Psicologia - Psiquiatria *

miércoles, septiembre 10, 2008

Cuando fallan familia y trabajo se enciende la luz roja del estrés

José Buendía, profesor de Psicopatología de la Universidad de Murcia: "Cuando fallan familia y trabajo se enciende la luz roja del estrés"

* Autor: Por CLARA BASSI
* Fecha de publicación: 2 de septiembre de 2008

Todos hablamos mucho del estrés, ¿pero cómo se define?

Hay una gran confusión respecto al estrés. Nos encontramos con personas que se lo toman como una patología, pero no lo es. El estrés surge cuando un individuo no puede cambiar de forma adecuada toda la presión que está recibiendo. Sería como llenar con mucha agua un río, de modo que llega un punto en el que ésta no cabe por el canal. El trabajo, la familia y otros factores, si no se pueden controlar ni canalizar, o determinadas situaciones, si son duraderas y agudas, pueden dar lugar a ciertas enfermedades, pero el estrés en sí no es una patología, sino un factor desencadenante de trastornos.

¿Cuáles son las consecuencias físicas y psíquicas del estrés?

Las consecuencias dependen de la vulnerabilidad de cada persona. Pero hay que poner el acento en dos: el infarto agudo de miocardio (IAM), que está relacionado con ciertos niveles de estrés, y la depresión, que está muy relacionada con el estrés.

¿Reúne un amplio abanico de síntomas?

Sí, una persona que es muy vulnerable a nivel intestinal sufrirá trastornos digestivos; otras, problemas dermatológicos o trastornos de ansiedad o depresión. Estamos en una sociedad del bienestar que produce mucho estrés debido a las expectativas inalcanzables que se nos plantean.

¿Puede precisar?

Se aprecian dos grandes fuentes de estrés. Unas veces el problema está en la familia, donde se viven cambios y modificaciones en la estructura familiar. Cuando a alguien le falla la familia, se apoya sobre todo en el trabajo e, incluso, puede que aumente su ritmo laboral. Y cuando la dificultad está en el trabajo, "burnout", estrés o "mobbing", la persona afectada se refugia en la familia.

¿Quiere decir que el problema aparece cuando fallan la familia y el trabajo?

Exactamente, cuando fallan ambas cosas, se enciende la luz roja del estrés.

¿Cómo puede saber una persona que se ha encendido esa luz y qué debe hacer?

Puede que no se dé cuenta y que la persona con la que tiene una relación más íntima -un amigo o familiar- sea quien le diga que "algo pasa". Cuando tienes un problema, debes ser positivo y permitirte pensar.

¿Es necesario consultarlo con un psicólogo?

Más que acudir a un psicólogo de entrada, uno debe atreverse a pensar. Algo cambia cuando uno piensa, lo que ocurre es que no tenemos tiempo o no queremos. Una vez que pensamos, podemos atrevernos a comunicar nuestra opinión, decirla públicamente e, incluso, actuar en consecuencia. En la vida, la fuente de los trastornos mentales o psicológicos, en el fondo, es la ambivalencia: "quiero, pero no". Cuando uno se analiza y establece una relación estrecha entre lo que piensa, dice y hace, eso le protege.

¿Es cierto que las vacaciones pueden generar más estrés respecto a otros periodos de trabajo intenso?

Las vacaciones son un momento para el ocio que hay que aprovechar. A la vuelta al trabajo, muchas personas piensan que sufren síndrome postvacacional, pero éste no existe: uno vuelve a encontrarse con los problemas que dejó antes de iniciar las vacaciones y que no había resuelto. Las vacaciones hay que llenarlas de actividades satisfactorias y saludables, sin obsesionarse en exceso. Además, los problemas de pareja suelen aparecen en primera línea durante las vacaciones, ya que se convive de forma muy estrecha. La prueba es que, a su vuelta, hay más separaciones y divorcios. Las relaciones ya no están destinadas a durar toda la vida. Se mantienen sólo bajo ciertas condiciones. Son frágiles.

¿Qué le parece la idea de trabajar las 60 ó 65 horas que propone la Unión Europea?

