Psicologia - Psiquiatria *

martes, octubre 27, 2009

Miedo a la risa ajena

Una de las causas de esta fobia es haber sido ridiculizado de forma repetida durante la infancia o la adolescencia

Reír mejora la salud. En algunos casos, sin embargo, puede suceder todo lo contrario. Un 2% de la población sufre gelotofobia o miedo a que se rían de ellos. Algunos de los síntomas son: sudoración, inseguridad, timidez, tristeza, mareo, temblores, preocupación excesiva, e incluso, aislamiento social o depresión.

* Autor: Por NÚRIA LLAVINA RUBIO
* Fecha de publicación: 26 de octubre de 2009

Gelotofobia proviene del griego "gelos" (risa) y "fobos" (miedo). Se sabe poco de este nuevo concepto, que se refiere al miedo a la risa ajena. Se la considera una fobia extraña. Es difícil encontrar literatura acerca del tema, ya que los estudios se iniciaron en 2008. Esta fobia se nombró por primera vez en España, en el Simposio sobre "Humor y Risa: Teoría, Investigación y Aplicaciones", en la IX Escuela Internacional de Verano celebrada en la Universidad de Granada el año pasado.

El problema de las personas afectadas de gelotofobia empieza cuando oyen a alguien reír. Asocian esta reacción con hacer el ridículo y la consideran un ataque. Esta sensación afecta al 2% de la población, sobre todo, personas jóvenes. Los principales efectos son: miedo social, inseguridad, timidez, tristeza y vergüenza. Incluso son posibles síntomas psicosomáticos como rubor, mareo, temblores, problemas del habla o pérdida del conocimiento.

Eludir situaciones vergonzosas

Las personas susceptibles llegan a sufrir ansiedad, por lo que evitan determinadas situaciones y su vida social se puede ver perjudicada. Un estudio publicado recientemente en la revista "Humor" se planteó encontrar un modo válido de evaluar el miedo a la risa ajena en diferentes culturas. La investigación, respaldada por profesionales de 73 países coordinados por la Universidad de Zurich (Suiza), dio con una solución.

Los autores del estudio proporcionaron a 93 científicos un cuestionario (traducido a 42 idiomas) para conseguir una muestra de 22.610 personas. Con esta consulta se averiguó quiénes sufrían gelotofobia y la magnitud de las diferencias culturales, claves en cualquier tratamiento psicológico.

El análisis se centra ahora en descubrir el modo de evitar este miedo, que clasifica a las personas en dos grupos: quienes ocultan a los demás la falta de confianza en uno mismo o creen que son graciosos de manera involuntaria (reacciones de inseguridad) y quienes evitan situaciones que provocaron con anterioridad que se rieran de ellos.

Aunque este fenómeno se repite en todas las culturas, el estudio destaca ciertas diferencias. Los habitantes de Camboya y Turkmenistán experimentan, en su mayoría, reacciones de inseguridad. Por otro lado, en Irak, Egipto y Jordania se evitan situaciones en las que se sintió risa ajena. En España se tiende hacia el polo de la inseguridad, Finlandia es el país donde menos personas sufren esta fobia y el 80% de los encuestados en Tailandia confirmaron alguno de los síntomas.

Complejo de inferioridad

La gelotofobia se considera un fenómeno específico de la vergüenza, que se experimenta en fases tempranas (prelingüística) de la socialización. Como causa general del miedo a la risa ajena se consideran repetidas vivencias traumáticas, en referencia a la sensación de "haber hecho el ridículo" o "haber sido ridiculizado" durante la infancia o la adolescencia. Para quien las padece, son habituales durante el proceso de la formación de identidad.

Por este motivo, y porque la fobia se debe sobre todo a momentos vividos durante la infancia, es importante que los progenitores se fijen en algunos comportamientos. En el caso de los errores infantiles, estos no deben castigarse, por norma, a través de una humillación. Privarles de atención, cariño o burlarse de ellos de modo sarcástico puede llevar a sentimientos de vergüenza e inferioridad. El sarcasmo es un medio poderoso para castigar o controlar el comportamiento, pero algunos menores que son objeto de mofa o ridículo de forma constante desarrollan un comportamiento defensivo y tímido.

Una familia demasiado cerrada también puede dificultar la socialización de los hijos con grupos de amigos. La integración en estos grupos no se hace de forma natural y libre, por lo que se generarán situaciones difíciles en el proceso de adaptación. Estas dificultades se reflejan con momentos de estrés que se manifiestan en forma de torpeza, tensión y comportamiento ridículo.

