Percepción y ejecución
¿Qué pasa en la cabeza entre el fugaz instante en que el cerebro recibe unestímulo y aquel -igualmente inasible- en que ejecuta una respuesta?
El joven investigador argentino Mariano Sigman y el francés StanislasDehaene firman en un reciente número de la revista científica PlosBiology untrabajo que intenta contestar en parte esa pregunta y que logra alumbrar,siquiera tenuemente, los intrincados "engranajes" del pensamiento:utilizando un modelo sencillo, descomponen una operación mental en suscomponentes, analizan la jerarquía que se establece entre ellos y miden encuánto contribuye cada uno a su duración.
"¿Qué pasa cuando hay dos cosas para hacer al mismo tiempo?", se preguntaSigman, durante una conversación telefónica desde París, donde reside en laactualidad. "¿Cómo interfieren una en la otra y cómo se deteriora larespuesta? Estudiamos ese proceso en forma muy detallada y cuantitativa paraentender cuáles son las funciones que interfieren y cuáles no.
"Durante un año, los investigadores se dedicaron a cartografiar eseterritorio en tinieblas. Les adjudicaron a cuarenta sujetos tareas numéricasy midieron las variaciones en el tiempo de respuesta a medida que elestímulo variaba.
El desafío consistió en determinar si un número presentado en la pantalla deuna computadora era mayor o menor que 45. Diferentes manipulaciones (comonotación en caracteres arábigos o en letras, distancia entre los números ocomplejidad de la respuesta -golpear una o dos veces-) aumentaban ladificultad.
"Lo que encontramos es que en general lo que uno hace es automatizar ciertosprocesos -afirma Sigman-. Por otro lado, lo que interfiere es lo que sellama control ejecutivo , o actuar sobre la información. Es decir, podemosprocesar informaciones de 80 cosas al mismo tiempo, pero lo que no podemoses actuar sobre ellas. Por ejemplo, uno puede escuchar un nombre y ver algo,pero lo que es limitante, lo que llamamos cuello de botella , es el acceso ala información: no podemos acceder a dos cosas al mismo tiempo yejecutarlas.
"Para Sigman y Dehaene, los seres humanos somos conscientes de un solopercepto [estado cognitivo estable, que tiene una duración temporal] porvez. Los estados conscientes duran como mínimo 300 a 400 milisegundos y seestablece una sucesión, a partir de la cual se va evolucionando desde unaidea hasta la otra. Cada uno de estos procesos, que son únicos, duran untiempo en la mente.
"Si uno estimula los dos ojos con dos imágenes distintas, estas imágenes nose fusionan en la cabeza, sino que el cerebro salta de una a otra -ilustrael científico-. Es decir, uno puede procesar las dos al mismo tiempo, y sidespués le preguntan, sabe si vio una cara u otra cosa, pero no puede actuarsobre esa información.
"Sigman, 32, es licenciado en física, graduado en la Facultad de CienciasExactas y Naturales de la UBA, y doctor en neurociencias por la UniversidadRockefeller, de Estados Unidos. Actualmente trabaja en el Laboratorio deNeuroimágenes Cognitivas del Institut National de la Santhé et la RechercheMedicale (Inserm), de Francia.
Allí, sus intereses se dirigen hacia nuestro universo interior: intentadescifrar la estructura de los procesos mentales."
Así como encontrar el código del ADN sirvió para entender el lenguaje delos genes, nosotros tratamos de descubrir de qué tipo de secuencias estánhechos los procesos cognitivos -explica-. Y lo hacemos con métodos noinvasivos, utilizando las técnicas de resonancia magnética y deelectroencefalografía de manera bastante elaborada para ver la películaneuronal, analizar los patrones que se establecen y ver cómo van cambiandoen el tiempo.
"Si bien la mente es todavía una "caja negra", los científicos comienzan aobtener algunos atisbos de su funcionamiento; por ejemplo, están empezando aentender por qué unos procesos mentales son conscientes y otrosinconscientes, y a dilucidar qué camino recorre un estímulo hasta hacerseconsciente y que lo utilicemos para tomar una decisión.
Para Sigman, en estos problemas de aprendizaje e interferencia elentrenamiento juega un papel fundamental. "Un ejemplo de esto es el de lospianistas, que pueden manejar independientemente las dos manos.
Y eso esalgo que se aprende aunque sea muy difícil", explica.Y si se le pregunta sobre las razones de su recorrido desde la física hacialas neurociencias, contesta: "No soy menos físico que alguien que se ocupade la teoría de materiales. Mi trabajo concreto es buscar patrones,estructuras... Y aunque trabajo frente a una computadora, mi problemáticateórica y conceptual es la misma".