Me parece desproporcionado e innecesario en una sociedad como la nuestra, eso es propio de un entorno donde es necesario para subsistir físicamente. Las personas no viven para trabajar, trabajan para vivir. Lo importante es vivir. En una investigación internacional participaron personas mayores de México, Cuba y España, de 90, 95 y hasta 105 años a las que se preguntó por qué merecía la pena vivir, la pregunta clave que resuelve el estrés, y respondieron que "para amar, trabajar y disfrutar". Una persona que se centre en lograr esas metas en su vida tendrá menos riesgos de enfermar por estrés que una persona que lo ponga todo en poseer bienes, dominar y subyugar.

Muchas personas trabajan más porque no llegan a fin de mes, más ahora, cuando se vivien tiempos de crisis. ¿La crisis económica genera estrés?

Indudablemente. Nosotros hemos trabajado el impacto psicológico del desempleo, una situación en la que apenas se cuenta con ingresos. Estas personas sufren estrés, al igual que aquéllas con contratos laborales muy precarios. Estos son factores de estrés muy importantes que se miden en las escalas de estrés como las de Holmes y Rahe: el despido, la jubilación, sufrir una disminución importante de ingresos, un reajuste empresarial, cambiar de tipo de trabajo o, incluso, de horario y las vacaciones, son acontecimientos estresantes, cambios en la vida a los que apenas hay tiempo para la adaptación. Asimismo, si una persona realiza una actividad laboral por encima de sus capacidades o tiene una preparación superior a la actividad que le han encomendado, podrá sufrir estrés.

AFRONTAR EL ESTRÉS ECONÓMICO

Disponer de pocos ingresos o sufrir una disminución de los mismos es un factor reconocido como desencadenante de estrés. En la actualidad, muchas familias españolas se encuentran en esta difícil situación de falta o escasez de ingresos que "genera mucho malestar y estrés", afirma José Buendía. Es lo que se conoce como estrés económico. Pero, ¿cómo afrontarlo? Por un lado, el experto sostiene que se debe enseñar a administrar mejor el dinero, empezando con los niños. De entrada, se deben buscar estrategias para intentar resolver los problemas económicos cuando es posible. Por otro lado, cuando no se pueden resolver, hay que aprender a convivir con ellos. "Todo individuo debe saber que hay que vivir con estrés", explica Buendía.

Hay técnicas cognitivas para aprender "el arte de usar la cabeza" que ayudan a modificar patrones de pensamiento desadaptativos y a controlar la mente. En lugar de autocastigarse, las personas aprenden a elevar su autoestima y a trabajar en su defensa con estrategias de afrontamiento, como meditar, evitar enfadarse y los comportamientos hostiles, lo que es crucial porque "la hostilidad tiene un efecto boomerang", incide el especialista, en la que la primera víctima de su efecto es la persona que la causa.

Las técnicas de afrontamiento son muy eficaces y ayudan a descubrir las causas específicas que las producen y analizar la situación desencadenante y también la personalidad del sujeto que sufre estrés. "La persona que se enfrenta al estrés con éxito, practica la actitud de las tres "ces": combativa, comprometida y controlada", según Buendía. Asimismo, "otra técnica que nunca falla, la más eficaz, es la del individuo que respira bien. Así, en una situación de estrés consigue estar controlado". Y, por último, se deben practicar las técnicas de relajación o de autocontrol, muy útiles en momentos de tensión y de malestar.

http://www.consumer.es/

 

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sábado, septiembre 06, 2008

La serotonina del cerebro podría explicar los cambios de humor estacionales

Un mayor potencial de adherencia en el invierno podría esclarecer por qué la gente se siente deprimida cuando disminuye la intensidad del sol

(FUENTE: JAMA/Archives journals, news release, Sept. 1, 2008)

MARTES, 2 de septiembre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Las fluctuaciones en la acción del transportador de serotonina, que ayuda a regular este neurotransmisor que afecta el estado de ánimo, podría ayudar a explicar el trastorno afectivo estacional y los cambios de humor relacionados, señalan los investigadores.

En los lugares donde el clima cambia por estaciones, las personas se sienten más felices y energéticas cuando los días son soleados y brillantes y más deprimidas y cansadas durante el oscuro invierno. Los científicos creen que esto está relacionado con las variaciones en los niveles de serotonina, un neurotransmisor que tiene que ver con la regulación de las funciones como el apareamiento, la alimentación, el equilibrio de la energía y el sueño.

