Psicologia - Psiquiatria *

sábado, agosto 09, 2008

Las anomalías en el área cerebral de la cooperación social podrían originar el trastorno límite de personalidad

El estudio del Colegio de Medicina Baylor en Houston (Estados Unidos) se publica en la revista 'Science'

Madrid, 9 agosto 2008 (mpg/AZprensa.com)

El trastorno límite de personalidad, una grave enfermedad mental que afecta de forma desproporcionada a las mujeres jóvenes, podría surgir en parte a través de anomalías en una región del cerebro que participa en la cooperación y el intercambio social, según un estudio del Colegio de Medicina Baylor en Houston (Estados Unidos) que se publica en la revista 'Science'.

Según los autores, estos descubrimientos podrían ser un paso más hacia mejores terapias o tratamientos farmacológicos para este trastorno, que es más común que la esquizofrenia o el trastorno bipolar. Las personas con trastorno límite de la personalidad suelen tener relaciones interpersonales inestables y dificultad para controlar sus impulsos y emociones.

Los investigadores, dirigidos por Brooks King-Casas, controlaron la actividad cerebral de pacientes con este trastorno e individuos sanos que jugaban al denominado 'juego de la verdad', en el que se intercambia dinero entre un inversor, que decide qué cantidad de dinero invertir, y un administrador, que decide cuánto dinero de la inversión devolver. La inversión se triplica durante la transferencia, así que los jugadores se benefician más de la cooperación que si el inversor se queda con la mayoría del dinero.

Los investigadores descubrieron que los pacientes con trastorno límite de la personalidad eran más propensos a mantener el nivel de confianza requerido para que ambas partes se beneficiaran al máximo y eran menos propensos a reparar las brechas en la confianza devolviendo cantidades de dinero más grandes.

Asimismo, los resultados de los escáneres cerebrales mostraron que la actividad neural en la región de la ínsula anterior del cerebro de los pacientes no parecía responder a las altas inversiones, que significaban un alto nivel de confianza, frente a las bajas, que indicaban desconfianza. Esta región del cerebro sigue la información sobre las intenciones y los estados emocionales de otros y las impregna con significado emocional.

En un comentario sobre el estudio que realiza Andreas Meyer-Lindenberg, de la Universidad de Heidelberg en Mannheim (Alemania), el investigador señala que los descubrimientos implican que los individuos con el trastorno podrían tener dificultad para cooperar debido a que carecen de la intuición de que la relación está en peligro. También discute cómo los juegos de intercambio y la teoría del juego suponen un nuevo paradigma para el estudio de otras enfermedades mentales graves.

Daley señala que estas líneas de células madre serán accesibles lo antes posible a la comunidad científica y apunta que seguirán trabajando en producir líneas celulares de otras enfermedades.

http://www.azprensa.com/

 

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