Psicologia - Psiquiatria *

domingo, octubre 26, 2008

Unas manos calientes alegran el corazón

Investigadores afirman que el ambiente conforma los pensamientos, sentimientos y acciones

Por Steven Reinberg
Reportero de Healthday


(FUENTES: Lawrence Williams, Ph.D., assistant professor, marketing, Leeds School of Business, University of Colorado at Boulder; Paul Sanberg, Ph.D., D.Sc., professor of neurosurgery, and director, University of South Florida Center of Excellence for Aging and Brain Repair, Tampa, Fla.; Oct. 24, 2008, Science)

JUEVES, 23 de octubre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Sostener una taza caliente de café provoca sentimientos cálidos sobre la persona que tenemos sentada al frente, revela una investigación reciente.

Al contrario, si se sostiene una taza de café helado, la percepción del compañero de mesa como generoso y atento disminuye. De hecho, según los investigadores, sostener algo caliente hace que uno sea más propenso a dar algo a los demás, mientras que sostener algo frío hace que se sea más propenso a tomar algo.

"Simplemente sostener un objeto cálido o frío puede influenciar los juicios interpersonales y las decisiones de las personas", afirmó el investigador principal Lawrence Williams, profesor asistente de mercadeo en la Facultad de negocios Leeds de la Universidad de Colorado en Boulder.

El informe aparece en la edición del 24 de octubre de la revista Science.

En el primer estudio, Williams y John A. Bargh, profesor de psicología de la Universidad de Yale, encontraron que sostener una taza caliente de café lleva a la gente a juzgar que un desconocido es una persona más cálida, respecto a rasgos como la generosidad y la amabilidad, en comparación con un grupo de personas que sostuvieron una taza de café helado.

En un segundo estudio, pidieron a las personas que sostuvieran un objeto tibio o frío (almohadillas terapéuticas calientes o frías) y les dieron la elección de una recompensa por participar en el estudio: un regalo para un amigo, o una recompensa para sí mismos.

"Encontramos que la gente que sostenía la almohadilla caliente era más propensa a elegir el regalo para un amigo, y la que sostenía la almohadilla fría era más propensa a elegir la recompensa para sí mismos", aseguró Williams. "Ambos efectos ocurrían sin la conciencia de la gente de los posibles efectos de la temperatura".

Williams señaló que la gente es increíblemente sensible a las pistas de su ambiente físico. "La relación metafórica entre las temperaturas físicas y los sentimientos interpersonales cálidos o de frialdad no son aleatorias o accidentales, sino que revelan algo interesante sobre la manera en que la mente funciona, y que una pista del ámbito físico puede tener un impacto tan significativo sobre los resultados psicológicos", apuntó.

Williams señaló que la gente no debe subestimar la importancia del ambiente en la conformación de pensamientos, sentimientos y acciones. "Las características fundamentales del mundo que tomamos por sentadas, tales como la temperatura de las cosas al tacto, son importantes para nuestro bienestar psicológico", aseguró.

Paul Sanberg, director del Centro para la excelencia en el envejecimiento y la reparación cerebral de la Universidad del sur de Florida en Tampa, no está seguro hasta qué punto se puedan aplicar estos resultados a la vida diaria.

"Claramente, hay una relación en el cerebro con el calor físico y una sensación psicológica de calidez", señaló Sanberg. "Si se hiciera con alguien que tiene esa parte del cerebro dañada, tal vez haya una diferencia en la capacidad para sentir calidez o frialdad hacia otra persona".

En el lenguaje cotidiano, las palabras "cálido" y "frío" se usan para describir a los demás, apuntó Sanberg. "Tal vez se haya desarrollado porque se relaciona a cómo nos sentimos físicamente", anotó. "Cuando me siento cálido, ¿es distinto mi juicio sobre la personalidad de los demás que cuando tengo frío?".

Sanberg añadió que tal vez cambiando la temperatura del ambiente se podría influenciar la percepción que los demás tienen sobre uno. Pero no está claro si el mismo resultado sucede con las personas que uno conoce, o si vivir en un clima cálido afecta la percepción sobre los demás, apuntó.


