cómo detectarlo

Para realizar un diagnóstico de TLP se necesita que estén presentes al mismo tiempo al menos cinco de los nueve criterios durante un periodo considerable de tiempo:

Síntomas afectivos

  • Inestabilidad afectiva debida a una notable reactividad del estado de ánimo (intensa disforia, irritabilidad o ansiedad, que suelen durar unas horas y rara vez días).
  • Ira inapropiada e intensa o dificultades para controlarla (muestras frecuentes de mal genio, enfado constante, peleas físicas recurrentes).
  • Sentimientos crónicos de vacío o inutilidad.

Síntomas impulsivos

  • Intentos o amenazas suicidas recurrentes o conductas de automutilación.
  • Un patrón de relaciones interpersonales inestables e intensas caracterizado por extremos de idealización y devaluación.
  • Impulsividad en al menos dos áreas que sean potencialmente dañinas para sí mismo (gastos sin control, sexo irresponsable, abuso de sustancias, conducción temeraria, atracones de comida).

Síntomas interpersonales

  • Esfuerzos frenéticos para evitar un abandono real o imaginado.
  • Alteración de la identidad: autoimagen o sentido de sí mismo acusada y persistentemente inestable.

Síntomas cognitivos

  • Ideación paranoide transitoria relacionada con el estrés. Síntomas disociativos graves.

“Una vez me robé ropa y accesorios en una tienda aunque los pude haber comprado, llevaba dinero pero quise demostrarle a mis amigas que podía hacerlo y ellas no; también les robé dinero a mis papás en varias ocasiones, no sé si no se daban cuenta o hacían como que no, pero no me decían nada. En la Secundaria me agarré a golpes con una compañera hasta que nos separó el Director y me suspendieron, al principio no me importó, pero después me puse a llorar como una Magdalena, con ‘todo el dolor de mi corazón’, no sabía que tenía tantas lágrimas dentro de mí, lloré con tanta angustia, que parecía que el mundo se iba a acabar; todo por sentirme culpable, antes no me hubiera importado, no recuerdo ni cómo ni por qué le di tan fuerte y no podía parar, llegué a disfrutarlo, eso creo, si no hubieran visto los demás, no sé hasta dónde habría llegado.” Paciente TLP

La Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE), de la Organización Mundial de la Salud, denomina al TLP como “Trastorno de Inestabilidad Emocional de la Personalidad” en el que existe una marcada predisposición a actuar de un modo impulsivo, sin tener en cuenta las consecuencias, junto a un ánimo inestable y caprichoso. La capacidad de planificación es mínima y es frecuente que intensos arrebatos de ira conduzcan a actitudes violentas o a manifestaciones explosivas fácilmente provocadas al recibir críticas o al ser frustrados en sus actos impulsivos. Dentro de este trastorno diferencia dos variantes:

  1. Tipo impulsivo, en el que predominan la inestabilidad emocional y la ausencia de control de impulsos, y en el que son frecuentes las explosiones de violencia o un comportamiento amenazante.
  2. Tipo límite, en el que, además de las características de inestabilidad emocional la imagen de sí mismos, los objetivos y preferencias internas (incluyendo las sexuales) a menudo son confusas o están alteradas. La facilidad para verse implicado en relaciones intensas e inestables puede causar crisis emocionales repetidas y acompañarse de una sucesión de amenazas suicidas o de actos auto-agresivos.

La situación de un TLP supone una marcada reactividad emocional a la que se suele denominar desregulación emocional. El comportamiento típico se produce en respuesta a factores psicosociales e intrapsíquicos y pueden surgir o desaparecer repentina y dramáticamente y durar minutos, horas o días.

