Psicologia - Psiquiatria *

sábado, junio 11, 2005

La tecnología se ha convertido en paliativo para aquellos que sufren el mal del siglo: la soledad.

Alguien con quien hablar al llegar a casa, con quien comentar las mejores jugadas del partido de fútbol o el último affaire del galán de la telenovela que trasmiten por la tele o, incluso, alguien con quien discutir, son ausencias que con frecuencia extrañan las personas que viven solas, aun aquellas que defienden a capa y espada su espacio personal. Sin embargo, la tecnología, que tiene respuestas para tantas necesidades reales y ficticias, sale al paso de los solitarios con productos como portarretratos que hablan con las voces de los seres queridos.

Una cadena de tiendas en Tokio comenzó a vender marcos para fotos que pueden almacenar mensajes de más de 12 minutos. Según un portavoz de la compañía CombiWith, inventora de los aparatos, los abuelos que quieren oír las primeras palabras y las risas de sus nietos podrían hacerlo mientas ven su foto enmarcada. Por ahora, sin embargo, resulta más práctico y económico llamar por teléfono, pues los portarretraos que hablan necesitan una fotografía especial, hecha por la misma empresa y que, según el tamaño, puede costar hasta 129 dólares.

Pero los abuelos no son los únicos clientes potenciales de las compañías interesadas en conquistar el mercado de los solitarios. Por ejemplo, en Alemania, un ingeniero mecánico ha desarrollado la que, en su concepto, es la muñeca inflable más moderna y realista: se puede escuchar los latidos de su corazón y, para completar, tiene los pies fríos para aquellos que les gusta dormir "entrepiernados" y saber que alguien los necesita para que le calienten los pies en el invierno.

Y es que a la hora de dormir, la soledad se hace más aguda. Por eso esta muñeca no es el único invento reciente en su género: la empresa japonesa Kameo acaba de lanzar el Boyfriend arm pillow, una suerte de almohada-compañero con un brazo capaz de rodear afectuosamente a su dueña. El brazo tiene forma y textura similares a las de un ser humano y además viene con dos camisas para que el alma solitaria pueda cambiar, lavar y planchar la prenda de su "muñeco". El mullido novio también cumple otra función, la de despertador, pues lleva un reloj incorporado.

Ahora bien, para los que necesitan que los despierten en las mañanas, pero les cuesta mucho levantarse, científicos del Instituto de Tecnología de Massachussets inventaron un reloj despertador llamado Clocky que, cuando suena y el interesado lo apaga, sale rodando, lo que obliga al interesado a dejar la tibieza de las cobijas para correr tras el aparato juguetón.

Si hay o no mercado para cargar los lazos afectivos con baterías doble AA es algo que sabrá en poco tiempo si las ventas de estos dispositivos y otros semejantes crecen lo suficiente como para dejar utilidades a sus fabricantes. Mientras tanto, lo único cierto es que las empresas de tecnología de consumo les apuntan cada vez más a nichos muy específicos de consumo. Esta vez, son los solitarios los que pueden elegir una compañía moderna, con todas las ventajas prácticas de la tecnología, pero sin los inconvenientes de las compañías de carne y hueso.


http://www.cambio.com.co

 

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