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domingo, octubre 19, 2008

Sólo un 1 por ciento de la población española que padece TDAH está diagnosticado y correctamente tratado

Diversos expertos han creado el Grupo Grupo Especial de Interés en TDAH (GEITDAH) para dar respuesta a la gran demanda social existente sobre esta patología

Madrid (17-10-08).- El tiempo medio que tarda un niño enfermo de Trastorno de Hiperactividad y Déficit de Atención (TDAH) en recibir un correcto diagnóstico es demasiado largo y dicha patología está infradiagnosticada en nuestro país. “Concretamente en España se tarda siete años en diagnosticar esta enfermedad frente a otros países de Europa, como, por ejemplo, Reino Unido, donde sólo se tarda meses en diagnosticar esta patología”, y añade, “además sólo un 1% de toda la población española que padece este trastorno está diagnosticado y correctamente tratado”, señala el Doctor Francisco Montañés, Jefe de Psiquiatría del Hospital de Alcorcón.

Así, los expertos reclaman más ayudas y apoyo por parte de las Administraciones locales de cada Comunidad y, muy especialmente, por parte del Ministerio de Sanidad. “La psiquiatría no es una especialidad que cuente con ayudas suficientes por parte de la Administración pública. El TDAH es una enfermedad que cuenta con un 80 por ciento de herencia genética. Esto quiere decir que los psiquiatras infanto-juveniles estamos tratando a padres – adultos con este trastorno- y a sus hijos quienes también han heredado genéticamente esta patología. Esto hace que actualmente nos encontremos sin recursos y totalmente colapsados en el tratamiento de esta patología en Madrid”, afirma el Doctor Francisco Montañés.

De hecho, en opinión de los expertos, un 50 por ciento de los niños que padecen TDAH, en un futuro serán personas que si no reciben el tratamiento adecuado padecerán adicciones a sustancias tóxicas o tendrán dificultades en su desarrollo laboral. “Hemos comprobado que un 20 por ciento de los pacientes adultos que sufren adicciones a sustancias, realmente padecen TDAH y con un correcto diagnóstico puede solucionarse su enfermedad”, afirma el Doctor Montañés.

Por su parte, el Doctor Xavier Gastaminza, psiquiatra del Hospital Universitario Vall d´Hebron, apoya estas declaraciones, ya que con más recursos en Psiquiatría infanto-juvenil se evitaría un gasto mucho mayor en un futuro. “Están surgiendo Asociaciones de Pacientes porque necesitamos ayudas”, afirma.

Para dar respuesta a esta demanda social, estos expertos se han reunido para formar un grupo de trabajo, denominado GEITDAH (Grupo Especial de Interés en TDAH). Este grupo pretende, en primer lugar, analizar todas las Guías Internacionales de Diagnóstico y tratamiento de esta patología y, posteriormente, realizarán una guía española de protocolo, investigación y tratamiento nacional que servirá para toda Europa como referencia.

En segundo lugar, se han dividido en dos grupos de expertos: el primer grupo analizará los resultados de los fármacos en el tratamiento de esta patología y, el segundo grupo de psiquiatras, analizará y reportará las conclusiones de los tratamientos no farmacológicos.

El grupo estará coordinado por el Doctor Francisco Montañes Rada, Jefe de la Unidad de Psiquiatría Infantil de Alcorcón y el Doctor Xavier Gastaminza, Psiquiatra del Hospital Universitario Vall d´Hebron.

Ambos expertos destacan que el TDAH es una enfermedad de origen bioquímico con una afectación en la producción de los neurotransmisores fundamentalmente la dopamina y la noreadrenalina. Por tanto, debe haber desde un primer momento un correcto diagnóstico, siendo imprescindible tratar a los pacientes farmacológicamente para normalizar la producción de estos neurotransmisores donde hay un trastorno de la dopamina y la noreadrenalina.

Estos expertos insisten en que una vez que los pacientes están tratados farmacológicamente y centrados después, requieren un apoyo multidisciplinar y psicoeducativo y, en general de toda la sociedad.

Otro de los proyectos del grupo será el de desarrollar un software de registros de pacientes para futuros proyectos de investigación del TDAH y la creación de webs informativas para médicos y especialistas.