“Ahora sé que no quería hacerme daño física o psicológicamente, quería tener el mayor dolor que me pudiera producir,  pero no era para dañarme, era para dejar de sentir de golpe, no quería sufrir por la desesperación y el vacío, ese dolor mitigaba el ‘otro dolor’, estaba dispuesta  a morirme con tal de dejar de sentir ese vacío que me ha acompañado la mayor parte de mi vida o tal vez toda mi vida. Creía que era la mejor manera para solucionar mis problemas, no conocía otra”. Paciente TLP

Una diferencia significativa de TLP respecto al género es la mayor prevalencia en mujeres que en hombres. La proporción es 3:1. Al ser tan llamativa, ha generado todo tipo de investigaciones, se cree que se da más en mujeres porque experimentan más mensajes inconsistentes e invalidantes; son socializadas para ser más dependientes y, paradójicamente, al saber que hay mayor prevalencia, los profesionales tienden a dar más diagnósticos de TLP a mujeres.

Los hombres con TLP suelen tener trastornos narcisistas, esquizotípicos y antisociales. Tienden a buscar menos ayuda psicológica por el tabú social; con frecuencia, son tratados por adicciones y los síntomas borderline pasan desapercibidos porque se supone que el TLP es “cosa de mujeres” y mientras que las mujeres TLP acaban en el sistema de salud, los hombres acaban en el penitenciario.

“La verdad es que mi pareja sólo ha participado activamente en un 10% de mis locuras, las otras, las he disfrutado yo solo. Claro que ella ha vivido el otro 90%, de mis tonterías desde afuera, donde seguramente se ve todo de una forma muy distinta. Me ha entendido, perdonado, ayudado y dado su fuerza y amor para que todo siguiera adelante, la verdad es que sin ella yo hoy no estaría aquí, sin ella y sin una ayuda que nunca podré agradecer del todo: la de mis padres”. Paciente TLP.

En adolescentes se han observado los mismos síntomas y fenomenología que en los adultos. Los chicos TLP son más agresivos, disruptivos y antisociales, mientras que las chicas muestran alta internalización, trastorno histriónico o depresivo.

¿Qué hacer?

La terapia de apoyo puede mejorar la autoestima y movilizar las fuerzas existentes en los individuos con TLP.

Las psicoterapias específicas pueden implicar varios meses, o como suele ser particularmente común en los trastornos de la personalidad, varios años.

La terapia de pareja es útil para estabilizar las relaciones y reducir el conflicto y estrés que pueden empeorar los síntomas del TLP.

La terapia familiar ayuda a mejorar la comunicación y la resolución de problemas desde su seno, proporcionando apoyo y estructura a sus miembros para hacer frente a la enfermedad de su ser querido con la mayor cantidad de recursos emocionales y afectivos.

“Ahora sé que el vacío no viene de mi historia personal ni de la infancia o por lo menos ese es sólo una parte del vacío que he sentido. Mi vacío es un vacío eterno, es una búsqueda de algo que parece que no existe, algo que llega al infinito y nadie ni nada puede llenar, sólo yo. Sea lo que sea que faltaba en mi corazón, ese trozo que alguien me robó, ya tiene solución.” Paciente TLP

desdelared.com.mx

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Una investigación halla que a medida que las personas envejecen el cambio de roles afecta cómo se sienten respecto a sí mismos

MIÉRCOLES, 21 de abril (HealthDay News/DrTango) — La autoestima aumenta a medida que las personas envejecen, pero decrece cuando llegan a los sesenta, aunque los que ganan más dinero y están más sanos suelen tener mejores opiniones de sí mismos, hallan los investigadores.

En el estudio, que aparece en la edición de abril de Journal of Personality and Social Psychology, los investigadores encuestaron a 3,617 adultos estadounidenses entre los 25 y 104 años, y trataron de mantener el contacto con ellos cuatro veces al año entre 1986 y 2002.

“La autoestima se relaciona con una mejor salud, un menor comportamiento criminal, menores niveles de depresión y, en general, mayor éxito en la vida”, aseguró el autor principal del estudio Ulrich Orth en un comunicado de prensa de la American Psychological Association. “Por tanto, es importante conocer más sobre cómo la autoestima de una persona promedio cambia con el tiempo”.