Por Nora Bär
De la Redacción de LA NACION
Link corto: http://www.lanacion.com.ar/685375
El joven investigador argentino Mariano Sigman y el francés StanislasDehaene firman en un reciente número de la revista científica PlosBiology untrabajo que intenta contestar en parte esa pregunta y que logra alumbrar,siquiera tenuemente, los intrincados "engranajes" del pensamiento:utilizando un modelo sencillo, descomponen una operación mental en suscomponentes, analizan la jerarquía que se establece entre ellos y miden encuánto contribuye cada uno a su duración.
"¿Qué pasa cuando hay dos cosas para hacer al mismo tiempo?", se preguntaSigman, durante una conversación telefónica desde París, donde reside en laactualidad. "¿Cómo interfieren una en la otra y cómo se deteriora larespuesta? Estudiamos ese proceso en forma muy detallada y cuantitativa paraentender cuáles son las funciones que interfieren y cuáles no.
"Durante un año, los investigadores se dedicaron a cartografiar eseterritorio en tinieblas. Les adjudicaron a cuarenta sujetos tareas numéricasy midieron las variaciones en el tiempo de respuesta a medida que elestímulo variaba.
El desafío consistió en determinar si un número presentado en la pantalla deuna computadora era mayor o menor que 45. Diferentes manipulaciones (comonotación en caracteres arábigos o en letras, distancia entre los números ocomplejidad de la respuesta -golpear una o dos veces-) aumentaban ladificultad.
"Lo que encontramos es que en general lo que uno hace es automatizar ciertosprocesos -afirma Sigman-. Por otro lado, lo que interfiere es lo que sellama control ejecutivo , o actuar sobre la información. Es decir, podemosprocesar informaciones de 80 cosas al mismo tiempo, pero lo que no podemoses actuar sobre ellas. Por ejemplo, uno puede escuchar un nombre y ver algo,pero lo que es limitante, lo que llamamos cuello de botella , es el acceso ala información: no podemos acceder a dos cosas al mismo tiempo yejecutarlas.
"Para Sigman y Dehaene, los seres humanos somos conscientes de un solopercepto [estado cognitivo estable, que tiene una duración temporal] porvez. Los estados conscientes duran como mínimo 300 a 400 milisegundos y seestablece una sucesión, a partir de la cual se va evolucionando desde unaidea hasta la otra. Cada uno de estos procesos, que son únicos, duran untiempo en la mente.
"Si uno estimula los dos ojos con dos imágenes distintas, estas imágenes nose fusionan en la cabeza, sino que el cerebro salta de una a otra -ilustrael científico-. Es decir, uno puede procesar las dos al mismo tiempo, y sidespués le preguntan, sabe si vio una cara u otra cosa, pero no puede actuarsobre esa información.
"Sigman, 32, es licenciado en física, graduado en la Facultad de CienciasExactas y Naturales de la UBA, y doctor en neurociencias por la UniversidadRockefeller, de Estados Unidos. Actualmente trabaja en el Laboratorio deNeuroimágenes Cognitivas del Institut National de la Santhé et la RechercheMedicale (Inserm), de Francia.
Allí, sus intereses se dirigen hacia nuestro universo interior: intentadescifrar la estructura de los procesos mentales."
Así como encontrar el código del ADN sirvió para entender el lenguaje delos genes, nosotros tratamos de descubrir de qué tipo de secuencias estánhechos los procesos cognitivos -explica-. Y lo hacemos con métodos noinvasivos, utilizando las técnicas de resonancia magnética y deelectroencefalografía de manera bastante elaborada para ver la películaneuronal, analizar los patrones que se establecen y ver cómo van cambiandoen el tiempo.
"Si bien la mente es todavía una "caja negra", los científicos comienzan aobtener algunos atisbos de su funcionamiento; por ejemplo, están empezando aentender por qué unos procesos mentales son conscientes y otrosinconscientes, y a dilucidar qué camino recorre un estímulo hasta hacerseconsciente y que lo utilicemos para tomar una decisión.
Para Sigman, en estos problemas de aprendizaje e interferencia elentrenamiento juega un papel fundamental. "Un ejemplo de esto es el de lospianistas, que pueden manejar independientemente las dos manos.
Y eso esalgo que se aprende aunque sea muy difícil", explica.Y si se le pregunta sobre las razones de su recorrido desde la física hacialas neurociencias, contesta: "No soy menos físico que alguien que se ocupade la teoría de materiales. Mi trabajo concreto es buscar patrones,estructuras... Y aunque trabajo frente a una computadora, mi problemáticateórica y conceptual es la misma".
Por Nora Bär
De la Redacción de LA NACION
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