Asimismo, estos especialistas desarrollarán un proyecto ya existente de tipificación de TDAH creando diversos subtipos. Para ello se debe tener en cuenta que estas diferenciaciones son complejas, puesto que la enfermedad tiene una variabilidad muy importante durante la vida de un paciente y, así llegar a conclusiones en el avance de esta enfermedad. “La creación de subtipos en subclasificaciones y variantes en esta enfermedad es muy compleja y necesitamos compartir la información informáticamente para poder ayudar a niños y adultos que sufren esta enfermedad. Este es otro de nuestros objetivos”, afirma el Doctor Xavier Gastaminza.

El Doctor Francisco Montañés ha señalado que pretenden realizar un Registro de pacientes por subgrupos de variantes dentro del TDAH con fines asistenciales para atender la demanda de estos pacientes y mejorar los tratamientos farmacológicos en la justa medida para avanzar en el conocimiento y ayudar a mejorar su calidad de vida.

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sábado, octubre 18, 2008

La falta de conciencia de la enfermedad es un síntoma de la Esquizofrenia

El Prof. José Giner, Catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Sevilla y Director del Comité Científico del Proyecto ADHES afirma: “hemos invitado al investigador que ha puesto de manifiesto la consecuencia real de la falta de conciencia de la enfermedad en pacientes con esquizofrenia y que ha demostrado que el posible abordaje del problema reside no tanto en razonar e intentar convencer al enfermo sino buscar un enfoque más afectivo y emocional”

Valencia, 17 octubre 2008 (mpg/AZprensa.com)

La adherencia terapéutica en la esquizofrenia junto con la falta de conciencia de enfermedad (insight) siguen siendo retos para los psiquiatras en su práctica clínica habitual. Estas condiciones repercuten en la relación médico-paciente y en la dinámica del entorno asistencial, y aún más si cabe en la calidad de vida del paciente y de su familia, empeorando el pronóstico de la enfermedad.

El Proyecto ADHES (Adherencia terapéutica en la esquizofrenia) lleva 5 años trabajando para evaluar y mejorar la falta de adherencia terapéutica. Asimismo, desarrolla actividades con el fin de dar a conocer esta realidad, establecer vínculos entre la comunidad científica para detectar los aspectos más problemáticos en este ámbito y aunar esfuerzos en la búsqueda de la mejoría de los pacientes.

Más de 400 médicos especialistas en psiquiatría están implicados y forman parte de este proyecto, y se reúnen anualmente en un encuentro en el que comparten experiencias acumuladas y se actualizan de las novedades en el campo de la investigación que sobre el tema de la adherencia se están desarrollando.

El Prof. José Giner, Catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Sevilla y Director del Comité Científico del Proyecto ADHES, explica que llevan más de cinco años trabajando para obtener una mejor adherencia al tratamiento de los enfermos con esquizofrenia. “Hemos conseguido muchos progresos, se ha generado avances a nivel ciéntífico sobre este tema; que junto con el desarrollo de nuevos tratamientos farmacológicos, plantean un nuevo abordaje del problema de la adherencia”, añade el especialista.

Este es uno de los temas principales que se abordarán en el V Encuentro organizado por el Proyecto ADHES en Sevilla, en donde –según afirma el Prof. Giner- “cada vez hay más psiquiatras interesados en participar de forma activa en todas las actividades”.

Respecto a la adherencia al tratamiento, el Dr. Fernando Cañas, Jefe de Servicio de Psiquiatría del Hospital Psiquiátrico Rodríguez Lafora de Madrid, pone de manifiesto los datos más relevantes obtenidos de una Encuesta realizada a más de 651 psiquiatras españoles, 240 familiares y 391 pacientes con el objetivo de profundizar en el conocimiento de la falta de conciencia de la enfermedad en pacientes con esquizofrenia y su relación con la falta de adherencia terapéutica y su satisfacción con el tratamiento. Los resultados del estudio muestran que el 71% de los psiquiatras encuestados afirman que la mayoría de sus pacientes padecen falta de conciencia de la enfermedad y que un 96% de sus pacientes han abandonado alguna vez su tratamiento por voluntad propia cuando éstos han considerado que se encontraban bien. Para el doctor Cañas “es importante destacar la implicación y el conocimiento, cada vez mayor, de todos los profesionales pero, además, es relevante informar sobre la detección de una valoración creciente, por parte de los familiares y pacientes, respecto a la importancia de la relación entre ellos y el equipo de salud mental que les trata”.