Las personas jóvenes tenían la menor autoestima, pero ésta aumentaba con los años, alcanzando su punto máximo a los 60 años. Las mujeres tenían menor estima que los hombres en promedio, hasta que llegaban a los 80 y 90 años, hallaron los autores.

La salud y el bienestar desempeñaban papeles importantes para mejorar la autoestima, sobre todo en personas mayores. “Específicamente, encontramos que las personas que tenían mayores ingresos y una mejor salud en una etapa tardía de la vida tendían a mantener su autoestima a medida que envejecían”, apuntó Orth. “No podemos saber con certeza si disfrutar de mayor bienestar y mejor salud conduce directamente a un mayor nivel de autoestima, pero sí parece tener alguna relación. Por ejemplo, es posible que la salud y el bienestar estén relacionados con sentir mayor independencia y poder contribuir mejor con la familia y la sociedad, lo que refuerza la autoestima”.

En cuanto a por qué la autoestima aumenta en la mediana edad y luego desciende a medida que las personas envejecen, los investigadores sugieren varias teorías.

“La mediana edad es un momento de estabilidad en las relaciones laborales, familiares y románticas. Las personas ocupan posiciones de poder y disfrutan de un mejor estatus, lo que podría potenciar su autoestima”, dijo el coautor Richard Robins, de la Universidad de California en Davis, en un comunicado de prensa. “Por el contrario, los adultos mayores podrían experimentar cambios de roles como el síndrome del nido vacío, la jubilación y destrezas laborales obsoletas además de una peor salud”.

healthfinder.gov

Autoinmunes – Lupus

Una variante genética y la sensación de discordia familiar fueron implicadas en un estudio reciente

LUNES, 19 de abril (HealthDay News/DrTango) — Una interacción entre la genética y la psicología podría ser la causa del trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), afirman investigadores de EE. UU.

Su estudio de 304 jóvenes encontró que los síntomas de TDAH eran más comunes entre niños y adolescentes que tenían niveles altos o bajos del neurotransmisor serotonina, y que se culpaban a sí mismos por el conflicto entre sus padres.

“Hasta la fecha, los estudios se han enfocado sobre todo en los efectos de las influencias genéticas y ambientales sobre el TDAH por separado”, escribieron Molly Nikolas, de la Universidad Estatal de Michigan, y colegas. “Nuestro trabajo examina la interacción entre una variante genética específica y el ambiente familiar como factor de riesgo para determinar su participación en el desarrollo del TDAH a través de la desregulación conductual y emocional en los niños”.

La región genética examinada por los investigadores es la 5HTTLPR, responsable de regular la producción de una proteína que transporta a la serotonina. Estudios anteriores han relacionado esta área con una variedad de rasgos de la personalidad y trastornos neuropsiquiátricos.

“En general, estos resultados complementan la creciente evidencia que sugiere que las variantes de 5HTTLPR confieren una propensión al TDAH que se activa en ambientes particulares, en lugar de conferir un riesgo directo de TDAH”, concluyeron los investigadores.

El estudio aparece en la edición del 15 de abril de la revista Behavioral and Brain Functions.

healthfinder.gov

Clip7: Un mundo de entretencion e Informacion

Para su diagnóstico es necesario la presencia obligada de dos elementos: compulsión y trabajo excesivo

La adicción al trabajo es un problema más frecuente de lo que parece. Los expertos sitúan las cifras en el 10% de la población española. No sólo provoca problemas psicológicos en el individuo sino que también alcanza toda la esfera familiar. A menudo tiene consecuencias en la salud: problemas cardiovasculares, gástricos, trastornos musculares y ansiedad. Diagnosticar esta entrega desmedida es imprescindible para ponerle solución. Uno de los puntos clave para detectarla es la presencia de compulsión.