En un estudio publicado en la edición de septiembre de la revista Archives of General Psychiatry, investigadores del Centro para la adicción y la salud mental y la Universidad de Toronto sometieron a 88 personas sanas a una tomografía por emisión de positrones (TEP) para evaluar la adhesión potencial de la serotonina, que indica la densidad del transportador de serotonina. Mientras mayor era el potencial de adhesión de la serotonina, menor cantidad de serotonina circulaba en el cerebro.

Para estudiar las fluctuaciones estacionales del potencial de adhesión de la serotonina, los investigadores agruparon la TEP según la estación en que se llevó a cabo el escáner, otoño e invierno o primavera y verano.

Los potenciales de adhesión de la serotonina fueron más elevados durante los meses de otoño e invierno que en primavera y verano, lo que indica que había menos serotonina en circulación por el cerebro durante los meses más oscuros y fríos del año. Los investigadores compararon sus hallazgos con los datos meteorológicos y hallaron mayores valores del potencial de adhesión de la serotonina cuando había menos horas de luz cada día.

Los investigadores señalaron que el alto potencial de adhesión de la serotonina en el invierno podría ayudar a explicar por qué las personas informan sobre un estado de ánimo bajo, falta de energía, fatiga, comer en exceso y más horas de sueño durante las estaciones más oscuras.

"Esto ofrece una posible explicación para la recurrencia regular de episodios depresivos en el otoño y el invierno en algunos individuos vulnerables", escribieron los investigadores.

http://healthfinder.gov



 

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Los hijos de padres mayores están en riesgo de trastorno bipolar

Un estudio halla que los hijos de padres mayores de 55 años tenían 1.37 veces más probabilidades de ser diagnosticados con este trastorno


(FUENTE: American Medical Association, news release, Sept. 1, 2008)

MARTES, 2 de septiembre (HealthDay News/Dr. Tango) -- Mientras mayor sea el padre, mayor será el riesgo de trastorno bipolar de su hijo.

Esa es la conclusión de un nuevo estudio realizado por investigadores suecos que compararon a 13,428 personas con trastorno bipolar con más de 67,000 personas sin la afección.

"Tras controlar la paridad (número de hijos), la edad de la madre, el estado socioeconómico y el historial familiar de trastornos psicóticos, la descendencia de los hombres de 55 años o más tenía 1.37 veces más probabilidades de ser diagnosticada con trastorno bipolar que la descendencia de hombres de 20 a 24 años", escribieron Emma M. Frans, del Instituto Karolinska en Estocolmo y colegas.

Los niños de madres mayores también tenían un mayor riesgo, pero ese riesgo era menos pronunciado que el asociado con los padres mayores. En los casos de aparición precoz de trastorno bipolar (antes de los 20 años), el efecto de la edad del padre era mucho más acentuado, mientras que la edad de la madre no tenía ningún efecto, halló el estudio.

"Se ha sugerido que la personalidad de los padres mayores podría explicar la relación entre los trastornos mentales y la edad avanzada del padre. Sin embargo, los trastornos mentales asociados con una mayor edad del padre están bajo una influencia genética considerable", escribieron los autores del estudio.

Esto sugiere una relación genética entre la edad avanzada del padre y el trastorno bipolar y otros trastornos entre los niños, destacaron los investigadores.

"A medida que los hombres envejecen, se pueden producir replicaciones sucesivas de células reproductivas y la acumulación uniforme de mutaciones de novo (nuevas, que no se transmiten de padre a hijo) como resultado de errores en la copia de ADN", anotaron los investigadores.

"Las mujeres nacen con un suministro total de óvulos que han pasado por sólo 23 replicaciones, un número que no varía con la edad. Por tanto, los errores en la copia de ADN no aumentan en número con la edad de la madre. En conformidad con esta idea, hallamos pocos efectos relacionados con una mayor edad de la madre sobre el riesgo de trastorno bipolar en la descendencia".

El estudio fue publicado en la edición de septiembre de la revista Archives of General Psychiatry.

El trastorno bipolar es un trastorno del estado de ánimo común y grave que involucra episodios de manía y depresión. Además de un historial familiar de trastornos psicóticos, se han identificado pocos factores de riesgo para esta afección, de acuerdo con la información de fondo del artículo.

http://healthfinder.gov



 

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