Otro de los temas clave en la esquizofrenia es la falta de conciencia de la enfermedad o insight. “Esto es –a juicio del Prof. Giner- un aspecto muy importante dentro de nuestro Proyecto, donde hay que empezar a estudiar e investigar sobre cómo tratar y enfocar la falta de conciencia de la enfermedad y transmitir la relevancia de este tema para los enfermos y sus familias”.

Por este motivo, el evento cuenta con la participación especial de un especialista de reconocido prestigio, en el abordaje y tratamiento de la falta de insight, el Prof. Xavier Amador, Profesor de Psicología Clínica en la Universidad de Columbia (Nueva York).

“Hemos invitado al investigador que ha puesto de manifiesto la consecuencia real de la falta de conciencia de la enfermedad en pacientes con esquizofrenia y que ha demostrado que el posible abordaje del problema reside no tanto en razonar e intentar convencer al enfermo sino buscar un enfoque más afectivo y emocional”, afirma el Prof. Giner.

La falta de conciencia de la enfermedad

Tras años de estudios, reuniones, charlas y congresos, el Prof. Amador ha conseguido mostrar otra posibilidad y un nuevo planteamiento en el abordaje de la falta de insight. Ésta ha sido la base tanto para crear una nueva teoría como para elaborar una serie de recomendaciones sobre lo que es, cómo se trata y por qué se produce este problema.

Todas estas experiencias las plasma en su best seller ‘No estoy enfermo, no necesito ayuda’, donde analiza la falta de conciencia de enfermedad desde un punto de vista profesional y, principalmente, personal a través del relato de su experiencia personal con su hermano, afecto de esquizofrenia.

Para el Prof. Amador, “la falta de conciencia de la enfermedad es un síntoma característico de la propia patología, no es algo que elija la persona enferma”, es decir, que la falta de insight es claramente un síntoma más del propio trastorno. “Podríamos afirmar que la causa de la poca conciencia de la enfermedad es el resultado de una disfunción cerebral; más que testarudez, actitud defensiva o ignorancia de la enfermedad sentimental en general”, añade el experto en su libro.

Los especialistas y familiares de pacientes con esquizofrenia coinciden en destacar los sentimientos de frustración e impotencia que surgen cuando se intenta ayudar a alguien que cree fervientemente que no necesita ayuda. “Perseverar en ayudar al paciente o familiar es fundamental ya que, según las investigaciones, cuanto antes se recibe medicación (tratamiento farmacológico) mejor es el pronóstico y menores son las frecuencias de hospitalización y la duración de las mismas”, comenta el Prof. Amador.

Para intentar controlar el problema, el Prof. Amador recomienda el método EEAC, que se fundamenta en cuatro principios: saber escuchar de una forma reflexiva, sentir empatía (sobre todo hacia todos los sentimientos que se han ignorado cuando se discutía con el paciente sobre si estaba enfermo o necesitaba tratamiento), estar de acuerdo (en aquellas cosas en que se pueda estar y disentir o no en las otras) y, por último, sentirse su compañero (para poder alcanzar las metas que se comparten).

Respecto a la elección del medicamento para las personas con antecedentes de falta de conciencia de la enfermedad y con muy poco o nulo cumplimiento del tratamiento farmacológico, es necesario que la administración del medicamento sea lo más simple posible, “cuanto menor es el número de dosis administradas al día menos oportunidades tiene el paciente de olvidarla, por ello con frecuencia recomiendo una formulación de acción prolongada”, declara el Prof. Amador.

La visión del paciente

Hasta la fecha, es una realidad que todos estos consejos han ayudado a muchos familiares de enfermos de esquizofrenia a comprender mejor la enfermedad y a abordar una situación complicada, obteniendo buenos resultados en cuanto a la necesidad de paliar los efectos propios de la falta de conciencia de la enfermedad que padecen sus seres queridos.