* Autor: Por NURIA LLAVINA RUBIO
* Fecha de publicación: 5 de abril de 2010

El diagnóstico de la adicción al trabajo, hasta ahora, se llevaba a cabo con dos pruebas: el WorkBAT (batería de adicción al trabajo) y el WART (test de adicción al trabajo). Pero las dudas sobre su fiabilidad y efectividad han llevado a investigadores de la Universidad Jaume I (Valencia) al desarrollo de una nueva herramienta de evaluación, publicada en “Psicothema”. El cuestionario DUWAS (por “Dutch Work Addiction Scale”) se utiliza desde hace cinco años en su versión original de 17 preguntas. El año pasado se validó una versión breve en países como Holanda y Japón, y recientemente lo hemos validado con muestra española, explica Mario del Líbano, investigador principal del proyecto e investigador de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Jaume I de Castellón de la Plana.

Exceso de trabajo y compulsión

Esta nueva escala aporta más fiabilidad que las anteriores. Las estadísticas muestran buenos índices de fiabilidad y validez. Además, el hecho de que sea una escala breve, de sólo diez preguntas, facilita que pueda utilizarse con otro tipo de escalas, sin que el trabajador se aburra, y que conteste de forma aleatoria. El investigador añade, además, que esta nueva escala se centra, por fin, en una “definición ajustada de lo que es adicción al trabajo”, que tiene en cuenta sus dos dimensiones principales: el trabajo excesivo y hacerlo con un

Los expertos señalan que dedicar más de 50 horas a la semana al trabajo puede determinar la adicción

En España, esta adicción afecta en torno al 12% de los trabajadores. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 8% de la población activa española dedica más de 12 horas al día a su profesión. Un problema que antes era en general masculino, y que cada vez afecta a más mujeres, por su incorporación progresiva al mundo laboral. Los efectos psicológicos pueden ser más o menos evidentes, aunque empeoran a medida que progresa la adicción. Incluso a menudo, conllevan complicaciones físicas relacionadas con la sintomatología del estrés: alteraciones gástricas o cardiovasculares, como hipertensión arterial e infarto. A todo ello se unen trastornos en el ámbito social, caracterizados , por la reducción de su círculo de amistades y por dificultades familiares por el descuido de pareja e hijos.

Una mala alimentación y pocas horas de sueño (para maximizar el tiempo que tienen para trabajar), así como del exceso de trabajo al que hacen frente de forma diaria inciden negativamente en la salud física. “Las alteraciones sociales y familiares se producen por el desequilibrio que existe entre el tiempo y esfuerzo que se invierte en el área laboral y la no laboral”, culmina el investigador. Cuando, además, las personas adictas al trabajo consumen sustancias ilegales para aumentar su rendimiento laboral y superar el cansancio y la necesidad de dormir, el cuadro se agrava.

Papel de las empresas

El papel de las empresas para detectar estas conductas es esencial y obligado, ya que están consideradas como factores de riesgo laboral. Por este motivo, no hay que premiar los excesos laborales; aunque es una medida que utiliza el 80% de las empresas españolas, según datos del Instituto de Formación Avanzada (Infova).

Entre las conclusiones del IV Congreso Nacional de la Asociación para Racionalizar los Horarios Españoles (AHOE), en noviembre de 2009, se destaca que la conciliación de la vida familiar y laboral es una exigencia de calidad de vida en las sociedades desarrolladas e igualitarias. Y, además, se remarca que las empresas deben adoptar medidas para asegurar esta concordia, impulsar la gestión de la diversidad, la innovación y la flexibilidad.

PRESENTISMO LABORAL

El “presentismo laboral” es un término que hace referencia a las personas que trabajan a pesar de estar enfermos, lo que provoca un bajo desempeño en sus actividades. Hoy en día, este concepto engloba más condiciones, resultado de no poder desempeñar las funciones al 100%: depresión, ansiedad, problemas de pareja, entre otros. La clave está en la falta de concentración, que se traducen en una gran falta de productividad. En la nueva era de Internet, este término también se asocia a perder el tiempo con webs no relacionadas con el trabajo, una práctica que realiza más de la mitad de la población.

Muchos adictos son presentistas, pero no todos los presentistas pueden considerarse adictos. A la larga, este comportamiento afecta a todos los ámbitos de la persona y deriva en ausentismo.

http://www.consumer.es/



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