OBJETO DE LA RISA

Una de las principales formas de cohesión en grupos de jóvenes es la risa. En esta edad, "lo diferente" da miedo, ya sea por ignorancia o por desconocimiento. El adolescente considerado "raro" es quien no sigue las normas del grupo, las características de unión. Los motivos son casi siempre los mismos, como las diferentes preferencias de música o vestir de un modo diferente al resto. Estos contrastes provocan la impresión de ridiculez en los miembros del grupo que conocen y siguen estas normas. La agradable sensación de satisfacción que provoca la pertenencia a la mayoría se exterioriza mediante la risa de quien no sigue las normas.

En situaciones extremas, cuando estas actitudes tienden a ser agresivas, intencionadas y repetitivas, culminan en el acoso escolar (bullying). La intimidación hará sentir a la víctima dolor, angustia, miedo o consecuencias devastadoras, como quitarse la vida.

http://www.consumer.es/

 

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martes, octubre 06, 2009

El autismo podría ser más común de lo que se creía

Un estudio del gobierno de EE. UU. calcula que uno de cada 91 niños se ve afectado

Por Serena Gordon
Reportero de Healthday

LUNES, 5 de octubre (HealthDay News/DrTango) -- Mientras que la investigación ha sugerido que la prevalencia de trastornos del espectro autista entre los niños estadounidenses es de cerca de uno de cada 150 niños, un estudio reciente del gobierno calcula que es más probable que la prevalencia sea de alrededor de un niño por cada 91.

El estudio, que aparece en la edición de octubre de la revista Pediatrics, calculó que 110 de cada 10,000 niños de EE. UU. serán diagnosticados en algún momento de sus vidas con un trastorno del espectro autista. Actualmente, eso se traduce en unos 673,000 niños estadounidenses que padecen alguna forma de autismo, según el estudio.

"Creo que es un estudio muy importante que dice que la prevalencia de los trastornos del espectro autista podría ser aún mayor de lo que antes sospechábamos", advirtió Geraldine Dawson, directora científica de Autism Speaks.

"El autismo es un importante desafío sanitario, y este estudio es otra llamada a la acción de que necesitamos proveer atención durante toda la vida", señaló.

Los trastornos del espectro autista son un conjunto de trastorno del desarrollo neural entre los que se encuentran el autismo, el síndrome de Asperger y el trastorno general del desarrollo. La gravedad varía de un niño a otro.

La conducta característica incluye una interacción social afectada, dificultades con la comunicación y conductas repetitivas. Durante una vida, se calcula que los costos de atención de salud para alguien que sufre autismo son de más de $1.6 millones, según el estudio.

Los investigadores extrajeron datos para el estudio de la Encuesta nacional sobre salud pediátrica de 2007, que incluyó a más de 78,000 niños de todo el país, todos entre los tres y los 17 años de edad.

Los padres de 1,412 niños reportaron que un médico había dado a su hijo un diagnóstico de un trastorno del espectro autista. Sin embargo, apenas 913 padres dijeron que en la actualidad su hijo sufrían de un trastorno del espectro autista.

De ese grupo, 494 padres clasificaron el autismo de su hijo como leve, y 320 como moderado. Apenas 90 padres dijeron que el autismo de su hijo era grave.

Cynthia Johnson, directora del Centro de Autismo del Hospital Pediátrico de Pittsburgh, que forma parte del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh, atribuyó el aumento a unos mejores criterios diagnósticos y una creciente concienciación sobre el autismo.

"Estos son más datos que acrecientan los que ya existen que muestran que los trastornos del espectro autista son comunes", apuntó Johnson.

En cuanto al gran porcentaje de los niños diagnosticados con un trastorno del espectro autista en el pasado, pero cuyos padres dijeron que en la actualidad no eran autistas, Johnson señaló que los motivos del hallazgo no están claros.

Sin embargo, teorizó que los "síntomas pueden disminuir con servicios intensivos puntuales, sobre todo en los casos más leves".

Los autores también sugirieron que el autismo tal vez se haya considerado durante el diagnóstico inicial de un niño, pero que más adelante se descartó si resultó que el niño sufría de otro trastorno.

"Sabemos que los individuos con autismo pueden tener un diagnóstico temprano y luego perderlo, pero no sabemos los factores que podrían explicar el fenómeno", subrayó Dawson. "¿Se trata de haber recibido una buena intervención conductual temprano? ¿O hay un grupo de niños que tienen mejores resultados biológicos? O tal vez tenga algo que ver con la manera en que se diagnostica a los niños a distintas edades. Tal vez a medida que los niños se desarrollan no están recibiendo los mismos tipos de evaluación".

El estudio también encontró que las probabilidades de recibir un diagnóstico de un trastorno del espectro autista eran cuatro veces mayor para los niños que para las niñas, y que los niños negros no hispanos o de razas mezcladas tenían menos probabilidades de sufrir de un trastorno del espectro autista que los niños blancos.

http://healthfinder.gov/

 

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