Rosa Ruiz, Gerente de FEAFES (Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental) comenta que: “el estar seguro que la persona afectada por una enfermedad como la esquizofrenia lleve a cabo su tratamiento, entendiendo por éste una intervención integral (farmacológico, psicoterapéutico, de rehabilitación psicosocial y laboral), es la garantía de su calidad de vida; ya que las consecuencias de la falta de tratamiento, o de uno incompleto, es en la mayoría de los casos causa de recaída. Esta situación podría desembocar en graves repercusiones a nivel personal (deterioro), familiar (aumento de la sobrecarga), y social (aumento del estigma)”

En este sentido, concluye Rosa Ruiz, “es fundamental que en el tratamiento integral de los pacientes intervengan los protagonistas de diferentes ámbitos profesionales y que se contemple la perspectiva de la propia persona afectada, su familia y su entorno; considerando que la coordinación entre todos ellos es la condición para el éxito y atribuyendo a la unidad de salud mental las competencias para ello”.

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martes, octubre 14, 2008

La enfermedad mental como estigma familiar

Los psiquiatras reafirman que el apoyo de los familiares de un enfermo mental grave es clave en el cumplimiento del tratamiento

Por solas que parezcan, las personas que sufren una enfermedad mental grave (esquizofrenia, trastorno esquizoafectivo y trastorno bipolar) tienen padres y hermanos, maridos o esposas e hijos, una unidad familiar de la que dependen por completo. Si siguen el tratamiento preceptivo para la enfermedad que padecen, como tantos otros enfermos crónicos, pueden llevar una vida plena y productiva. Sin embargo, una cosa es la teoría y otra la práctica. Un estudio internacional llevado a cabo por psiquiatras revela que hay grandes barreras en el bienestar a largo plazo de los enfermos mentales graves, entre las que se incluyen el estigma, los recursos limitados, el miedo a las recaídas y sus consecuencias.

* Autor: Por JORDI MONTANER
* Fecha de publicación: 12 de octubre de 2008

Un total de 697 psiquiatras de Australia, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Portugal, España, Reino Unido y EE.UU. pusieron en común a través de una encuesta sus opiniones sobre cómo afectan los cuidadores familiares, el estigma, la falta de adherencia al tratamiento y la recaída a las vidas de las personas con enfermedad mental. Los hallazgos ponen de relieve cómo las recaídas continuas de la enfermedad mental pueden tener consecuencias devastadoras tanto para los pacientes como para sus familias y disparan una tendencia a la hospitalización, la pérdida de empleo, la cárcel o incluso el suicidio.

Este estudio, el segundo de la serie "Keeping Care Complete" (manteniendo una atención integral), parte de las conclusiones de otro anterior llevado a cabo en el 2006 entre 1.082 cuidadores y familiares.

Más de 50 millones en todo el mundo

Más de 50 millones de personas padecen enfermedad mental grave en todo el mundo, según ha dado a conocer Preston Garrison, secretario general de la Federación Mundial para la Salud Mental (WFMH). "Una consecuencia indirecta de la enfermedad mental grave es que puede tener un impacto negativo en la salud de los cuidadores, tanto física como mental; por eso es tan importante que los miembros de la familia consigan el apoyo que necesitan, de forma que puedan realizar un mejor cuidado de sus seres queridos".

"Keeping Care Complete" es una iniciativa que persigue comprender los desafíos de la vida real que encaran aquellos que tratan, cuidan y conviven con la enfermedad mental grave y plantear posibles soluciones. La iniciativa de la WFMH cuenta también con el apoyo de la industria farmacéutica.

Recaídas en el punto de mira

La recaída es una preocupación importante tanto para los cuidadores como para los psiquiatras, ya que los pacientes pueden sufrir varias a lo largo de sus vidas y la mayoría de veces tienden a empeorar. El 37% de los cuidadores y familiares encuestados admite que el enfermo mental grave a su cargo experimenta una media de cinco o más recaídas desde su diagnóstico, lo que las convierte en causa principal de preocupación. "Las consecuencias de la recaída son devastadoras, tanto para los pacientes como para sus cuidadores", advierte Garrison.

La mitad de los psiquiatras encuestados reconoce haber visitado por lo menos a un paciente con tentativa de suicidio como resultado de una recaída. Para los cuidadores, esta situación puede provocar incluso el deterioro de su propia salud física o mental y un notable gravamen económico, puesto que acarrea muchas veces la pérdida de un empleo o requiere alteraciones sustanciales en la organización de sus vidas.

Incumplimiento terapéutico

Según el 84% de los psiquiatras encuestados, la causa principal de recaída en personas con esquizofrenia es un mal cumplimiento del tratamiento prescrito. Casi la totalidad de los especialistas (98%) también está de acuerdo en que la falta de adherencia total o parcial frena la eficacia del tratamiento en la mayoría de los pacientes con trastorno bipolar. Además, los psiquiatras y los cuidadores están de acuerdo en que discontinuar el fármaco es un obstáculo para el éxito del tratamiento, que conduce con mucha frecuencia a la recaída.

Según Dieter Naber, del Departamento de Psiquiatría y Psicoterapia de la Universidad de Hamburgo (Alemania), "todos los pacientes son diferentes, por lo que los psiquiatras necesitan conocer a cada uno de ellos, sus actitudes hacia el tratamiento y sus condiciones sociales para ayudarles a encontrar y a permanecer en el plan de tratamiento que funcione mejor en su caso". El estudio llevado a cabo, además, demuestra cómo los pacientes y cuidadores se benefician ahora de otros apoyos distintos a los del medicamento, como los programas de cuidado a familiares, terapias de grupo, dietas, ejercicio y esquemas estables que ayudan a sentirse bien.

Estigma social

El estigma social contra las personas con enfermedad mental grave es doloroso y también puede tener consecuencias perjudiciales. El 87% de los psiquiatras y el 82% de los cuidadores han comprobado que los efectos del estigma y la discriminación hacen más difícil que las personas con enfermedad mental grave se recuperen. Un 92% de los psiquiatras sostiene, por añadidura, que las representaciones incorrectas de la enfermedad mental grave en los principales medios de comunicación pueden incrementar más la socialización del estigma, afectando negativamente al bienestar de estos enfermos y sus familias, además de dificultar su tratamiento.

Los resultados del "Keeping Care Complete" dan fe de que llevar a cabo tareas cotidianas de forma autónoma, salir del hospital, conservar un empleo estable, independizarse y tener relaciones sentimentales son algunas de las motivaciones más positivas que los pacientes pueden experimentar al ser tratados de manera satisfactoria. El 96% de los psiquiatras y el 74% de los cuidadores subrayan que, más allá de la medicación, el apoyo familiar es un factor clave para una buena estabilidad de los pacientes. Asimismo coinciden en que los programas diseñados para ayudar a estas personas en su bienestar integral son válidos igualmente para gestionar sus síntomas, por más que sean necesarios más servicios sociales de apoyo a la salud mental.

Aunque una mayoría de psiquiatras anima a los cuidadores a participar en programas de apoyo y educación, los datos extraídos apuntan que menos del 10% de los cuidadores con los que colaboran acaban participando en estos programas. Al preguntar sobre los resultados de rehabilitación, sólo un 19% de los psiquiatras está convencido de que existen suficientes recursos disponibles en su comunidad para estos pacientes.

UN SOMBRERO DE TRES PICOS

La enfermedad mental grave asoma en tres vértices que constituyen el trastorno bipolar, la esquizofrenia y el trastorno esquizoafectivo. Se trata de tres síndromes complejos que no conocen fronteras económicas, culturales ni raciales. El trastorno bipolar, conocido antiguamente como trastorno maníaco-depresivo, se caracteriza por un estado de ánimo oscilante, con síntomas de manía y de depresión. La esquizofrenia, por su parte, transcurre con episodios psicóticos agudos, incluyendo delirios (falsas creencias que no pueden corregirse con la razón), alucinaciones (normalmente en forma de voces o visiones irreales) y discapacidades a largo plazo como la disminución de las emociones, pérdida de interés, síntomas depresivos y pensamientos suicidas.

El trastorno esquizoafectivo, en cambio, se caracteriza por una combinación de síntomas de esquizofrenia y de un trastorno del estado de ánimo. En todo el mundo, se conoce que 27 millones de personas padecen trastorno bipolar y 25 millones sufren esquizofrenia. Aunque la prevalencia exacta del trastorno esquizoafectivo no está clara, se estima en torno a tres casos por cada mil personas.


http://www.consumer.es/

 

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lunes, octubre 13, 2008

El trastorno bipolar en los niños es perdurable

Un estudio halla que el 44 por ciento aún tiene ataques de manía y depresión en la adultez temprana


(FUENTE: JAMA/Archives, news release, Oct. 6, 2008)

JUEVES, 9 de octubre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Un nuevo estudio sugiere con contundencia que muchos niños con trastorno bipolar siguen teniendo que enfrentarse a la afección en la adultez temprana.

El estudio, publicado en la edición de octubre de la revista Archives of General Psychiatry, halló que el 44 por ciento de las personas que tenía episodios cíclicos de manía y depresión en la niñez aún los seguía teniendo al final de al adolescencia y más allá.

Investigadores de la Universidad de Washington en San Luis dieron seguimiento a 108 niños diagnosticados con trastorno bipolar y que tenían una media de edad de 11 años. Durante ocho años tomaron nota de sus síntomas, diagnósticos, ciclos diarios de manía y depresión, así como de las interacciones con los demás a través de entrevistas con los padres y los niños.

Al final del estudio, la mitad de los pacientes tenía 18 años o más y el 44.4 por ciento de ese grupo seguía teniendo episodios de manía. Alrededor del 35 por ciento también tenía trastornos por uso de sustancias, una tasa similar a las personas diagnosticadas con trastorno bipolar en la edad adulta.

También, aunque casi el 88 por ciento de todos los estudiados se recuperaron del trastorno, cerca de tres cuartos volvieron a recaer.

Aunque ha habido un enorme incremento en el diagnóstico de trastorno bipolar pediátrico, existe algo de escepticismo de que los niños puedan tener realmente la condición, de acuerdo con la información de fondo del artículo.

"En conclusión, hay cada vez más datos que respaldan la existencia del trastorno bipolar infantil, y la gravedad y cronicidad de este trastorno subraya la importancia de que se realicen grandes esfuerzos para entender la neurobiología y para diseñar estrategias de prevención e intervención", escribieron los autores del estudio en un comunicado de prensa.

http://healthfinder.gov/

 

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domingo, octubre 12, 2008

Alteraciones en el desarrollo y conectividad neuronal podrían contribuir a los síntomas esquizofrénicos

Alrededor del treinta por ciento de las personas con una microdeleción en el cromomosoma 22 desarrollan esquizofrenia y muchas de ellas tienen defectos cognitivos

Madrid (09/10/08).- Las alteraciones en el desarrollo y conectividad neuronal podrían contribuir a síntomas psiquiátricos y cognitivos observados en pacientes con una mutación cromosómica vinculada a la esquizofrenia, según un estudio de la Universidad de Columbia en Nueva York (Estados Unidos) que se publica en la edición digital de la revista Nature Neuroscience. El estudio proporciona indicios para comprender las consecuencias neuronales de estas mutaciones.

El 12 por ciento de los casos de esquizofrenia en las poblaciones caucásicas están asociados con pequeñas deleciones en el cromosoma 22.

Los científicos, dirigidos por Maria Karayiourgou, recrearon estas microdeleciónes en un modelo experimental y estudiaron neuronas de su hipocampo. Los investigadores informan de que las neuronas que portan la microdeleción muestran números reducidos de contactos neuronales y un crecimiento de las dendritas atrofiado.

Los investigadores también vinculan estos déficits a la pérdida de una enzima específica que se pierde con la microdeleción. Esta enzima es también responsable de añadir grupos de ácidos grasos a ciertas proteínas.

Los descubrimientos apuntan a alteraciones en las proteínas neuronales, específicamente a un proceso en particular denominado palmitoilación, como contribuidores importantes a la enfermedad.

http://www.azprensa.com/

 

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